Mamás de Sina X: Lidia. Año nuevo, vida nueva.

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El año nuevo viene muchas veces cargado de incógnitas, de sorpresas y situaciones inesperadas. De ahí eso de ¡año nuevo, vida nueva! Sin embargo, para nuestra compañera Lidia sabemos que esta frase no va a ser sólo un dicho más, sino una realidad. Porque Lidia se va, cruza el charco y ¡lleva a Sina allende los mares! Como despedida (que no es más que un hasta luego, pues la distancia la salvaremos con la cercanía que dan las nuevas tecnologías) nos deja este regalo: su historia en Sina.

¡Hola! Me llamo Lidia y os quiero contar los últimos cuatro años de mi vida, muy ligados a Sina; pero para ello, me tengo que remontar algo al periodo anterior. Así que ¡ahí va!

Encontré esta asociación (dicho así no refleja el oasis de apoyo que es) durante mi segunda y última mastitis. Hacia 10 meses que había vuelto a Valencia, después de haber vivido cinco años intensos y felices en Alemania. Nos fuimos tres: mi marido, nuestra perra y yo, y volvimos cuatro: los tres que nos fuimos y nuestro hijo, Yago, de cuatro meses y medio.

El apoyo que recibí en mi parto y postparto fueron geniales. Parí en la semana 41 + 1 en un parto espontáneo, largo, pero sin prisas. Mi matrona, que elegí yo tras hacer una entrevista con ella y ver que congeniábamos, me visitó en mi casa diez veces, todo incluido en la cobertura de la Seguridad Social alemana. Y fue una bendición, pues, por la micrognatia de mi hijo y por compensación, tuve hipergalactia. Mi pecho producía muchísima más leche de la que mi hijo necesitaba. Esto nos causaba a mi hijo y a mí verdaderas molestias: a él gástricas y a mí en el pecho. Gracias a la atención de mi matrona y de una de sus compañeras de profesión, evité la mastitis y pude reducir mi producción (desde aquí gracias a Silke y a Jutta por todas sus atenciones y a las mamás del grupo de crianza de Ingelheim).

Así pasó un mes y medio. Mi hijo acababa de cumplir los seis meses. Un día, sábado para mayor desgracia, con los centros de salud cerrados, me comencé a sentir mal y a tener mucho dolor y fiebre. Supe enseguida que era la tan temida mastitis. Así que cogimos al niño y nos fuimos al hospital. Me hicieron un análisis de sangre y me miraron el pecho afectado (por suerte el otro resistió). Me recetaron amoxicilina y me dijeron que no le amamantara del pecho afectado. De ahí me remitieron al centro de salud para que fuera el lunes siguiente. Por suerte yo ya había leído sobre lactancia y decidí no amamantarlo de un solo pecho. Cuando vi a la matrona, me dijo que le podía dar sin problema de ambos. Con el tiempo, me di cuenta que esta matrona no tenía realmente muchos conocimientos, pero alguno sí, pues me aconsejo bien, mucho mejor y bastante más acertadamente que en urgencias. Además fue muy amable, cosa que no me ocurrió la segunda vez que tuve mastitis, ya que su compañera en el centro de salud no me quiso atender. ¿Cuál fue su explicación? ¡Que ella solo veía a mamás con bebés de menos de dos meses, y el mío tenía diez meses! ¡Qué escándalo!, ¿no? Lo bueno en esta segunda mastitis es que yo ya no estaba tan desubicada en el tema, así que en lugar de ir a urgencias de Medicina General, me fui a urgencias de Materno-infantil, y me atendieron muy bien y acertadamente.

Y ahí fue cuando comenzó la relación con Sina. En la sala de espera de urgencias había folletos de La Liga de la Leche. Cogí uno y llamé al día siguiente. Al estar ellas fuera de Valencia, me remitieron a Sina. Y les doy mil gracias. De hecho, haciendo un trabajo en mi formación de asesora, pude contactar de nuevo con ellas y agradecerles esa ayuda, breve, pero vital para mi. Y así fue como contacté con Sina, con Nina (¡mil gracias Nina!). Quedó conmigo en medio de la vorágine de las Fallas y me atendió muy bien. Quedé tan contenta con su ayuda y con el apoyo integral que recibí que comencé a ir todas las semanas con mi bebé.

