Mamás de Sina IX: Belén. Mi historia de lactancia, nuestro logro.

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Mi historia de lactancia empieza por mi madre: auxiliar de pediatría en el Hospital de Sagunto durante 14 años. Muchos años, casi tantos como los que han pasado desde que ella hizo un curso de lactancia con un joven Carlos González.

Ese fue mi primer referente. Lo primero que oía de lactancia me alucinaba: que cualquiera puede dar de mamar aunque no haya estado embarazada y cosas similares.

Esas historias que mi madre contaba se me debieron quedar grabadas, porque tiempo  después, cuando llegó mi momento, nunca dudé de mi capacidad de amamantar.

Bosco nació mediante “inne-cesárea” y aun a pesar de ello, salió del quirófano agarrado al pecho camino de la habitación.

Como yo había leído mucho al respecto, me preocupé de ponerlo al pecho con mucha frecuencia para tener una pronta subida de la leche y que perdiera poco peso. Al tratarse de una cesárea, no me resultó sencillo seguir las indicaciones que había leído en cuanto a la postura ideal para amamantar.

En realidad, una cesárea no interfiere en la subida de la leche ni en la colocación del bebé al pecho correctamente, porque existen posturas muy adecuadas, sólo que yo las desconocía porque nunca pensé que iba a necesitarlas.

Así que, pronto aparecieron las grietas y con ellas los consejos bienintencionados de las enfermeras del hospital. Aun así, la cosa no mejoraba y yo tenía cada vez más dolor. Al tercer día ya estábamos en casa y ya disponía de leche y de unas “estupendas pezoneras” que me habían recomendado en el hospital.

Con todo ello, la lactancia no iba bien, las tomas eran eternas y Bosco no cogía el peso del nacimiento. Me decidí a contactar con Sina. Me atendió Alicia, que se portó genial y se vino a mi casa a darme consejos y animarme.

A los 15 días, en la revisión con el pediatra, saltaron las alarmas porque Bosco no había recuperado el peso del nacimiento. Me sugirió suplementar con leche artificial y yo me resistí con todas mis fuerzas.

Intenté quitarme las pezoneras para ver si la cosa mejoraba. Las grietas ya se habían curado, el dolor desapareció, pero en cuanto dejé las pezoneras volvió de nuevo. Otra vez a usar las pezoneras.

En la visita del pediatra del mes nos diagnosticó cándidas. Pero yo no me terminé de fiar porque había leído el artículo en el blog de Sina al respecto: ¿Candidiasis de pezones? El mito de las cándidas.

Por ello, me acerqué a hablar con mi matrona. Le dije que no creía en las cándidas en el pezón y que por favor me hiciera un cultivo, pero me dijo que no, que si el pediatra me había dado ese tratamiento le hiciera caso. Así que, aún a pesar de no creer en ello, me puse la crema recetada en el pecho y al bebé. Él mejoró enseguida, pero yo seguía con un picor terrible.

Mi preocupación iba en aumento, porque mi hijo, que pesó casi 4.300g, llegó a bajar a 3.900g. (en ese momento aún estaba en 4 Kg). Como no quise tomarme el Promil que la pediatra y la matrona me recomendaron, también por un artículo que leí en la web de Sina (PROMIL, suplemento (para las madres lactantes) inútil e innecesario), empecé a sacarme leche entre tomas para tratar de suplementarle con mi leche, pero no pasaba de 30 ml. en cada sesión. Con el tiempo aprendí que eso era normal y que con un poco de paciencia y constancia, poco a poco habría ido sacando más.

Entonces decidí contactar con Mª José, una amiga de una asociación de lactancia de Salamanca. Ella me tranquilizó mucho y casi desde el primer correo me preguntaba si Bosco no tendría frenillo corto. Pero yo insistía en la negativa porque tanto pediatra como matrona me habían dicho que no había frenillo corto.

El peso seguía bajo, pero yo a Bosco lo veía perfectamente y no podía evitar la sensación de que la pediatra se alarmaba en exceso.

Hasta que otra pediatra, de la asociación de Salamanca, me dijo que en este caso sí estaba justificado suplementar y que además, fuera generosa con la cantidad que le daba para que Bosco recuperara el peso rápidamente, cogiera fuerza y pudiera quitarle los suplementos pronto.

Así que entre esa recomendación y la de un pediatra del Hospital de Sagunto que me contó que los suplementos son una medida transitoria y que después se pueden eliminar, me animé a introducir suplementos. La primera vez que compré un bote de leche artificial no podía contener las lágrimas.

Afortunadamente, tras la primera semana suplementando, Bosco había ganado 380 g. Lo triste es que con estas noticias, mi pediatra del Centro de Salud me animó a pasar a una dosis mayor la semana siguiente en lugar de ayudarme a encontrar las causas que habían hecho necesario ese suplemento.

