Feria Alternativa 2012

 

Un año mas, Sina participará en la Feria Alternativa de Valencia 2012.

Del 1 (viernes) al 3 de junio (domingo) tendrá lugar, en el viejo cauce del río Túria de Valencia (entre el puente de las flores y el de Calatrava), la 25ª edición de la Feria Alternativa.

Sina participará con un stand, un lugar de encuentro al que podéis acercaros para conocernos y preguntarnos cualquier duda que tengáis. También tendréis la posibilidad de comprar alguna camiseta, libro, etc …

¡Nos vemos!

Hemos estado en OK!MAMI.

Se ha levantado cierto revuelo en torno al hecho de que SINA haya aceptado la invitación de montar un stand informativo en la feria OK!MAMI. Cuando se decidió aceptar también teníamos nuestras dudas. Es una feria puramente comercial ¿qué pintábamos allí? Pero ahora y desde la experiencia pasada, tenemos claro que volveremos en posteriores ediciones, si es posible.
Porque nos ha acercado a un determinado sector de población que DESCONOCÍA que existieran los grupos de apoyo a la lactancia materna. Y los libros, y las personas que actuamos desde el voluntariado… y todo el mundo que nosotras, desde dentro, conocemos en torno a la lactancia.
Porque, nos hemos dado cuenta de que si siempre nos movemos entre personas que lo tienen claro, madres que buscan información y acuden a talleres, familias buscadoras y conscientes, evidentemente lo tenemos fácil. Pero se puede hacer mucho más y, aunque estamos felices con lo que hacemos, no queremos conformarnos con ser y llegar a las de siempre. Si deseamos difundir, progresar, informar, apoyar… hemos de abrir las alas.


Estar entre empresas con intereses puramente comerciales que regalaban muestras de papillas y leches adaptadas, entre las industrias que hacían gala de sus muy sofisticados carros par llevar a los niños, con todo tipo de negocios que poco tienen que ver con nuestra manera de entender la crianza  y mantener nuestro sitio desde el voluntariado, prestando la información y el apoyo a quien por nuestro stand se asomaba, ha sido un reto. Las personas que acudieron a las charlas se mostraron muy interesadas, algunas madres habían amamantado a sus hijos y comentaron de cuánta ayuda les hubiera sido una asesora en su momento. Mujeres embarazadas que querían amamantar a sus hijos y disponían de poca información, incluso de información en torno a mitos y falsas leyendas. Parejas que iban recabando información para cuando llegara el momento…


Una compañera que allí estuvo, nos ha hecho llegar su testimonio en forma de carta. Queremos compartirla aquí pues su sentir es el nuestro.

“Un buen día a mi vecina de rellano le di la buena noticia, ¡voy a ser mamá!, y casualmente ella le hizo a mis futuros hijos el mejor regalo que les podían hacer: me dejó un libro para que lo leyera. Se titulaba “Bésame Mucho” de un tal Carlos González, un pediatra, supuestamente muy conocido del que yo no había oído hablar nunca. Y ese libro cambió mi vida. Me “dio permiso” para aflorar mis instintos de madre.
Y utilizo el verbo “permitir” porque en la sociedad que vivimos muchas veces no se nos permite ser madres: no cojas en brazos al bebé que se malacostumbra …, déjale llorar que te está tomando el pelo…, déjale en su cuna que así aprende a dormirse solo, no lo metas en tu cama que después no podrás sacarle de ella, …etc etc. Nadie me preguntaba que sentía yo, solo me decían lo que tenía o no tenía que hacer.


Seguramente si no hubiera caído en mis manos ese libro sería una de tantas madres que habría aplicado el método Estivill “porque así aprenden a dormir los niños”, que impondría mis criterios sobre los de mis hijos “porque tienen que saber quien manda”, que les habría dado biberón “porque se crían igual que con pecho” y los habría dejado llorar en el carro último modelo en vez de llevarlos pegados a mi cuerpo en un portabebés “para que no se acostumbraran a los brazos”. A partir de ese libro vinieron muchos otros, y una búsqueda de referentes de crianza… por llamarla de alguna manera… respetuosa y con apego.

Y entre toda esta vorágine de vida que llevamos esto es lo que me mantiene firme en mi misma. Unas veces acertaré y otras mil me equivocaré pero será con la certeza y con la información de que se pueden hacer las cosas de otra manera porque lo he visto, vivido y sentido. Y deseo con todo mi corazón contárselo a todas las madres y futuras madres, a las que están ya comprando un portabebés para acunar a sus hijos y a otras, que son la mayoría… que han acudido a una feria para ver el último modelo de carro de paseo, el biberón que se calienta solo, …o la conferencia del Sr.Estivill que les va a decir cómo deben dormir sus hijos y ahora también como deben comer. Por eso yo estoy contenta de haber estado en OKMAMI, porque con que una madre se acerque simplemente para ver de qué va ese libro que se llama “Dormir sin lágrimas” y se lo lleve para leérselo, habrá valido la pena. Luego ella decidirá, pero con la información en sus manos.


Habrá personas que estén de acuerdo conmigo y otras que no. Aquí no se trata de decidir si son más importantes los medios o los fines, se trata de ver la realidad. Si queremos promover la lactancia materna y la crianza con apego tenemos que estar donde están las madres, de nada nos sirve estar en nuestro pedestal de cristal porque estaremos tan altas que las nubes no nos dejaran ver la tierra, y en la tierra es donde vivimos, nos guste o no”.

