¡Ya se puede hacer en el IVAM!

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Estamos muy contentas, mucho, mucho, ¡muchísimo!

No ha habido que esperar casi nada para que la mamá que fue invitada a dar de mamar en el cuarto de baño del IVAM haya recibido una carta de disculpa por parte de la institución. Aseguran, además, que la situación se dio por una interpretación muy rígida de las normas que impiden comer y beber en el museo. Sin embargo, por lo que respecta a dar de mamar, esta norma no aplica, pues un bebé cuando necesita mamar no debe esperar.

Sinceramente, nos hubiera gustado también que se adujeran motivos más cercanos a la normalización, en el sentido de que dar de mamar es un acto que forma parte de la naturaleza humana y no tiene ningún matiz sexual ni extraño. Somos mamíferos, ergo, mamamos.

Entendemos (que no compartimos) que hay personas que se sienten incómodas viendo a una madre amamantar. Es tan fácil como no mirar. Pero apartar a esa madre, hacerla sentir sucia, pedir que dé de comer a su hijo en el cuarto de baño para que esas personas no se sientan mal es lo que no se puede tolerar.

Pero no nos vamos a poner a sacar peros… lo importante es que no hay impedimento para que una mamá que esté visitando el IVAM amamante a su bebé sin tener que salir del recinto o meterse en el cuarto de baño. El que, de forma habitual, se vaya dando esta situación devolverá la lactancia materna a su lugar: una parte más de nuestra faceta humana que puede vivirse en sociedad sin ser relegada a la trastienda de los espacios comunes.

Desde Sina agradecemos a las integrantes de la asociación Lactancia en Libertad el sacar a la luz y apoyar a las madres que se sienten discriminadas por alimentar a sus bebés en espacios públicos.

Os dejamos con el enlace al artículo donde explican cómo se solucionó esta historia tan polémica.

Así que en Valencia…

Y tú, ¿dónde lo has hecho?
¡En el IVAM!

Y tú, ¿dónde lo has hecho? En el IVAM, no

Y de nuevo, con todos ustedes, la desnormalización y la desnaturalización. Esta vez de la mano del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Sí, señor, si pensaban que el arte moderno y la vanguardia eran sinónimo de pensamiento abierto, parece que iban desencaminados, pues, para el equipo (o parte del equipo) de esta institución la lactancia es algo a esconder en lo profundo del cuarto de baño.

¿Será que la teta es tabú en este museo? ¿Será que un bebé mamando es algo que viene de tan antiguo que no es moderno? ¿A quién temen? ¿A la teta o al bebé?

Entonces…

“Madre e hijo” Picasso

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“Alma mater” Munch

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“Maternidad” Matisse

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¿Y todo esto a qué viene? Al nuevo caso de una madre a la que se ha invitado a amamantar en un cuarto de baño. A que esto ocurrió hace unos días en el IVAM. Y nosotras, ilusas, que pretendimos con un spot remover conciencias y apoyar la normalización.

Este es el testimonio de la afectada:

No soy muy de escribir como me siento en las redes pero hoy me gustaría realizar una denuncia y decir que me siento indignada porque resulta que ayer (12.10.14) estaba en el IVAM (museo de arte moderno de Valencia), dando una vuelta con mi familia, y en cierto momento mi hijo me pidió teta.

Yo como siempre hago, le explique que mama se estaba poniendo la mochila para darle la teta,  en cuanto estuve preparada procedí a calmarle con su adorada teti. En ese momento la jefa de sala, que estaba a mi lado, se dirigió a la guardia de seguridad y ambas vinieron a invitarme a ir al cuarto de baño a darle de mamar a mi hijo. Les pregunte si ellas almorzaban en el baño y que donde estaba escrito que no podía darle de mamar a mi hijo. Se fueron a consultarlo y nadie me dio mas explicaciones, Rafa (mi hijo) termino su teta, y luego la otra, y yo seguí esperando una explicación. Al final opte por preguntar y me indicaron que no podía darle, que estaba en las normas. Baje a recepción y pedí las normas pero nadie me supo decir donde estaban, así que, por supuesto, antes de irme pedí el libro de reclamaciones.