Y eso es lo que sigo sin entender. Por qué algunos profesionales se limitan a recetar suplementos de leche artificial sin buscar las causas. Si los hígados, pulmones y corazones fallaran tanto como dicen que fallan los pechos maternos, no sé cómo habríamos llegado hasta aquí.

En paralelo, mi historia de dolor no había cesado, sino que iba en aumento. Desde Salamanca me pusieron en contacto con el equipo de Juan Miguel Rodríguez, un investigador de la Complutense que ha realizado unos interesantes estudios sobre las infecciones bacterianas en la leche humana.

Por diversos motivos, no me analizaron la leche en el laboratorio de Juan Miguel Rodríguez, sino en el Hospital de Sagunto.

Llegaron los resultados y efectivamente, como ya sabía, nada de cándidas, era una infección y necesitaba tomar antibiótico. Iba notando algo de mejoría pero dos meses después, seguía con dolor a diario.

Bosco seguía haciendo tomas muy largas y yo le echaba la culpa a las pezoneras. Y tenía problemas para que se cogiera sin ellas.

Mientras, tocaba repetir el cultivo para comprobar que estaba curada y una de las matronas de mi Centro de Salud, que acababa de abrir un taller de lactancia, me dijo que me lo haría cuando terminase con el antibiótico.

Volví entonces, y la matrona que estaba en ese momento me dice que destete, que como siga así, voy a “coger” una depresión… Al contrario, la depresión la iba a “coger” si no conseguía amamantar a mi hijo. Pero después de todo lo que había pasado, no estaba dispuesta a tirar la toalla y me fui de allí a buscarme la vida por mi cuenta.

Llamé a Sina y esa misma tarde me atendió Paloma, una de las asesoras de lactancia de Sina especializada  en infecciones, y coordinadora del Grupo de Trabajo Sina “Infecciones, dolor de pezón”.

Las sospechas se confirmaron: Bosco tenía un frenillo de tipo 3. Debíamos probar estar mucho tiempo piel con piel para facilitar el agarre espontáneo y nuevas posturas, pero Bosco no parecía aceptar novedades fácilmente.

Con los resultados de los análisis (que indicaban un número bajo de colonias) visité a Paco Vera (médico especializado en estos problemas de lactancia). Me dio un montón de argumentos a favor de intervenir el frenillo de mi hijo. También me recomendó utilizar un relactador para que Bosco se tomara el suplemento así, pero, de nuevo, no le gustó nada el invento.

Lo importante era que, como decía al principio, ya conocía la causa de nuestros problemas, así que ya estaba más cerca el momento de quitar los suplementos.

Finalmente, operamos a Bosco del frenillo tipo 3 en Madrid con el Dr. Briz. Todo salió muy bien y yo ¡¡ya no sentía dolor!! Seguí tomando los lactobacilos durante un tiempo como prevención.

Coincidió que Bosco volvió a estar más lloroso e irascible pero me di cuenta de que se le había juntado con la crisis de los 3 meses.

Poco a poco todo fue a mejor, el dolor desapareció y con mucha paciencia fui retirando suplementos de uno en uno. Hasta quedarme sólo con el de la noche, el que más me costó quitar. No tanto por el bebé, si no por mi inseguridad. Hasta que me di cuenta de que 60 ml de leche artificial al día a un bebé de 5 meses no le hacían nada. Y confié en él y en mí.

Aún no había conseguido disfrutar de la lactancia cuando me incorporé al trabajo. Yo asistía al GAM de Sina en Benimaclet y alguna vez al de Paterna, y las asesoras de lactancia Sina me sugirieron que podían traerme a mi hijo a la oficina para que le diera alguna toma, algo en lo que yo no había pensado y que me ha funcionado genial.

Como Bosco ya era más mayorcito, mamaba de un modo más experto y en 5 minutos ha terminado. Mi padre lo trae a la hora del café y yo le doy el pecho si estoy en la oficina. Si tengo alguna reunión fuera, le daba mi leche previamente extraída y más tarde galletas o cualquier otro alimento.

Hoy Bosco cumple un año y cuando echo la vista atrás, ya casi ni recuerdo todo lo que pasamos. Fue duro, muy duro, pero si me hubiera quedado en el camino, me habría perdido todo lo bueno que vino detrás. Me habría perdido las sonrisas (¡y gritos!) de felicidad de mi hijo al terminar una toma, algo que nunca hizo con un biberón.

Ahora me preguntan si aún le doy el pecho” y contesto que claro, que “sigue tomado pecho”, SOLO tiene un año. Entonces me preguntan que hasta cuándo pienso darle y como dice una amiga: “hasta que encuentre unas tetas que le gusten más que las mías”.