 GT Eventos

 

 Sina participará en la Feria OK!MAMI

Hacia la normalización de la Lactancia Materna

Una de las finalidades de nuestra asociación, y de todas las personas que trabajamos por la lactancia materna, es la normalización de la misma en la sociedad.

Si nos damos cuenta, tener especial cuidado con el lenguaje que empleamos en lactancia materna es fundamental, porque hasta ahora hemos estado empleando una terminología que coloca a la lactancia materna como la «excepción» y no como la norma.

Un ejemplo muy claro de esto es el empleo del término «beneficios» cuando hablamos de la leche materna, esto ya lo tenemos más superado y cada vez más, entre asesoras y profesionales, es más común hablar de «riesgos» de los sucedáneos de leche materna, tomando la leche materna como la norma, por lo tanto todo lo que se compare con ella va a ser peor.

Otro término que me molesta es el de «lactancia prolongada», como el que prolonga un período de forma que ya no es lo normal o habitual, que se prolonga de forma artificial por algún motivo, por algún beneficio personal de la madre o el bebé, además ¿qué es prolongada?, ¿desde cuándo se considera que «ya es» prolongada?.

Hay quien considera que es prolongada a partir de los dos años, que es lo mínimo que recomienda la OMS y el Comité de Lactancia de la AEP. Hay quien considera que prolongada es más allá del año, porque ya deambulan solos, ya tienen dientes, ya son «muy mayores», ya no queda bien verlos en la teta. Y más aún, hay quien considera que ya es prolongada una vez pasa el período de LME, es decir a partir de los 6 meses.

Pues no señores, ya está bien de LM prolongada, como el que prolonga su período vacacional, o su excedencia, o lo que sea. Las lactancias son todas lactancias normales, se llaman así, lactancias, lo único que ha ocurrido con una lactancia que llega a un punto determinado es simplemente que «no se ha interrumpido» por ningún motivo.

Casi todos los que estamos en esto conocemos los diferentes análisis o estudios que intentan determinar cuál es la edad natural del destete en el ser humano y no hay consenso en esto.

Un excelente análisis realizado por la antropóloga K.A. Dettwiler, comparando la edad del destete en primates, establece relaciones con el peso al nacer, la erupción de los dientes, el peso de la madre, el tiempo necesario para multiplicar el peso etc. y determina que la edad de destete natural debe estar entre los 2’5 años y los 7 años, con estos resultados coinciden Sugarman y Kendall-Tacket, en unas encuestas que realizaron a mujeres norteamericanas que dieron el pecho más allá de los seis meses.
La medicina contemporánea, establece que el destete debe rondar los seis años, que es cuando termina de madurar el sistema inmunológico. Pero es que además, la media mundial está en ¡cuatro años! Esto indica que dar el pecho a niños ya mayores no debe ser algo tan raro en algunas partes del mundo.

Pensemos, los niños de dos y tres años tienen una gran necesidad de succión, a nadie le resulta extraño ver a un niño de esta edad con chupete, ¿por qué razón no puede satisfacer esta necesidad en el pecho de su madre que es lo natural y fisiológico? Para eso tenemos pechos, para alimentar a nuestros hijos, consolarlos, nutrirlos en todos los aspectos. Si dejáramos de hacer esto, evolutivamente nos quedaríamos sin tetas

Además, que aunque sabemos que la leche mantiene su capacidad nutritiva e inmunológica, que calma la necesidad de succión, que es consuelo y nutrición emocional, que ayudan a controlar la ansiedad, que aporta seguridad a la hora de interactuar con al mundo y un largo etc, la realidad es que todo eso da igual, cuando una madre da el pecho no está pensando en todo esto, lo da porque le gusta, porque sí y punto, es un momento de exclusividad con su hijo.

Se establece un mínimo de dos años por la importancia que tiene para el correcto desarrollo del bebé, pero después es una decisión de cada díada mamá-niño, mientras ellos quieran no hay nada que lo impida, no hay ninguna evidencia de que pueda ser perjudicial en ningún aspecto.

Por tanto empecemos a normalizar, no existen las lactancias prolongadas, existen lactancias, sin nombres ni apellidos.

Desde el GT Comunicación de Sina siempre se ha puesto mucho interés en este aspecto de normalización de la lactancia, de hecho tenemos un documento interno dedicado al correcto uso del lenguaje en lactancia. Aquí además, tenéis los enlaces a varios artículos redactados desde este grupo de trabajo, relacionados con el tema y muy interesantes:

 

 

 

Succión no nutritiva: chupete y teta
Lactancia no interrumpida o “sobre cómo cuidar nuestro lenguaje”
• La edad natural del destete

 

Ruth Giménez Martín, madre de tres hijos.

Coordinadora GT Asesoría de Sina. Consultora de Lactancia IBCLC
Psicóloga perinatal y familiar.Educadora de masaje infantil. Doula.

El GAM de Benimaclet ha cumplido DOS años

Ayer celebramos el segundo aniversario en el GAM de Benimaclet.  Acudieron muchas madres, la mayoría de ellas habituales en la tarde del martes, y gracias a su  aportación, pudimos disfrutar de  una agradable merienda.

Queremos agradecer a todas las asesoras voluntarias que por allí han pasado, su dedicación y el cariñoso trato que han dispensado a todas y cada una de las mamis que han acudido con su especial problemática.

Una vez más, nos afirmamos en la conveniencia de asistir a un grupo de apoyo a la lactancia materna, las imágenes dan buena prueba de ello. Esperamos encontrarnos de nuevo el martes, y el año que viene volver a celebrarlo con todas vosotras  y con las nuevas que vayáis llegando.