Hice muy buenas amigas y lo que me aportó como mamá, no tiene precio: amistad, compañerismo, apoyo entre mujeres, entre mamás, un lugar donde podía ser yo, con mis penas y mis glorias, con mis angustias y miedos, sin ser juzgada, dijera lo que dijera. Pude expresar todo lo que saca la maternidad en una mujer, lo bueno y lo malo. En una frase sencilla pero profunda: me sentí arropada, aceptada. En ese tiempo, comencé a leer cada vez más sobre lactancia, a escuchar cómo asesoraban, a acudir a charlas y formaciones. Al principio lo hacía para saber más sobre el proceso que estaba viviendo y para averiguar el por qué de las dificultades que me encontraba y así superarlas mejor. Y sin darme cuenta me vi comentando con otras mamás sobre sus dificultades, aconsejándoles con lo que yo iba aprendiendo, a un nivel todavía muy básico, pero ya asesorando.

Entonces fue cuando me tentaron a ser asesora, a formarme más. Y yo me dejé tentar, con miedo pero con mucha ilusión. Así que hice el curso de Fedalma y comencé a escuchar con más consciencia cómo asesoraban mis compañeras. Me daba mucho miedo meter la pata con alguna mamá, pero me dio mucha calma saber que trabajamos en equipo. Si tenía alguna laguna o duda podía buscar información por escrito, llamando a las compañeras que estaban mejor formadas o tenían más conocimientos en un área o, llegado el caso, derivar para que fueran atendidas por profesionales de la salud. Y salió todo bien.

Ser asesora de Sina es una de las cosas que más felicidad me ha aportado en la vida. Es cierto que es una gran responsabilidad. Pero también es cierto que, como he comentado, no estás para nada sola. Formas parte de una bellísima comunidad de mujeres muy competentes, muy humanas y muy bien preparadas, que tienen un reciclaje y una actualización de conocimientos constante. Formas parte de una red de ayuda mutua que aporta mayores garantías y objetividad que si estuvieras sola. Y el aporte humano, como he dicho, va más allá de las palabras.

A mí, Sina (y ahí incluyo tanto a las compañeras como a las mamás, papás, niños y bebés que he conocido) me ha dado más de lo que he aportado, ¡mucho más! Como le digo últimamente a las mamás, esto es una cadena de favores. A mí me han ayudado a que yo sea la que resuelve las dificultades que me voy encontrando, me han dado las herramientas para ello y yo, igual no he devuelto al favor a las mismas personas, pero sí a otras. Y éstas lo harán a la vez con otras diferentes. Así lo vivo yo.

Así que, ¡muchas gracias a todos los que han recorrido este camino conmigo! No os olvidaré nunca, a cada uno de vosotros. Y como veis, no añado apenas nombres porque no quiero despistarme y dejar algún nombre por el camino. Pero voy a romper esta norma. Quiero agradecer a dos personas haber recorrido este camino conmigo.

¡Gracias Víctor! ¡Gracias Yago! ¡Os quiero con toda el alma!

Ahora, mi camino cambia de rumbo. Nos vamos a vivir a Ecuador, pero no voy a decir adiós, no. Voy a seguir siendo socia voluntaria de Sina. El único cambio es que ahora Sina va a tener grupo de apoyo en América, ¡nos hacemos internacionales! Así que, sólo digo, ¡hasta la próxima!, que virtualmente será muy pronto.

Besos a tod@s y hasta pronto.

Ayudar a otras madres lactantes une… ¡más de lo que nos imaginábamos!

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De vez en cuanto publicamos en el blog alguna historia personal relacionada con la lactancia.  Esta es una de ellas.

 

Mi marido fue a visitar a su padrino de pila y a su esposa. Hacía años que nos los veía a pesar de la cariñosa relación que siempre existió entre ellos. Este ya es un matrimonio mayor, puede que rondando los 80 años.

Contándose sus cosas, salieron a la conversación los nietos, algo que no podía faltar.  La mujer del padrino, llamémosla Madrina, le comentó a mi marido que ya tenían una biznieta, que era preciosa y que además, con dos años y medio ¡aún tomaba teta!

Mi marido, que ya está muy acostumbrado a estas cosas, comentó que su nieto el pequeño, cercano a los dos años y medio aún tomaba teta también y que su nieta había dejado de hacerlo este verano cuando cumplió tres años.  Además, les comentó que tanto su mujer (o sea, yo) como su hija, pertenecían a una asociación de apoyo a la lactancia materna.  Y ahí quedó la cosa.

Aunque también hace tiempo que no la veo, recuerdo a Madrina, como una persona muy agradable, muy inteligente, muy… “espabilada”.

