Cuando lo natural se convierte en espectáculo

Una portada de revista con una madre amamantando a su hijo de tres años, un presentador probando la leche materna directamente del pecho de una madre invitada a su programa, una famosa declarando que amamantará a su hijo hasta que empiece la universidad

Hace pocos años, las mujeres que lactaban eran denostadas, criticadas, señaladas. De un tiempo a esta parte, la lactancia se ha convertido en espectáculo de masas.

De ser algo que se ocultaba, de lo que no se hablaba en público, a la televisión y al papel cuché. Ninguna postura beneficia, porque la lactancia materna ni es buena ni es mala, es lo natural.

Imaginemos todas estas situaciones teniendo de protagonista a otra función biológica, pongamos el embarazo. Imaginemos un mundo en el que los niños se crearan en un laboratorio. Imaginemos un grupo de madres que defendieran su naturaleza de mujer y decidieran gestar a sus hijos y disfrutar de su embarazo.

Imaginemos el capital que moverían esos laboratorios, los intereses económicos que habría detrás de todo ello. Consideremos un marketing que consiguiera hacer creer a las mujeres que no son capaces de crear vida, de que el embarazo es un fastidio que se puede evitar y así la figura femenina permanece inalterada.

Pensemos en esas madres que optaran por una gestación normal. ¿Cómo las vería el resto de la sociedad? Snobs, raras, extremistas… Sería difícil para ellas llevar a cabo un embarazo placentero pues a la primera molestia alguien vendría a recordarles que es que se habían empeñado en un absurdo. Que si no salía bien no tenían porqué sentirse mal pues otras opciones eran posibles.

La mayoría de los profesionales de la salud dejarían de estar formados en el tema de la gestación. Ya no haría falta saber sobre ese asunto y, cuando una gestante se acercara a sus consultas con algún problema con su embarazo que las preocupase, no sabrían cómo atenderla, le darían pautas erróneas y llegarían incluso a menospreciar su decisión de ser madres gestantes, borrando también de un plumazo su derecho al duelo si su sueño se viese truncado.

Estas mujeres se agruparían, tratarían de encontrar lugares en los que compartir con iguales sus experiencias, sus inquietudes, lugares en los que buscar apoyo. Lugares en los que hubiese mujeres que, como ellas, pensaran que el embarazo es bello, que no sólo es posible sino lo natural, pues para eso somos mamíferas, y las acompañaran en su proceso, haciéndolas sentir bien con su cuerpo, disfrutar de su momento, vivirlo plenamente.

Y cuando, además, la ciencia empezara a tratar de demostrar que la gestación es lo óptimo (¡qué absurdo, tener que demostrar que lo natural es lo más recomendable!), que conlleva beneficios tanto para la madre como para el hijo, se iniciaría el cambio.

Volverían las mujeres a vestir ropa que no tratara de esconder su tripa llena de vida. ¡Qué escándalo!

Y los medios, empezarían a mostrar interés en esta nueva tendencia… Una mujer saldría en la portada de una prestigiosa revista enseñando su barriga de 41+6 semanas, una presentadora de televisión decidiría ponerse una barriga de embarazada falsa para saber qué se siente, si pesa mucho, si la figura cambia tanto; una famosa declararía que iba a mantener su gestación hasta la semana 40.

¿Contribuiría esto a normalizar la gestación?

¿Qué intentaban la revista Time, el presentador holandés y Shakira? ¿Su momento de gloria, provocar, escandalizar? ¿O pensaban realmente que estaban favoreciendo a la lactancia?

En el camino hacia la normalización de la lactancia, los cambios deben producirse poco a poco, sin sobresaltos, sin aspavientos, sin desnaturalizar lo que es un acto biológico, común a toda la especie y, por ende, natural.

La lactancia no es ni una moda, ni una rareza promovida por un grupo de mujeres, es un proceso biológico propio de los mamíferos.

No confundamos, por favor.

3 Respuestas

  1. Pues la declaración de Shakira a mí, personalmente, me ha servido mucho para acallar comentarios como “¡6 meses y todavía mama!”, contestando “Claro que sí, yo, como Shakira, hasta la Universidad”. No me parece bien que la lactancia se convierta en un espectáculo en la prensa o televisión, pero sí que las famosas por fin salgan del armario con su lactancia, al menos para compensar los comentarios de otras mujeres públicas que prescinden de su baja maternal, o barbaridades similares. Sobretodo porque el mensaje de Shakira no es que lacta por los anticuerpos, o cualquier otra excusa científica, sino porque le gusta. Sin más.

  2. Genial post….totalmente de acuerdo…..peeero, lo malo, es que como se ha “desnormalizado” hay que “renormalizarla”….y las que hemos agarrado el estandarte asociándonos, o las que solamente viven y disfrutan su lactancia de manera natural, como debe ser y sin pensar en nada, estamos también ejemplificando…un post que leí el otro día hablaba de eso:
    http://www.unamaternidaddiferente.com/2013/06/cuando-la-lactancia-materna-no-es.html?spref=fb
    Y me gustó cuando pone: “Quizás una madre cualquiera piense que si ella da o no da el pecho, no influye para nada en el resto del mundo. Pero lo cierto es que está sentando un ejemplo, para esas suegras, vecinas, polleras y carniceras, pero también para las mujeres que, viviendo en países en desarrollo, se miran en la cultura occidental tratando de asumir sus esquemas”
    Y es verdad, porque países en desarrollo sobre todo de África y Asia están ahora comenzando a pasar por lo que los países desarrollados pasaron en las décadas anteriores….y ojalá llegásemos a tiempo a mostrar que lo “moderno” y lo “liberado” no es dar biberón…

  3. elblogdesina

    Estimada Ana:

    Estamos totalmente de acuerdo con tu comentario de que el hecho de que gente famosa declare que alimenta a sus bebés con leche materna es positivo. Lo que no vemos positivo es la forma de comunicarlo, ya que da un tono grotesco al hecho de lactar más allá de lo que la sociedad considera normal.

    La crítica iba más por otro camino: Shakira podría haber dicho que es muy feliz lactando y que piensa amamantar a su hijo hasta que él quiera destetarse o separarse de ella.

    El problema es que, en una sociedad con una cultura de lactancia, lo de amamantar hasta la universidad se acogería con risas y buen humor, pero cuando la sociedad no postula con esta forma de ver las cosas, las posturas extremas se ven snobs y no ayudan demasiado a que se asimile como normal una situación.

    Si otros tienen posturas extremas, que las tengan. No pensamos que haya que compensar con extremismos, sino con normalidad.

    También estamos contigo en que el mensaje de Shakira de que lacta porque le gusta está muy, pero que muy bien.

    Gracias por tu comentario.

    Un saludo,

    Asociación Sina

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