¡Os esperamos!

http://www.asociacionsina.org/2011/10/13/el-grupo-de-apoyo-gam-matinal-de-sina-en-el-programa-en-connnexio-de-canal-nou/

http://www.asociacionsina.org/2011/06/01/el-gam-de-benimaclet-cumple-1-ano/

http://www.asociacionsina.org/2010/08/12/nuestros-grupos-de-trabajo-sina-iii-grupo-de-trabajo-de-asesoria-en-lactancia-materna/

Lactancia materna: superando adversidades

Resulta raro escribir una experiencia cuando todavía está pasando, y cuando aún queda mucho por pasar… Así que no os voy a contar la historia de mi lactancia, sino que os voy a contar cómo superamos las dificultades que tuvimos.

 

Soy una madre muy joven. Me quedé embarazada con solo 16 añitos, y tuve a mi primera hija, Marta, a los 17. Tuve mucha suerte en lo que a apoyos se refiere, no fue una situación nada «traumática» como son muchos embarazos adolescentes, yo era una chica muy madura… Pero por muy madura que fuera, era poco más que una niña. Recuerdo llorar como una magdalena cuando le di el pecho a Marta por primera vez, y ella me miró con esos grandes ojos negros... Fue la experiencia más maravillosa de mi vida. En un instante entendí muchas cosas, entendí lo que significaba el amor incondicional, lo que significaba ser madre y lo que significaba ser mujer… Pero no era más que una niña. Cuando al día siguiente le comenté al ginecólogo que tenía problemas para que se enganchara, me dio directamente las pastillas. Me dijo que tenía mucha cantidad de pecho, y que por eso le costaba engancharse, y que cuando me subiera la leche, unido al tamaño de mis mamas y al parto, iba a acabar con la espalda fatal… Además, ¡dos semanas después tenía que hacer selectividad! Y yo le hice caso y me tomé las pastillas. No quiero justificarme, sino explicar de dónde vengo.

Un año después de parir, me sometí a una operación de reducción mamaria. Era muy joven y tenía mucho pecho. Mi espalda se resentía y me lo recomendaron los médicos. Me dijeron que puede que tuviera problemas para dar el pecho en un futuro, o que quizás no tuviese ningún problema en absoluto. Honestamente, en ese momento no era algo que me preocupara.

Cuando Marta tenía seis años, nació Carlos. Esta vez era un bebé muy buscado y deseado, y aunque sigo siendo muy joven, no es lo mismo ser madre con 17 que con 23. Desde antes de quedarme embarazada, tenía muy claro que quería dar de mamar. Cada vez que pensaba en ello, recordaba los ojos negros de mi hija mientras le di por mamar de primera vez. Quería eso, lo tenía muy claro, lo que no tenía muy claro es si podría.

Fui a hablar con el cirujano que me operó (amigo de la familia) y me animó a intentarlo, me dijo que no debía tener problemas para lactar, por el tipo de operación que mi hicieron, pero que la única manera de saberlo era intentándolo… La verdad es que me animó mucho, y pensé que sí que sería capaz. Yo pensaba que el único problema que podría haber es que mis conductos estuviesen seccionados, la leche no fuese capaz de salir y me provocase una mastitis. Cuando fue pasando el tiempo y fui viendo cómo aparecía un poco de calostro en mis pezones, me llené de alegría: ¡mis conductos no estaban seccionados! Estaba claro que ese calostro había tenido que salir de algún sitio. Eso me convenció de que sí que podía. No entendía que una reducción mamaria podía afectar a otros aspectos mucho más complejos que los conductos seccionados.

Empecé a ilusionarme mucho con el tema. Leí Un regalo para toda la vida, de Carlos González; acudí religiosamente a mis clases de educación maternal donde nos hablaban de la lactancia, y gracias a mi matrona contacté con un grupo de apoyo a la lactancia en mi ciudad: Huelva Lacta. Empecé a asistir a las reuniones al final de mi embarazo, y compartí mis inseguridades y miedos, pero también me dijeron que podría dar de mamar. Con toda esta información llegué a mi parto convencida de que no tendría ningún problema, confiando en mi cuerpo, en la naturaleza humana, y en mi hijo.

Seguramente cualquier mujer que haya pasado por eso puede entender lo que sentí la primera vez que me puse a mi hijo al pecho, en el paritorio, mientras besaba sus deditos diminutos, sintiéndome la mujer más poderosa y feliz del mundo. Estaba tan segura de que podría dar el pecho, que ni siquiera tuve las inseguridades típicas de cualquier madre reciente. Me sabía toda la teoría, me había informado lo más posible, y no pensaba dejar que nadie e convenciera de que no podía dar el pecho.