La casualidad quiso que su nieta, la madre de la amamantada biznieta origen de toda esta historia, acudiera a visitarlos al día siguiente y fue cuando Madrina le comentó a su nieta lo que mi marido le había dicho.  Y como tirando del hilo se saca el ovillo… llegaron a la conclusión de que la citada asociación era la misma en la que la nieta también estaba asociada.

Mi marido había comentado al matrimonio que todos los martes se reúne en casa de su madre con sus hermanos, para merendar y pasar un buen rato jugando al parchís. Madrina, muy astutamente, recordó este detalle y llamó allí para hablar con mi marido y decirle que su nieta era nuestra querida María quien nos conocía tanto a mí como a mi hija… y que además ese domingo habíamos estado comiendo juntas con motivo de la entrega de diplomas a las nuevas asesoras.

¡Me los imagino hablando por teléfono como dos jóvenes emocionados compartiendo una alegría!  Y no es para menos, porque, para estas personas la lactancia materna no interrumpida es algo natural, es algo normalizado en sus familias y, además, el que sus familiares ayuden a otras personas a conseguir una lactancia exitosa les llena de orgullo.

Ojalá llegue el tiempo en que en todas las familias se vea la lactancia materna como lo normal, por sencillo, por natural y porque es lo que ha de ser como hembras mamíferas que somos, en que cada familia sea una tribu y entre todas podamos ayudarnos, tal como hacemos en nuestro día a día las asesoras con las madres que acuden a nosotras.

 

Concha Villarroya

Socia de Sina, asesora de lactancia y Doula

 

 

 

¡Sina cuenta con cinco nuevas Asesoras de Lactancia!

publicado en: Asesoría LM, ASÍ ES SINA | 4

Aprovechando una quedada familiar, el pasado domingo 25 de noviembre, realizamos el nombramiento de las nuevas asesoras de Sina.

Como ya sabéis, para ser asesora de lactancia de Sina es imprescindible cumplir una serie de requisitos mínimos, entre los que se encuentran los que detallamos a continuación:

  • Ser socia.
  • Determinada formación teórica y práctica.
  • Leer ciertas lecturas obligatorias.
  • Tener una experiencia y características personales determinados.
  • Mantenerse actualizada en materia de lactancia.

Todo estos requisitos, junto con las cualidades que debe tener la asesora de lactancia y las responsabilidades que asume, se encuentran recogidos detalladamente en el documento: Asesora de Lactancia Sina (qué es, requisitos, cualidades, responsabilidades, servicios que realiza).

Cada asociación de apoyo a la lactancia materna tiene sus propias condiciones a la hora de nombrar asesoras y Sina cuida especialmente la formación y la actualización de los conocimientos de las suyas, pues la experiencia es un grado, pero consideramos que la formación es otro de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la asesoría.

Una asesora de Sina, además de aconsejar a aquellas madres que lo soliciten sobre cuál es la forma óptima de alimentar a un bebé (y aquí se incluye tanto el amamantamiento como el inicio de la alimentación complementaria), tiene como objetivo empoderar a las mujeres haciendo que confíen en su instinto y en su capacidad para dar a sus hijos el mejor cuidado. Por otra parte, en Sina respetamos todas las opciones de crianza, pues la experiencia de más de 18 años dando sostén a las madres nos ha hecho entender que hay tantas familias como circunstancias y que muchas madres bien informadas se ven abocadas a tomar decisiones que, no siendo las óptimas, son las más adecuadas para su bebé y el momento que están viviendo. Son estos casos los que nos preocupan especialmente, pues estas madres a veces necesitan un apoyo y consuelo que no todo el mundo sabe darles. En Sina las arropamos y les tendemos la mano para que todo llegue a buen puerto.

En éste último año, las voluntarias que han logrado cumplir todos estos requisitos son:

  • Alicia
  • Carmen
  • Concha
  • Judith
  • Zule

El momento del nombramiento fue muy emocionante ya que para lograr ser asesora de Sina el recorrido es largo y son muchas horas las que hay que dedicar a la formación y a las prácticas, con lo que la entrega de diplomas pone el punto final a un trayecto costoso pero con una meta muy anhelada.

Gracias a las nuevas asesoras por su esfuerzo, a sus familias por su apoyo y comprensión y a las compañeras de Sina por su ayuda y su hombro en los momentos difíciles.

¡FELICIDADES, ALICIA, CARMEN, CONCHA, JUDITH, Y ZULE!