Panacea… ¡Que no os separen!

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El buen Asclepio (Esculapio para los Romanos), antiguo dios griego de la medicina, tuvo a bien casarse con  la bella Epíone (diosa de la mitigación del dolor).

Los miembros de la familia de Asclepio también ejercían funciones médicas.


Así, su mujer, Epíone, calmaba el DOLOR, su hija Higea era el símbolo de la PREVENCIÓN, su hija Panacea era el símbolo del TRATAMIENTO, su hijo Telesforo era el símbolo de la CONVALECENCIA y sus hijos Macaón y Podalirio eran dioses PROTECTORES de los cirujanos y los médicos.

Se decía que Panacea poseía la cura para cualquier mal que aquejara a mortales o deidades. Bajo esta premisa, los alquimistas de antaño dedicaban sus vidas a buscar la cura para todas las enfermedades, la panacea.

La salud es un derecho inalienable. En algunos escenarios es necesario definir salud. La salud no es tener acceso a un consultorio y recibir cualquier medicamento a libre demanda.

La salud debe trascender al estilo de vida del individuo desde su nacimiento, debe establecerse en su diario acontecer y compartirse con los que lo rodean ya en sus primeros minutos de vida. Es ahí donde se encuentra la panacea.

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La Panacea del recién nacido y la madre

Y la PANACEA, tanto de un recién nacido como de su madre, sin duda es estar juntos. No cerca, ni bajo vigilancia, sino JUNTOS PIEL CON PIEL Y EN PERMANENTE CONTACTO.

Porque sobre el pecho de la madre ambos se mirarán, disfrutarán de la oxitocina (hormona del amor) que segregarán en los primeros momentos tras el nacimiento y quedarán inundados de ella disfrutando de los beneficios físicos y afectivos que les proporcionará, enamorándose para siempre.

El  bebé podrá alcanzar por sí solo el pezón y comenzar la lactancia en las primeras horas, buscando por sí mismo el pezón, y podrá gozar así de un agarre espontáneo, lo que le facilitará una lactancia materna exitosa. La mayor parte de los bebés nacidos en partos normales (que suelen discurrir sin necesidad de anestesia) pueden reptar desde el abdomen hasta el pecho e iniciar la lactancia en unos 40 minutos. Se encontrará en su habitat natural, bien recibido, querido y cuidado.

Los beneficios del continuo contacto piel con piel benefician igualmente a la madre, tanto física como afectivamente, estando más atenta a las necesidades de su bebé, del que se enamora, y gozando de las condiciones más favorables para la expulsión de la placenta y para una buena recuperación postparto.

El bebé está más caliente piel con piel sobre su madre que vestido en una cuna o en una incubadora. Se produce así lo que se llama sincronía térmica.

La sincronía térmica, consiste en un complejo sistema natural de variaciones de la temperatura cutánea del tórax de la madre hasta conseguir una temperatura estable en el recién nacido. Ninguna máquina o manta puede conseguir nada parecido. La frecuencia cardíaca se estabiliza en contacto con la madre y la respiración se hace regular. Se establece el vínculo afectivo y al estar juntos se establecen patrones de sueño que les permiten dormir al mismo tiempo y estar más descansados.

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Bebés separados, madres separadas

Todos los bebés, al ser separados de la madre, responden con lo que se llama protesta de desesperación. Lloran ininterrumpidamente para conseguir volver a reunirse con la madre. Sólo dejan de llorar cuando ya no tienen fuerzas para seguir haciéndolo.

El llanto prolongado provoca estrés y el bebé estresado cae en la desesperación. La temperatura corporal baja para ahorrar energías y poder sobrevivir más tiempo solo; la frecuencia cardíaca se hace inestable y la respiración se convierte en periódica.

Un recién nacido separado tiene a las 6 horas de nacer el doble de cantidad de hormonas del estrés que un recién nacido que ha permanecido en contacto piel con piel con su madre.

En la separación, el bebé y su madre no sólo dejan de percibir los importantes beneficios derivados del contacto, la lactancia y el corte del cordón su debido tiempo (cuando ha dejado de latir). También son expuestos a nuevos riesgos y daños:

En ocasiones, en los hospitales se separa al bebé de su madre, alegando que está enfermo o tiene una concreta dificultad. Y algunas madres aceptan estos motivos, pensando que es “lo mejor” para sus hij@s, resignándose al dolor que les produce tal separación.

Sin embargo, cuando un bebé nace con dificultades o enfermo es aún más importante no separarle de su madre, puesto que ese bebé tiene una necesidad mayor de recibir los beneficios que pueden aportarle el corte del cordón su debido tiempo (cuando ha dejado de latir), el contacto temprano con su madre y el inicio temprano de la lactancia materna.

Es importante el papel que juega el padre u otra persona elegida por la madre. Si la enfermedad o dificultad la presenta la madre, y es de una condición y gravedad tal que imposibilite el contacto con su bebé, otras personas sí podrán establecer el contacto piel con piel con el recién nacido.

Es habitual separar madre y bebé en caso de:

Es difícil aceptar que a la luz de esta información siga separándose solo por motivos organizativos en nuestros hospitales.

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Manejo del bebé en el postparto inmediato

El cordón umbilical se dejará sin cortar ni clampar hasta que deje de latir. No hay ninguna prisa en interrumpir el rico flujo de sangre que durante largos minutos aún le llega de la placenta.

Existe la falsa creencia de que el corte es algo urgente mientras que en algunas culturas se deja la placenta unida al cordón hasta que de forma natural se desprende el cordón del ombligo del bebé. Un cordón que ya no late y no ha sido clampado ni cortado no supone ningún riesgo ni para la salud del bebé ni para la de la madre.

El bebé puede ser identificado en ese momento si nace en un gran hospital, intentando siempre no interferir en la intimidad entre madre e hijo y sin separarles. Si la madre así lo ha expresado también puede colocársele un pañal, aunque es conveniente esperar a que pase el periodo sensitivo, ya que para ponerlo hay que manipular al bebé; además el pañal disminuye la cantidad de piel en contacto con la madre.

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Por todo ello: QUE NO OS SEPAREN. NUNCA.

(Sólo se justifica la separación de madre-bebé en caso de que esta separación sea un medio de proteger o salvaguardar la vida de alguno de ellos)

Esa es la PANACEA del bebé y su madre. Y como humanos, la de todos nosotros.

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Más Información “Que no os separen”: www.quenoosseparen.info

www.sinestetoscopio.com/

“¡Que no os separen!”: campaña de la Asociación “El Parto Es Nuestro” (EPEN)

El corte del cordón umbilical

Día internacional del bebé prematuro

“Cuidados desde el nacimiento. Recomendaciones basadas en pruebas y buenas prácticas” (2010): guía publicada por el Ministerio de Sanidad y Política Social

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