Disfruté mucho de la lactancia los primeros días, a pesar de las grietas, de la subida de leche… Me daba igual. ¡Estaba dando el pecho! Y tenía toda la confianza del mundo en que todo iría bien. A la semana le pesé, y había perdido casi 200gr. peso (pero le pesé vestido y en una báscula distinta). Sabía que era una pérdida fisiológica, que era normal, y tampoco había perdido TANTO. Yo seguí dando el pecho a demanda, que era básicamente 24h al día, sin parar casi. Cuando hizo dos semanas, me acerqué a la pediatra porque tenía un ojito regular, y la pediatra (era una sustituta) decidió pesarle «para ver qué tal iba». Bueno, pues seguía bastante por debajo del peso de nacimiento… Decidió dar una semana de márgen para ver cómo evolucionaba (ya que todos los pesos fueron tomados en básculas distintas). Me dio también unos consejos «estupendos», como que le diera 10 minutos de cada pecho cada 3 horas (porque si no «le entraba aire») y cosas así; realmente no entendía cómo iba a ayudar darle menos el pecho… Si quería que engordase lo lógico sería darle más a menudo, no menos. Salí de la consulta casi indignada; estaba tan convencida de que todo iba bien, que pensaba que la pediatra quería «robarme» mi lactancia. Pero realmente no estaba viendo (o no quería ver) los signos de alarma. Mi hijo había empezado a dormir más… De hecho dormía mucho. Había que despertarle para que comiera, mamaba dos minutos y se volvía a quedar dormido 4 o 5 horas si no le despertabas. Además, no tragaba. No tenía niños cerca que mamasen, así que realmente no sabía cómo mamaban los bebés; pero en internet (en la página web del doctor Jack Newman), pude ver vídeos de niños que mamaban bien y niños que no. Me di cuenta de que algo fallaba, que el niño no mamaba bien. Esa semana fue de locura: estaba TAN contenta con la lactancia que me daba pánico perderlo.

Así fue como empezó mi lucha. Tenía el número de teléfono de Carmen, la matrona que coordinaba el grupo de lactancia de mi ciudad. Me dio unos consejos y apoyo, y me ofreció un relactador por si hiciera falta. Comencé a investigar, porque no entendía cuál era el problema, y sin saber cuál era el problema no podía poner una solución. Investigando sobre la lactancia después de reducción de mama, descubrí que las ideas que tenía estaban equivocadas: el gran problema de las operaciones de reducción no era el corte de los conductos (de hecho muchos conductos cortados vuelven a unirse), sino que al eliminar tanto tejido, la sensibilidad del pecho cambia, y el estímulo del bebé no es suficiente. Estaba deshecha: al final era cierto que no podría dar el pecho. Se me vino el mundo encima y comencé a obsesionarme. Pesaba prácticamente a diario al niño y claro, los resultados no eran buenos. Empecé a sacarme leche (manualmente) después de cada toma, y a despertarle cada dos horas para mamar. Cada vez dormía más y era más difícil despertarle. Hablé con otra matrona de mi grupo de lactancia que me dio también mucho apoyo, me contó su experiencia personal y me consigió el relactador, porque era más que probable que fuera a necesitarlo. Agradecí mucho que me preguntara MIS impresiones y qué era lo que YO pensaba y quería hacer.

Cuando a la semana volví al pediatra, solo había cogido 40gr. y aún seguía por debajo del peso de naciminto (y ya tenía 3 semanas). La pediatra me recomendó darle «una ayudita» (odio ese término) después de cada toma de pecho.

Salí de la consulta completamente desolada, pensaba que era el final. Eran las 14h, y pensé en esperar a que abriera la farmacia para comprar la leche. Compraría leche artificial y se la daría con el relactador, después del pecho, y después de eso me sacaría leche. Ese era mi plan.El niño al poco de salir de la consulta se despertó, me lo puse al pecho y se quedó dormido al momento. Esta vez era imposible despertarlo: le hice cosquillas, le cambié el pañal y la ropa, le bañé… ¡incluso le pasé un hielo por los pies! Y nada funcionaba. ¡Me puse histérica! Cogí un biberón y le di (dormido) la poca leche que había conseguido extraerme manualmente esos días, y se lo tomó rápidamnte. Seguía con el miedo metido en el cuerpo y fui al centro de salud a hablar con mi matrona. Me puse a llorar al poco de entrar en la consulta. Me ofreció cariño y consuelo, y un sacaleches eléctrico con el que poder estimularme mejor que manualmente (que no me apañaba muy bien). Le expliqué mi plan: teta, relactador y sacaleches, y me advirtió que sería duro y que sólo yo sabría si me merecía la pena… Pero me apoyaba. También me apoyaban y me ayudaban varias asesoras de lactancia vía on-line (gracias Laura y Patricia), y me ayudaron mucho a entender qué pasaba, qué podía hacer y por qué merecía la pena.

Empecé a darle un suplemento después de cada toma de pecho; a veces con la leche que me sacaba, y cuando no llegaba, de leche artificial. Me sentía culpable por cada mililitro de sucedáneo que le daba. Había leído mil veces que cuando empiezan las «ayuditas» se acaba la lactancia, y no quería eso. La situación era la siguiente: cada dos horas o así me lo ponía al pecho, estaba casi una hora mamando (se quedaba dormido mucho), luego le daba leche con el relactador (que tardaba un buen rato) y después de eso me sacaba leche… Pero claro, para cuando terminaba de sacarme leche, ya tenía que darle el pecho otra vez. No tenía vida, no podía salir a la calle ni hacer nada. Estaba tan obsesionada con el tema que llevaba un registro de cada toma que hacía, la hora, cuánto suplemento tomaba, si era LA o LM y cuántos ml me sacaba con el sacaleches. Había días en los que me sacaba hasta 12 veces. Tomaba galactógogos, como el fenogreco o la domperidona, con el visto bueno de mi médico de cabecera, claro. Básicamente estaba relactando, pero sin relactar. Esa semana cogió 350gr. Por lo menos tenía la tranquilidad de que el niño estaba bien, y pese a todo, mi pediatra me aseguraba que el estado físico del niño era envidiable.

