¿Le doy o no pecho a mi bebé?

La decisión última de lactar o no lactar es de la madre, indiscutiblemente.

En la decisión que toma la madre contribuyen la opinión y apoyo de la familia, y las experiencias vividas por la propia madre o referidas por el entorno cercano.

Para decidir, es conveniente disponer de toda la información sobre lactancia materna y lactancia artificial.

Como asesora de lactancia, puedo darte muchas razones a favor de la lactancia materna, de las propiedades específicas de la leche materna y los beneficios inigualables por cualquier sucedáneo artificial, y te puedo hablar del vínculo especial que se establece entre la madre y el hijo a través de la lactancia materna.

Pero todo esto no tendría sentido si no te dijese que a amamantar también se aprende. La lactancia es un fenómeno biocultural. Desarrollaré a continuacion cada una de las dos facetas.

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Bio

Porque tiene una parte biológica, para la que venimos preparados “de serie”:

  • Dos pechos con una glándula específica capaz de sintetizar componentes de las reservas del cuerpo de la madre y de los nutrientes que ingiere, capaz de producir un alimento único para cada niño, cambiante según la edad de éste y el momento de la toma y del día. La leche materna es un alimento VIVO con factores inmunológicos que potencian y ayudan a madurar el sistema inmunológico del niño.
  • Los bebés nacen con instinto de succión: su olfato, boca, labios, lengua y paladar están específicamente preparados para reconocer a su madre y buscar el alimento, autorregulándose en cantidad a tomar y frecuencia de las tomas, y preparados con un mecanismo que les ayuda a escupir de su boca todo aquello que no sea el pecho de su madre (reflejo de extrusión).

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Cultural

Porque en la lactancia de los humanos hay una parte de aprendizaje en sociedad (como también en primates): las hijas aprenden de las madres,  hermanas, tías o vecinas a las que han visto amamantar.

Foto: California National Primate Research Center

De compartir esta vivencia aprenden posiciones, los cuidados, los “trucos” de la lactancia, a sobrellevar posibles baches, dudas o dificultades.

Cuando no hemos estado en contacto con otras madres lactantes, cuando antes de convertirnos en madres apenas hemos visto amamantar y somos madres, es  probable que nuestro bebé sea de los pocos que hayamos visto mamar.

Es habitual que en este contexto surjan dudas y que nos encontremos sin apoyo en el entorno cercano.  Las asociaciones y los grupos de apoyo a la lactancia materna existen precisamente para cubrir este vacío, esta “tribu” lactante, en la que poder compartir experiencias y solucionar dudas, incluso antes de que lleguen.

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Durante el embarazo te plantearás la forma de alimentación de tu bebé. Es probable que los demás también te pregunten, “¿pecho o biberón?”. Y es habitual que alguien te dé argumentos a favor de una u otra opción. Quienes se muestran “a favor del biberón”, suelen esgrimir argumentos como: “total, los niños se crían igual de bien”, u “hoy en día la leche de la farmacia es muy buena”.

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¿Diferencias?

Te interesa conocer desde este momento que estas afirmaciones no se ajustan a la realidad, la leche artificial no es igual a la leche materna, sino “peor”; los niños alimentados con lactancia artificial no se desarrollan “igual” que los alimentados con leche materna.

Te explico por qué: las leches artificiales se fabrican intentando imitar el patrón de oro que es la leche materna, a partir de leche de vaca, a la que se le eliminan unos componentes que ingeridos en exceso pueden causar daños irreparables al bebé (por ejemplo las proteínas y los solutos de la leche de vaca pura causan sobrecarga renal).

Se le añaden otros componentes que se encuentran en la leche materna y que deben ser sintetizados de manera artificial en laboratorios (por ejemplo DHA y AA, factor bífidus, vitaminas liposolubles, etc), y que nunca interactuarán de la misma manera ni tendrán la misma biodisponibilidad que en la propia leche materna.

Las leches artificiales no contienen elementos vivos como las inmunoglobulinas maternas.

La leche materna ayuda al desarrollo y maduración del sistema gastrointestinal del bebé, contribuyendo a poblar su flora intestinal y protegiéndole frente a patógenos como virus, bacterias y toxinas. Además, al recibir las defensas de la madre, se enfrenta mejor a su medio ambiente.

Esto es especialmente relevante en enfermedades respiratorias (asma, bronquitis, alergias…) y gastrointestinales (diarreas, gastroenteritis, rotavirus, alergias alimentarias,etc).

La mejor vacuna que puede recibir el recién nacido es el calostro.

Con lactancia artificial los niños también crecen, por supuesto. Pero su sistema inmunológico tardará más en desarrollarse. Además, al tomar una leche que no es propia de su especie, su aparato digestivo debe trabajar más: la leche de fórmula se digiere más despacio, y además su composición y sabor son siempre iguales.

El consumo energético diario, la temperatura rectal, la frecuencia cardíaca y las tasas metabólicas durante el sueño son mayores en los niños alimentados con fórmula.

