Leche materna y contaminación ambiental

Hace unos días nos desayunamos con un nuevo descubrimiento en la red. No era el resultado de ninguna investigación, sino un artículo de un diario basado en las erróneas conclusiones que su autor ha sacado a raíz de la publicación de un estudio científico.
Pero no sólo el artículo del diario es un cúmulo de despropósitos y errores de interpretación, sino que su titular lleva a un alarmismo sin fundamento.
Ahora viene la adivinanza: ¿a qué afectaba este artículo? Pues, sí, lo habéis adivinado, ¡a la lactancia materna!
Así que vamos a empuñar nuestras mejores armas, que son la pluma y la evidencia científica, y las vamos a mezclar con una buena dosis de sentido común. ¡A ver qué nos sale!

 

Chimenea térmica de LadaLo primero que hay que tener en cuenta, cuando leemos un artículo científico sobre toxinas en la leche materna, es que ésta es un elemento que se utiliza con frecuencia para medir los niveles de contaminación ambiental, por dos motivos: por un lado, porque los contaminantes liposolubles pueden medirse con mayor facilidad en la leche materna; y, por otro, porque es un elemento en el que es más fácil hacer las mediciones y su obtención es indolora (a diferencia, por ejemplo, de la sangre).

Por lo tanto, cuando se estudian las toxinas que hay en la leche materna no se está queriendo decir que ésta está más contaminada que otros órganos de nuestro cuerpo; los resultados sobre qué niveles de tóxicos han aparecido en las muestras de leche materna estudiadas lo único que indican es que los seres vivos, que habitan la zona afectada, están expuestos por igual a unos niveles determinados de contaminación ambiental.

Dicho esto, cabría señalar que, por un lado, tanto seres humanos como animales van a estar afectados por las toxinas. Es decir, no sólo la leche materna las tendrá, sino también la leche de vaca que es la base sobre la que se fabrican las leches de fórmula.

InmunoglobulinaPor otra parte, hay que tener en cuenta que, cuando un agente extraño se instala en nuestro organismo, éste empieza a fabricar defensas contra ese desconocido. Por consiguiente, la leche materna contendrá factores inmunológicos protectores, que el organismo de la madre ha creado, que pueden atenuar los efectos de los contaminantes ambientales a los que el bebé también está expuesto.

También, si las toxinas detectadas son ambientales, debemos considerar que tanto el agua con la que se preparen las leches artificiales como la que se use para lavar los biberones y tetinas estará contaminada.

Asimismo, tal como evidencian varias investigaciones científicas, el mayor impacto que pueden tener los contaminantes ambientales sobre un bebé se da durante el periodo gestacional, no durante el amamantamiento. Es más, el amamantamiento ayuda a limitar los daños que se producen por la exposición fetal a los contaminantes.

Por último, recordar que amamantar es la forma natural de alimentar a un bebé pues es la opción más saludable y nutritiva.

No amamantar a causa de la existencia de contaminantes ambientales
puede entrañar riesgos innecesarios para la salud del bebé.

En conclusión, según determina la OMS, son mayores las ventajas que conlleva la alimentación con leche materna que los riesgos potenciales que pueden derivarse de la supuesta ingesta a través de ella de contaminantes ambientales. Debería centrarse la atención en la eliminación, o al menos la reducción, de la contaminación ambiental al tiempo que debería insistirse en que la leche materna es la forma sana y óptima de alimentar a los bebés.

 

http://www.aeped.es/documentos/recomendaciones-contaminantes-ambientales-en-madres-lactantes

 

https://www.breastfeeding.asn.au/bfinfo/breastfeeding-and-environmental-pollutants

 

http://www.waba.org.my/whatwedo/environment/penny.htm

 

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16307830

4 Respuestas

  1. La verdad es que no sé cómo se atreven a publicar artículos sin tener evidencia de estudios que demuestren su credibilidad.
    Ciertamente la ignorancia es muy atrevida.
    Gracias por la aclaración a través de este artículo.

  2. Gracias, encuentro muy importante que hagáis la aclaración, me parecen muy parciales las opiniones y artículos que nos tachan de transmitir contaminantes a nuestros bebés através de la lactancia…pero si las fórmulas artificiales están mucho más contaminadas!! 🙁 La lactancia materna protege nuestro sistema inmunitario y lo refuerza, que es la mejor manera de defender a nuestros hijos de los contaminantes.

  3. La leche materna no está más contaminada que todo lo demás que está a nuestro alrededor. De hecho, la madre produce anticuerpos específicos para los potenciales contaminantes que también pasará al bebé. No sucede así con la leche de vaca: la vaca produce anticuerpos para el ternero, no para humanos, y las vacas estarán igual o más contaminadas que las madres. Aparte, la leche de vaca con la que fabrican las leches de fórmula, está hiper-procesada, con el riesgo adicional de que algunos contaminentes químicos presentes sufran transformaciones que los hagan potencialemtne más dañinos….
    Interesantísimo el artículo! muchas gracias!

  4. Excelente!!!
    Gracias por poner a nuestro alcance esta información!!!

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