Llevaré la reclamación a la oficina del consumidor pero quiero que conste en muchos mas sitios, lo que paso ayer no solo es denigrante para mi como mujer, sino que perjudicais a mi hijo y a todos aquellos a los que llamais la atención. Esta es mi forma de poner un granito de arena mas a la normalización de la lactancia. Gracias a todos los que publiquéis estas palabra, porque gracias a vosotros tenemos fuerza y animo para seguir creyendo en lo que hacemos (me dais ánimos), y nos demostráis que no estamos solas, ni locas.

Así que, de ahí el título de esta entrada. Nos gustaría quitar ese “no” y que fuera un “y tú, ¿dónde lo has hecho? ¡En el IVAM!”

 

Cuando lo natural se convierte en espectáculo

Una portada de revista con una madre amamantando a su hijo de tres años, un presentador probando la leche materna directamente del pecho de una madre invitada a su programa, una famosa declarando que amamantará a su hijo hasta que empiece la universidad

Hace pocos años, las mujeres que lactaban eran denostadas, criticadas, señaladas. De un tiempo a esta parte, la lactancia se ha convertido en espectáculo de masas.

De ser algo que se ocultaba, de lo que no se hablaba en público, a la televisión y al papel cuché. Ninguna postura beneficia, porque la lactancia materna ni es buena ni es mala, es lo natural.

Imaginemos todas estas situaciones teniendo de protagonista a otra función biológica, pongamos el embarazo. Imaginemos un mundo en el que los niños se crearan en un laboratorio. Imaginemos un grupo de madres que defendieran su naturaleza de mujer y decidieran gestar a sus hijos y disfrutar de su embarazo.

Imaginemos el capital que moverían esos laboratorios, los intereses económicos que habría detrás de todo ello. Consideremos un marketing que consiguiera hacer creer a las mujeres que no son capaces de crear vida, de que el embarazo es un fastidio que se puede evitar y así la figura femenina permanece inalterada.

Pensemos en esas madres que optaran por una gestación normal. ¿Cómo las vería el resto de la sociedad? Snobs, raras, extremistas… Sería difícil para ellas llevar a cabo un embarazo placentero pues a la primera molestia alguien vendría a recordarles que es que se habían empeñado en un absurdo. Que si no salía bien no tenían porqué sentirse mal pues otras opciones eran posibles.

La mayoría de los profesionales de la salud dejarían de estar formados en el tema de la gestación. Ya no haría falta saber sobre ese asunto y, cuando una gestante se acercara a sus consultas con algún problema con su embarazo que las preocupase, no sabrían cómo atenderla, le darían pautas erróneas y llegarían incluso a menospreciar su decisión de ser madres gestantes, borrando también de un plumazo su derecho al duelo si su sueño se viese truncado.

Estas mujeres se agruparían, tratarían de encontrar lugares en los que compartir con iguales sus experiencias, sus inquietudes, lugares en los que buscar apoyo. Lugares en los que hubiese mujeres que, como ellas, pensaran que el embarazo es bello, que no sólo es posible sino lo natural, pues para eso somos mamíferas, y las acompañaran en su proceso, haciéndolas sentir bien con su cuerpo, disfrutar de su momento, vivirlo plenamente.

Y cuando, además, la ciencia empezara a tratar de demostrar que la gestación es lo óptimo (¡qué absurdo, tener que demostrar que lo natural es lo más recomendable!), que conlleva beneficios tanto para la madre como para el hijo, se iniciaría el cambio.

Volverían las mujeres a vestir ropa que no tratara de esconder su tripa llena de vida. ¡Qué escándalo!

Y los medios, empezarían a mostrar interés en esta nueva tendencia… Una mujer saldría en la portada de una prestigiosa revista enseñando su barriga de 41+6 semanas, una presentadora de televisión decidiría ponerse una barriga de embarazada falsa para saber qué se siente, si pesa mucho, si la figura cambia tanto; una famosa declararía que iba a mantener su gestación hasta la semana 40.

¿Contribuiría esto a normalizar la gestación?

¿Qué intentaban la revista Time, el presentador holandés y Shakira? ¿Su momento de gloria, provocar, escandalizar? ¿O pensaban realmente que estaban favoreciendo a la lactancia?

En el camino hacia la normalización de la lactancia, los cambios deben producirse poco a poco, sin sobresaltos, sin aspavientos, sin desnaturalizar lo que es un acto biológico, común a toda la especie y, por ende, natural.

La lactancia no es ni una moda, ni una rareza promovida por un grupo de mujeres, es un proceso biológico propio de los mamíferos.

No confundamos, por favor.