Estuve así varias semanas, y mi producción no aumentaba, ni con los galactógogos, ni con sacaleches ni con nada. La situación era muy frustrante, porque estaba haciendo todo lo que estaba en mis manos, y nada funcionaba. Hay mujeres que consiguen relactar completamente en el tiempo que yo llevaba intentando aumentar mi producción. Además, no entendía por qué mi hijo tardaba tanto en mamar ¡con relactador! Estaba claro que la reducción mamaria no era el único problema que había. Gracias a las IBCLCs Patricia López y Laura Villanueva, y al Dr. Briz, dieron con que mi hijo tenía frenillo, tipo III. Y además, casi en el mismo día, mi médico de cabecera me dio los resultados de unos análisis de sangre en los que se veía que tenía la TSH bastante alta (hipotiroidismo), que sabía que podía causar hipogalactia (poca leche). Los médicos me dijeron abiertamente que, en estas condiciones, sería prácticamente imposible que diera el pecho. Se me vino el mundo encima y acudí a mi grupo de apoyo. Allí saqué todo lo que llevaba dentro y lloré mucho. Ahora casi me da vergüenza reconocerlo, pero así fue. En mi entorno no tenía a nadie con quien hablar realmente de estas cosas. Mi marido me apoyaba y me ayudaba en todo lo posible, pero tampoco tenía los conocimientos necesarios sobre lactancia ni la experiencia necesaria para ayudarme. En mi grupo me escucharon y me apoyaron, y me dieron grandes consejos. Había una chica, Cinta, que también había tenido que pasar por lo mismo que yo; ella tuvo una lactancia mixta con relactador por culpa de un frenillo submucoso diagnosticado demasiado tarde. Ella me recomendó que cambiara el chip, que disfrutara de la lactancia y me sintiera orgullosa por cada día que conseguía seguir con él al pecho. Pero la verdad es que a mí me daba mucho miedo, y veía que el final estaba cerca.

Decidí que si me quedaba tan poco tiempo de lactancia, no quería perder el tiempo con sacaleches y agobios. Le haría caso a Cinta, y me tomaría las cosas con otra filosofía. Dejé el sacaleches progresivamente, los galactógogos, y lo único que hacía era darle el pecho siempre que él quisiera, y después toda la leche que quisiera en el relactador, para asegurarme de que no se quedaba con hambre. No me había rendido, no me gusta pensarlo así, pero había decidido disfrutar del proceso. Mi objetivo ya no era conseguir una lactancia materna exclusiva, sino no destetar. Y así fue pasando el tiempo, una semana y otra, un mes y otro… Tuve que “reconciliarme” con mi cuerpo, con mi lactancia, con la naturaleza… Dejé de sentir que “traicionaba” de alguna manera a mi hijo cuando le daba leche artificial. En este proceso, ambos necesitamos estar lo más cerca posible. Me ayudó muchísimo portearle, sentirle cerca y poder dar el pecho siempre que él quisiera; así como colechar, dormir abrazados y con acceso a mi pecho. Poco a poco, aunque tomara bastante leche artificial, la lactancia fue convirtiéndose en algo más natural, espontáneo y feliz de lo que nunca imaginé.

Poco antes de los 6 meses, mi hijo tomaba al menos 5 suplementos al día de 120 ml cada uno, con el relactador, y toda la teta que quisiese, por supuesto. Empezamos a introducir la alimentación complementaria. En nuestro caso, optamos por el Baby Led Weaning, que es la alimentación complementaria dirigida por el bebé, sin papillas. Básicamente se trataba de que fuese el niño el que participase en la comida de la casa, que se sentara con nosotros a la mesa y comiera con nosotros, que coma él solo con sus manos, cómo y cuanto él quisiera. Se trataba de que experimentase con la comida, que su acercamiento a ella fuese positivo, de juego, de descubrimiento, de aprendizaje. Por supuesto, introdujimos los alimentos de uno en uno, dejando margen entre ellos, y le dábamos solo cosas que fuesen adecuadas para él. Por ejemplo, le dábamos verdura en bastones cocida o al vapor, y él la cogía con sus manitas y se la comía. Lo que más me convencía de este método es que es “a demanda”, y yo me sentía mucho más tranquila así. Me parece tan importante la lactancia a demanda como la alimentación complementaria a demanda. Así que eso hice: comencé a sentar al niño con nosotros a la hora de comer, y le ponía algo de comida por delante. Antes de darle AC siempre le daba el pecho y el relactador, porque esa era y debía ser la base de su alimentación.

Descubrí con gran alegría que tenía entre manos a un comilón, y le veía disfrutar experimentando y comiendo cada cosa. Descubrí que, poco a poco, fue “regulándose” en las horas, porque empezó a pedir pecho y relactador más o menos a las mismas horas siempre. Supongo que al sentarle con nosotros en la mesa, fue estableciendo él solo unos patrones de rutina él solito. Con el tiempo, fue dejándose cada vez más leche en los relactadores… Suponía que, como iba comiendo más y más alimentación complementaria, cada vez iba necesitando menos leche artificial. Llegó un momento en el que empezó a quitar tomas. Hubo una semana entera en la que se negaba a tomar dos suplementos enteros, así que dejé de dárselos… Semana tras semana fui observando (porque me he dado cuenta de que en este proceso no he sido más que una observadora) que sus necesidades de leche artificial se habían reducido tanto que, en un momento, al poco de cumplir 8 meses, simplemente no quiso más LA. Fue un proceso tan natural, que aún me maravillo de pensarlo.

