A vueltas con la cerveza

A finales de 2010, se publicaron los resultados de un estudio llevado a cabo en Valencia, en el que colaboraron profesionales sanitarios del Hospital Dr. Peset, del C. S. Arabista Ambrosio Huici y personal de la Universidad de Medicina de la citada ciudad.

No nos hicimos eco en su momento de esta investigación ya que no vimos necesidad de comentarlo. Lo que nos ha llevado a publicar esta entrada es el relanzamiento de los resultados de dicho estudio en los medios de comunicación

En el estudio lo que se observó es que la cerveza sin alcohol incidía en las capacidades antioxidantes de la LM. Concretamente, que el descenso de esta capacidad es más lento y progresivo en mujeres suplementadas con antioxidantes (en este caso usaron cerveza sin alcohol). La conclusión a la que llegó el estudio fue la siguiente: si suplementamos con antioxidantes, disminuiremos los riesgos cardiovasculares futuros. Y como la cerveza sin alcohol tiene propiedades antioxidantes… que cada cual saque sus propias conclusiones.

 

A la luz de esta investigación, no hemos podido evitar reflexionar y haceros partícipes de varios comentarios:


– en el estudio se habla de suplementar la dieta materna con antioxidantes. ¿Con qué finalidad? Modificar la concentración de antioxidantes en la LM. Sin embargo, en varios estudios, se ha observado que hay propiedades de la LM que a priori no tienen explicación y luego se ha visto que sí que tienen un por qué. Este es el caso del colesterol. En la LM hay grandes cantidades, pero, lejos de ser perjudiciales, lo que hacen es preparar al cuerpo para un futuro. De esta forma, en un estudio se concluyó que personas alimentadas con LM han tenido a los 30-40 años niveles más bajos de colesterol que los alimentados con LA. Por lo tanto, ¿por qué no dejar que la sabia naturaleza siga su curso como siempre y la LM se regule como durante toda la evolución? ¿Por qué crear desconfianza en la perfecta e idónea composición de la LM, un alimento que se ha demostrado hasta la saciedad que es el más adecuado para todos los bebés? Además, ¿esa alteración en su composición no podría ir en detrimento de algún otro compuesto? Es decir, ¿el hecho de que haya más antioxidantes puede afectar a la concentración de otros componentes? ¿Qué consecuencias sobre la composición de la LM tendría esta alteración?

– por otra parte, en el estudio se tuvo en cuenta la dieta de las madres. No obstante, bien es sabido que la ingesta de cerveza (aunque ésta no lleve alcohol) está ligado a un consumo de alimentos poco saludables, pues suele tomarse como aperitivo acompañado de platos con un alto contenido en grasas y calorías, y de poco valor nutricional. Esto provoca que el hecho de beber cerveza acabe disminuyendo las ganas de comer otros alimentos y conduzca a que la madre no tenga una dieta ni sana ni equilibrada, algo muy importante no sólo durante la lactancia, sino también durante toda las etapas de nuestra vida.

– además, sería necesario un estudio que demostrase que esa suplementación realmente conduce a esos efectos deseados. Nos resulta un tanto aventurado basarse en los niveles de antioxidantes en la orina y en que se conoce que los antioxidantes tienen un efecto positivo en la salud cardiovascular para establecer una relación causa-efecto directa y beneficiosa. Os enlazamos un estudio de lectura muy amena sobre antioxidantes y efectos sobre la salud en el que nombran un caso que se dio con los carotenos y el cáncer de pulmón

– siguiendo con nuestra reflexión, si admitimos como cierta la conclusión de que la suplementación con antioxidantes es aconsejable durante la LM, ¿por qué ceñirnos a la cerveza sin alcohol? El estudio lo único que ha determinado es que, suplementando con antioxidantes, el descenso de la capacidad antioxidante de la leche era menor y más progresivo. Pues comamos tomates o zanahorias… más barato, ¿no?

– es más, en el estudio no dicen que se haya visto que las personas alimentadas con LM tengan un riesgo cardiovascular más alto, incluso hay investigaciones que demuestran que ocurre todo lo contrario, que la LM está asociada a un menor riesgo cardiovascular. .. entonces, ¿por qué alterar nada?

– por último, y no por último menos importante ¡dejemos en paz a la lactancia materna! Para que se dé una buena lactancia materna lo único que hace falta es una madre y un bebé. Puede que haga falta algo de apoyo si las cosas parece que no van bien, pero nada más. Si dejásemos trabajar al instinto, a la naturaleza y nos quitásemos de en medio en esa diada tan sagrada, todo iría mejor. Para una buena lactancia materna no hace falta ni cerveza sin alcohol (en todo caso el botellín para tirárselo a la cabeza a los que nos hacen dudar), ni pezoneras, ni sacaleches, ni almohada de lactancia, ni camiseta especial, ni cuna sidecar, ni copas de cera, ni sujetador de lactancia. Esto lo único que hace es poner más trabas a la lactancia como un hecho natural y más cosas en medio de una madre y su bebé.

Y un apunte final: sí que hay indicios de que el consumo de cerveza puede estimular la secreción de prolactina (debido a un polisacárido derivado de la cebada), pero, hay algo que no debemos olvidar: aumentar la producción de leche no conlleva que el bebé mame más. Incluso, el aumento de la producción de leche podría ser contraproducente, pues la leche no ingerida por el bebé podría acumularse en el pecho produciendo una ingurgitación.

 

Si una madre tiene dudas sobre su producción de leche o sobre si su bebé mama lo suficiente, lo recomendable es que busque asesoramiento en un grupo de apoyo o con un profesional experto en lactancia. No existen panaceas ni remedios caseros para una lactancia exitosa. El deseo de amamantar y el apoyo son las claves para una lactancia feliz.

GT Comunicación

 

 

Actividad antioxidante de la leche materna

Composición química de la leche materna

Antioxidantes y alimentos

Asociación de la duración de la lactancia materna exclusiva y los niveles de fibrinógeno en la infancia y adolescencia

 

 

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