También es mayor la cantidad de calorías ingeridas (la fórmula es más calórica que la leche humana, por su propia composición) y superiores los niveles de glucosa y colesterol en sangre en la edad adulta de aquellas personas que fueron alimentadas en su etapa de lactantes con lactancia artificial.

Amamantar es más cómodo porque no necesita preparación, ni envases, ni calentamiento, además es sostenible porque  no genera residuo y es barato. Sólo hace falta una mamá y un niño. Por la noche, la mayor comodidad está en dormir con el niño, y darle cuando pide sin necesidad de levantarse.

Además, lactancia materna es más que leche materna: amamantar es más que alimentar.

La cultura del biberón, y concretamente la publicidad de la leche artificial, transmite el mensaje reduccionista de que “la leche materna es el mejor alimento para el bebé”,  y que “su” leche es casi tan buena como ésta. Omiten varios factores: que la lactancia materna no cubre únicamente las necesidades alimenticias del niño, que la lactancia materna no tiene por qué terminar cuando el bebé deja de serlo y pasa a ser un niño, y que la lactancia materna no es únicamente del niño, sino también de la madre.

Amamantar crea un vínculo muy estrecho entre madre e hijo.

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¿Dificultades?

Hablemos de las dificultades que pueden surgir en tu lactancia y qué hacer para prevenirlas y solucionarlas.

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¿Qué podré hacer y decidir sobre la marcha?

El éxito de la lactancia se decide, en gran medida, en lo que ocurre en las primeras semanas.

Si pruebas la experiencia y decides dejarlo, siempre puedes optar por la lactancia artificial. Los biberones seguirán estando en la tienda.  Sin embargo, si optas por la lactancia artificial y luego quieres amamantar, las cosas son mucho más difíciles.

Ten en cuenta que las experiencias que en ocasiones algunas mujeres  relatan como dificultades o problemas achacables a la lactancia, no son sino dificultades o características propias del posparto, el cambio hormonal que tiene lugar o el cambio en la situación familiar con la llegada del recién nacido.

Recuerda que no estás sola y que si tú no tienes los recursos para afrontar las dificultades que surjan (o puedan surgir) tienes a quien acudir.

Personalmente debo decirte que con mi hijo tuve grietas, usé pezoneras, rabié de dolor con las obstrucciones y mastitis… hasta que aparecí por Sina. Y allí fue tanto el apoyo que recibí, que me motivé a hacerme asesora de lactancia.

En Sina también hay otras mujeres que no tuvieron ningún tipo de dolor durante sus lactancias, pero sí problemas derivados del desconocimiento, falta de apoyo del entorno y malos consejos de profesionales.

También hay mujeres que no atravesaron por especiales dificultades en sus lactancias, pero observaron las dificultades con que otras mujeres se encontraban. Hoy en día todas ellas trabajan en Sina con el objetivo de que  todas las mujeres tengan acceso a una buena información sobre lactancia, que les permita una lactancia feliz a ellas y a sus niños.

Y es cada lunes, cuando vuelvo a casa tras las reuniones semanales, que me siento feliz, contenta y satisfecha de haber podido acompañar a las madres que vienen a entender mejor a sus bebés y a escuchar su instinto, porque la mayoría de las mamis que vienen sólo están buscando un entorno en el que poder compartir su vivencia, que les permita confiar en su capacidad de amamantar, en sus cuerpos y en la enorme sabiduría de sus bebés.

A mí, frente a una decisión consciente e informada, sólo me queda decir: tú eres la madre, tú decides por ti y tu bebé.

Laura Villanueva

IBCLC

Presidenta de Sina

En colaboración con el Grupo de Trabajo Sina Comunicación y Reivindicación.

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5 Respuestas

  1. Excelente!!, no se puede decir más ni mejor.

  2. “Decisión consciente e informada” Esa es la clave.

  3. sonia tapia

    Madres Nuevitas y Novatitas.-
    Se teme lo que se desconoce, por tanto informarse bien y a tiempo son premisas para decidir qué clase de alimentación le vas a dar a tú bebé. Romper mitos sobre la alimentación al pecho por considerarlo en alguns culturas como “morboso” e “indecente”, de laas “clases bajas” es una lucha constante de toda la sociedad en pro de rescatar la fuente misma de la vida, tal como se ha catalogado a la leche materna por ser un fluido vivo, completo y vinculaante. Qué más hermoso que un bebé prendido a la teta de su madre !
    En mis 10 años con trabajo en lactancia materna en el hospital donde laboro, he apreciado los cambios logrados en la aptitud de las familias ante al llamado a recobrar lo natural y hermoso de la lactancia materna. Aún queda camino que recorrer el cual lo caminaremos de la mano de las madresitas nuevitas y novatitas para apoyarlas en todo momento.
    SINA me ha dado material y conocimientos para desarrollar mi trabajo.
    Gracias Chicas.

  4. elblogdesina

    Muchas gracias, Sonia, por tu labor y tu difusión y apoyo a la lactancia materna en tu hospital.

    Profesionales que apoyen la lactancia materna no se encuentran en todas partes.

    Un saludo,

    Asociación Sina

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