El tiempo que llevamos sin leche artificial ha sido maravilloso, y espero que la lactancia dure todo el tiempo que quiera mi hijo. Cuando echo la vista atrás, creo que no habría sido posible sin el apoyo de mucha gente, sin mi grupo de lactancia, sin mi marido y mi hija mayor, que tanto me ayudaron en el proceso. Creo que el “clan” es importantísimo para que funcione una lactancia, conocer a otras madres que den el pecho y que pueden entender qué está pasando. Por eso quiero dar un gran GRACIAS a toda la comunidad que soporta y apoya la lactancia, porque sin todos vosotros, mi lactancia y otras muchas se hubiesen ido al traste; y quiero agradecéroslo de parte del que está más feliz en todo esto: mi hijo.

Marta.

Sina participará en la feria OK! MAMI

En nuestra intención de divulgar la lactancia materna y con el fin de llegar a todas las madres, en Sina, hemos decidido participar en la feria OK! MAMI. Es una feria dedicada a los bebés y las mamás, donde las mamás podrán encontrar todo tipo de información y productos de maternidad.

 

Estaremos el sábado 26 de Mayo.

 

Montaremos un stand, donde podréis solicitar la información que necesitéis, recoger nuestros folletos y comprar nuestras clásicas camisetas y libros dedicados a lactancia y crianza consciente.

 

 
Además, realizaremos dos charlas muy interesantes.

12:00 – Charla para embarazadas «Hacia una lactancia feliz» por Amparo.

16:00- LM y trabajo-  «¿Amamantar y trabajar? SÍ, PUEDES» por Zule.

 

Feria de muestras Valencia.
Avda. de las ferias s/n

 Acceso a la Feria de muestras http://feria.feriavalencia.com/accesos/index.jsp?&&NDI%3D&&

La influencia de la introducción de la alimentación complementaria (AC) en el desarrollo de las preferencias

A partir de los 6 meses, y luego de ser lactantes en exclusiva, los bebés comienzan sus experiencias con otros alimentos. El comienzo de la alimentación complementaria (AC) puede resultar estresante para los padres, sobre todo el “cómo” y el “cuándo” dar alimentos sólidos a su bebé. La mayoría de los bebés en ese momento tienen mucha curiosidad, y de hecho es esencial para comenzar con la AC, que los propios bebés quieran hacerlo. Es sabido que la AC no comienza por requerimientos nutricionales urgentes, ya que la leche materna cubre dichos requerimientos sino para incorporar al niño al mundo de los alimentos (la excepción es, en algunos casos, del hierro y en el caso de que la alimentación sea a través de leche de fórmula). Socialmente, la AC se comienza para incluir al bebé en la mesa familiar, y física y psicológicamente, para introducirlo al disfrute de los alimentos. El fin último será que muchos meses más tarde, el niño sea feliz comiendo, disfrute de una dieta equilibrada nutricionalmente y que encaje en las costumbres de su familia y su cultura.

Lo ideal sería que el comienzo de la AC se hiciera de tal modo que el niño desarrollara preferencias por alimentos saludables y variados, ya que dichas preferencias en la edad adulta dependerán muchísimo de la primera infancia. Durante la transición desde la LME a la alimentación familiar, suelen ofrecerse frutas, vegetales, alimentos de alto contenido en almidón y basados en cereales (como pan, patatas, pastas, arroz, etc.), carnes, pescado, huevos y derivados lácteos, y esto se hace de modos muy diferentes en diferentes países y dependiendo de la cultura, no hay una aproximación armonizada, ya que no hay una “verdad absoluta” ni existe un orden o combinación “correcta”.

Pero sí hay estudios científicos que establecen que el modo en que se haga esta transición influirá mucho en las preferencias posteriores del niño y determinará el comportamiento frente a los alimentos, incluso en la edad adulta. En particular, se sabe que los dos primeros años de vida son esenciales en el desarrollo de unos hábitos alimenticios saludables en la vida adulta.

Las variables que influirán son cuándo se da comienzo de la AC, qué se ofrece al bebé (en cuanto a composición nutricional y a características sensoriales de los alimentos) y cómo se ofrece.

Cuándo ofrecer

La OMS recomienda no antes de los 6 meses pero es importante que tampoco se retrase demasiado, sobre todo la introducción de diferentes texturas, ya que podría acarrear problemas de masticación posteriores (lo recomendable es no después de los 10 meses).

Qué ofrecer

Ofrecer al bebé alimentos equilibrados nutricionalmente, pero además, cuidando el contenido de ciertos ingredientes que pueden tener un efecto negativo para la salud a mediano plazo, pero también influencian el desarrollo de las preferencias, como pueden ser la sal y el azúcar. El exceso de sal se une a enfermedades como la hipertensión; la exposición frecuente al azúcar se ha relacionado con una prevalencia de obesidad en el niño, pero también podría causar potencialmente una falta de micronutrientes a corto plazo (vitaminas y minerales), ya que el bebé se saciará rápidamente y comerá menos alimentos que contengan estos nutrientes.

