La leche materna reduce la resistencia de las bacterias a los antibióticos

Según una investigación publicada este miércoles en Plos One, una de las proteínas presentes en la leche materna, la conocida por el acrónimo HAMLET (Human Alpha-Lactalbumin Made Lethal to Tumoral Cells) ha mostrado ser capaz de aumentar la sensibilidad de las bacterias a algunos antibióticos.

Cada vez son más los estudios que arrojan nuevos datos sobre la composición de la leche materna y muestran lo que ya sabía la humanidad desde siempre: la leche materna es el alimento óptimo y natural para el lactante humano. Como sabéis, los sucedáneos de la leche materna han sido creados para los casos reales en los que el bebé no puede ser alimentado con leche de su madre (en torno al 1% de las madres tiene hipogalactia verdadera) o de donante, ya que el 99% de las madres es capaz, con apoyo e información, de llevar a cabo una lactancia exitosa.

Al compartir con nuestros seguidores este nuevo descubrimiento, no queremos demostrar la superioridad de la leche materna sobre otras leches artificiales destinadas a alimentar a los lactantes, ni siquiera sus ventajas sobre otros sucedáneos. Lo que queremos es compartir nuestros conocimientos y seguir asombrándonos con vosotros por cómo la naturaleza ha sido capaz de crear algo tan maravilloso.

Una de las grandes preocupaciones en el mundo de la medicina es el hecho de que las bacterias van haciéndose, con el paso del tiempo, más resistentes a los antibióticos, lo que nos deja en una situación cada vez más vulnerable. Frente a esto, la leche materna, no sólo prepara a nuestro organismo y lo deja más protegido frente al ataque de virus y bacterias, sino que, en caso de agresión, según esta nueva investigación, la proteína HAMLET hace que algunas bacterias se vuelvan más sensibles a antibióticos (como la penicilina o la eritromicina) a los que habían sido resistentes con anterioridad.

File:Methicillin-resistant Staphylococcus aureus (MRSA) Bacteria.jpg
Staphylococcus aureus resistente a meticilina

Y, no sólo eso, además, según declaraciones de Anders Hakansson, investigador principal y profesor asistente de Microbiología e Inmunología en la Universidad de Buffalo (Estados Unidos), a Europa Press: “HAMLET tiene el potencial de reducir las concentraciones de los antibióticos que tenemos que utilizar para luchar contra las infecciones y nos permite usar de nuevo antibióticos bien establecidos contra las cepas resistentes“. En concreto, lo que se observó fue el aumento de la sensibilidad de Staphylococcus aureus resistente a meticilina, cuyas siglas son MRSA, (responsable de infecciones como la infección nosocomial, cuya manifestación más grave es la neumonía nosocomial) y de Streptococcus pneumoniae (el neumococo es un patógeno casi exclusivamente humano causante de un gran número de infecciones como la neumonía, sinusitis, o peritonitis, entre otras, y de procesos invasivos severos como la meningitis o la sepsis) a la meticilina y otros antibióticos.

Si queréis acceder al estudio publicado, no tenéis más que visitar este enlace.

Otras fuentes:

Europa Press

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