Otro parámetro importante son las características sensoriales del alimento como el sabor o la textura. Se sabe que de manera innata todos los bebés prefieren el sabor dulce, ya que en la naturaleza éste significa “alimento de alta densidad calórica” y por supervivencia, estamos programados para identificarlos. También de forma innata, los bebés rechazan el sabor ácido y el sabor amargo, ya que en la naturaleza pueden significar “toxinas, peligro”. Sin embargo la preferencia por el salado se desarrolla postnatalmente a partir del 4to mes de vida, directamente en relación con la exposición a dicho sabor. Estas preferencias se van modificando y diferenciando a medida que el niño va creciendo, y en función de la exposición que tenga a diferentes alimentos. La exposición temprana a la sal determina las preferencias posteriores, por eso no es conveniente dar alimentos con sal agregada durante la incorporación de la AC. Las texturas que se ofrecen al bebé son también muy importantes. Las habilidades motoras de masticación se desarrollan muy tempranamente y de forma independiente a la erupción de los dientes, es decir que las habilidades para masticar comienzan mucho antes de tener dientes. El introducir la AC mientras se amamanta contribuye al buen desarrollo oral motor (que influirá posteriormente en el habla, la respiración y la masticación); introducir la AC demasiado pronto podría alterar los músculos de la cavidad oral. La eficacia de la masticación se sigue desarrollando hasta los 24 meses, pero los cambios más importantes se dan entre los 6 y los 10 meses con la introducción de texturas sólidas. El desarrollo de las preferencias por diferentes texturas ocurre en paralelo al desarrollo de dichas habilidades, y el rechazo de determinadas texturas sucede por la dificultad de manejarlas en la boca, en general por un abuso de las papillas. Un niño aceptará y disfrutará alimentos con diferentes texturas, cuanto más pronto haya sido expuesto a texturas más variadas; deberían ofrecerse alimentos con diferentes texturas a partir de los 6-7 meses, si el niño esta listo para la AC.

Cómo ofrecer

La exposición repetida a los alimentos incrementa su familiaridad y disminuye el rechazo, hay mecanismos muy interesantes de aprendizaje que gobiernan este fenómeno. Para que un alimento se acepte puede ser necesario ofrecerlo muchas veces (hasta 8). Se ha visto que la incorporación de alimentos antes de los 7 meses casi no causa rechazos, los bebés son más abiertos a nuevas experiencias, incluso a alimentos con sabores muy pronunciados; el comienzo de la AC es el período más favorable entonces para ofrecer vegetales y aumentar su posibilidad de aceptación. Por ejemplo, un niño de 2 a 7 años aceptará más frutas y vegetales, cuanto antes estos hayan sido introducidos  durante el período de transición. La exposición a una gran variedad de alimentos favorecerá la apertura hacia nuevas experiencias más tarde en la infancia y en la edad adulta, y la lactancia materna influye positivamente en este fenómeno; un bebé amamantado y al que se ofrecen alimentos variados tendrá gustos más variados en el futuro. La aceptación de un alimento va a determinar la aceptación de otros similares en sabor o en textura, es así que la oferta repetida, sumada a la variedad de oferta, incrementará la posibilidad de aceptación de muchos otros alimentos “aún por probar”, y hará que el bebé y luego el niño, estén preparados para nuevas experiencias.

La auto alimentación del bebé (“self-feeding”) es crucial para el aprendizaje temprano de qué y cuánto comer. Se ha observado que los bebés que se alimentan ellos mismos tienen un menor índice de masa corporal en la infancia, a diferencia de los alimentados con cuchara o con papillas (“spoon-fed”), que tienen mayor prevalencia de obesidad infantil. De hecho se ha estudiado que bebés que toman biberón a los 12 meses tienen mayor tasa de obesidad, ya que regulan menos la ingesta de calorías, por un consumo excesivo (ya que el biberón se toma muy rápido). Los bebés de entre 4-11 meses tienen una gran capacidad de auto-regulación de su ingesta, capacidad que disminuye luego del año. Esto significa que las prácticas durante el comienzo de la AC determinarán el estilo de alimentación en el niño, y que si se respeta la auto-regulación del bebé, será menos probable que sufra de obesidad posteriormente. El “baby lead weaning” (BLW) o alimentación complementaria dirigida por el bebé o a demanda, es un método natural en el que se deja que el bebé coma lo que quiera cuando quiera, solo poniendo a su alcance alimentos saludables en trozos para que coman con sus manos. Se ha demostrado que los bebés en los que se introdujo la AC con BLW tienen luego una menor masa corporal y desarrollan preferencias por alimentos más saludables (carbohidratos) mientras los alimentados con papillas tendrían mayor IMC y desarrollarían preferencias hacia alimentos dulces (superfluos). El BLW es una opción posible para la mayoría de los bebés, pero podría causar problemas nutricionales en bebés retrasados en su desarrollo.

La interacción padres-bebé es uno de los parámetros de mayor importancia en la determinación de las preferencias y el estilo de alimentación posterior, ya que serán el modelo a seguir, y por ser los proveedores de alimentos: en la primera infancia los niños comerán lo que se les ofrezca, reducir la disponibilidad de alimentos superfluos puede ser una buena estrategia, pero siempre recordando que una restricción marcada puede aumentar el interés en dichos alimentos.

Paula Varela Tomasco, es socia de Sina y madre de Gael (1 año).
Doctora en Tecnología de Alimentos, Investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Especialista en propiedades físicas y sensoriales de los alimentos y su influencia en las preferencias.

BIBLIOGRAFÍA

Schwartz, C., Scholtens, P., Lalanne, A., Weenen, H., Nicklaus, S. (2011). Development of healthy eating habits early in life. Review of recent evidence and selected guidelines. Appetite, 57:796–807

Nicklaus, S. (2011) Children’s acceptance of new foods at weaning. Role of practices of weaning and of food sensory properties. Appetite, 57:812–815

Townsend, E., Pitchford, NJ. (2011) Baby knows best? The impact of weaning style on food preferences and body mass index in early childhood in a case econtrolled sample. BMJ Open 2012;2:e000298.doi:10.1136/bmjopen-2011-000298

Wright, CM, Cameron, K, Tsiaka, M, Parkinson, KN. (2011) Is baby-led weaning feasible? When do babies first reach out for and eat finger foods? Journal Matern Child Nutr, 7(1):27-33

Gonzalez, C. (2009). Comer, amar, mamar: guía de crianza natural. ISBN 9788484608202

L. Birch (1999). Development of food preferences. Annual Review of Nutrition, 69: 41-62

Charla sobre lactancia materna para embarazadas «Hacia una lactancia feliz»

publicado en: Charlas embarazadas | 0

En nuestras charlas dirigidas a embarazadas “Hacia una lactancia feliz”, un grupo de madres voluntarias informamos sobre las recomendaciones de la OMS y el Comité de LM de la Asoc. española de pediatría (AEPED) respecto a la lactancia materna.

La próxima tendrá lugar en TORRENT el viernes día 18 de mayo de 2012 a las 10:00 horas en LA CASA DE LA DONA , C/ Mariano Pùig Yago nº 8

Intentamos mediante estas charlas que las futuras madres tengan la información adecuada para establecer una lactancia feliz para ellas y sus bebés. También tratamos de transmitirles confianza y seguridad en su propio cuerpo y en su capacidad de amamantar.

Si estás embarazada, y crees que podría interesarte, puedes acudir, ¡te esperamos! Por supuesto, los futuros papás son bienvenidos. Y las que ya sois mamás también: estaremos encantadas de atenderos.

IX Congreso FEDALMA

publicado en: Eventos, Formación LM/crianza | 0

 

Este año tendrá lugar el IX Congreso FEDALMA  con el lema «LACTANCIA MATERNA, un compromiso social»

Las fechas de celebración serán  en los días 29 y 30 de Junio de 2012

La sede del Congreso será en  el Auditorio y Palacio de Congresos «Infanta Doña Elena»

en la población de  ÁGUILAS (Murcia).

Como en ediciones anteriores, algunas voluntarias de Sina estarán allí.

Más información

 

http://www.asociacionsina.org/2011/05/25/viii-congreso-fedalma-participacion-de-sina-con-una-comunicacion-libre/

http://www.asociacionsina.org/2010/07/27/participacion-de-sina-en-el-vii-congreso-fedalma-madrid-mayo-2010-lactancia-materna-para-mas-de-uno-un-derecho-y-una-responsabilidad-de-todos/

http://www.asociacionsina.org/2009/06/30/vi-congreso-fedalma-en-palma-de-mallorca-junio-2009/

IV Curso FEDALMA on line: abierto plazo de inscripcion

publicado en: Formación LM/crianza | 2

Queda abierto desde el 1 de abril de 2012 hasta el 30 de abril de 2012 el plazo para solicitar plaza en la próxima edición del Curso Fedalma On Line de Lactancia Materna.

El curso dará comienzo el 1 de octubre de 2012 y finalizará el 31 de mayo de 2013.

El curso ON LINE es un curso a distancia alojado en un campus virtual con contenidos teóricos y material audiovisual tales como videos, gráficos, power points y fotografías. Cada ponencia está grabada y el alumno puede desde su casa escuchar al profesor mientras visualiza la presentación, según su propio ritmo individual.

En la asignación de plazas tendrán prioridad las personas de FEDALMA. De este modo mantenemos nuestro compromiso de capacitar a todas aquellas personas, madres que trabajan con otras madres en los grupos de apoyo constituidos y federados.En segundo lugar otros grupos de apoyo no federados y finalmente para todo el público en general, teniendo en cuenta la labor profesional relacionada con la salud materno-infantil. Podrán también participar personas de otros países.

El 1 de mayo la comisión de formación realizará la asignación de plazas comunicándolo a las personas seleccionadas antes del 15 de mayo.

Sina, como asociación federada a FEDALMA, presentará su lista de socias aspirantes a la formación. Las socias voluntarias de Sina que deseen entrar en período de formación para ser Asesoras de Lactancia de Sina y realizar este curso, podéis enviar un e-mail con vuestros datos a institucional@asociacionsina.org antes del 15 de mayo.

Entre los requisitos para ser Asesoras de Lactancia de Sina, la asociación considera diferentes cursos como imprescindibles en el apartado de Formación teórica, siendo el Curso FEDALMA on line uno de los prioritarios por su calidad de contenidos, profesores, medios técnicos y por abordar numerosos aspectos de lactancia materna, la consejería, los grupos de apoyo…

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 http://fedalma.org/cursoformacion.php

http://www.asociacionsina.org/2011/07/26/iii-curso-fedalma-on-line-de-lactancia-materna-abierto-el-plazo-para-solicitar-plaza/

http://www.asociacionsina.org/2010/04/18/fedalma-federacion-espanola-de-asociaciones-pro-lactancia-materna/

http://www.asociacionsina.org/2011/06/08/asesora-de-lactancia-sina-que-es-requisitos-cualidades-responsabilidades-servicios-que-realiza/

http://www.asociacionsina.org/2010/10/16/proximo-curso-fedalma-federacion-espanola-de-asociaciones-pro-lactancia-materna-on-line-de-lactancia-materna/


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