Hoy soy feliz, muy feliz de haber salido adelante después de todos esos retos, de contar con una familia que me ha apoyado y me apoya tanto en la crianza de mi hijo, de que existan asociaciones de madres como Sina: serios, rigurosos, que se preocupan por tener la mejor y más actualizada formación para apoyar a familias como la nuestra. Y sobre todo porque mi hijo está sano, fuerte, feliz y encantado de ser amamantado.

Gracias a mi amiga Mª José (Salamanca) por sus ánimos y su clarividencia, a Alicia por escuchar tantas veces mis llantos por teléfono cuando el mundo se me ponía en contra, a Laura, Paloma, Ruth y Vanessa por acompañarme y ayudarme ofreciéndome su actualizada formación para seguir en este camino. Gracias a todas ellas por hacerme descubrir la crianza consciente.

Gracias a Paco Vera por ser el mejor profesional médico que conozco además de una bellísima persona, ojalá otros siguieran su ejemplo.

Gracias a mi familia por apoyarme, por creer y confiar en mí.

Y gracias a Bosco por permitirme disfrutar de un mundo de emociones y sentimientos que nunca pensé que existirían.

Belén

Madre voluntaria de Sina

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FELICIDADES BOSCO

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FELICIDADES BELEN

Y gracias por compartir vuestra vivencia con nosotros.

¿Candidiasis de pezones? El mito de las cándidas

PROMIL, suplemento (para las madres lactantes) inútil e innecesario

Frenillo sublingual corto (anquiloglosia)

El Dr. Juan Miguel Rodríguez, un veterinario experto en mastitis humanas

MASTITIS, un problema infravalorado Parte I

MASTITIS, un problema infravalorado Parte II

Asesora de Lactancia Sina (qué es, requisitos, cualidades, responsabilidades, servicios que realiza)

Dolor del pezón provocado por infección bacteriana

“Dolor del pezón”, por Inma Marcos

Mastitis infecciosa durante la lactancia: un problema infravalorado

“Después de la cesárea: curando la herida emocional”, por Ibone Olza

“Amamantar tras la cesárea”, por Ibone Olza

11 Respuestas

  1. ¡Enhorabuena, Belén! Esto ha sido el resultado del triunfo de la constancia y el esfuerzo. Y es que cuando una madre quiere dar el pecho, y lo desea de verdad, da igual que se encuentre con malos profesionales sanitarios, porque esa madre se informará y buscará la manera de continuar amamantando a su bebé.

  2. Felicidades Belen y Bosco. Es un honor conocerte y ya sabes que eres mi heroina. Ahora me aguantas las lagrimas tu a mi 🙂

  3. Angela Cano

    Mis mellizos cumplirán 4 años el 23 de noviembre, y aún maman.
    Como supongo que os imaginareis, he tenido que oir de todo. Pero lo “mejor” vino de un pediatra de guardia del hospital Provincial. Entonces tenían 2 años y medio. Cuando supo que “todavía” tomaban pecho me dijo que tenía que hablar seriamente conmigo. Le advertí de que no me iban a convencer sus argumentos, que yo lo tenía claro, pero insistió en argumentarme. Y empezó diciendo que a los hombres les gustaban las mujeres con pechos firmes y turgentes…….. Como os podeís figurar la cara se me iba descomponiendo y el ánimo encendiendo; no me levanté y me fui por respeto a la persona que me había acompañado y trabajaba allí. El sujeto siguió con su perorata y después de despropósitos varios acabó diciendo que el dar de mamar me envejecería y que mi hija se sentiría orgullosa si me confundieran con su hermana. Entonces ya no me pude aguantar y le dije que la diferencia entre mi hija y yo era de 47 años, así que dificilmente se podría dar tal circunstancia. Yo tengo un hijo de 30 al que sí confundian con mi hermano, pero no era el caso.
    En fin, es sólo un ejemplo. Hoy me he encontrado con un ginecólogo que me ha mirado con cara de asco cuando ha sabido que mis hijos, con casi 4 años aún maman; me ha dicho: yo tengo una hija con 4 años!!! Realmente desagradable.
    Claro que ha sido duro. Mi hijo pesó 1,975 kg y pasó 24 horas en observación en la incubadora y cuando llegó a la habitación se enganchó como si acabara de nacer. La niña se puso al pecho a las dos horas después del parto y no ha parado. Casi me obligarón a complementar, y así lo hice, para a los tres meses descomplementé y relacté. Hasta los 6 meses tomaron lactancia materna exclusiva.
    No sabemos lo que es una urgencia, ni un calenturón…….. No fueron a la guarderia y en su primer año de cole no faltaron un sólo día al cole. No han estado nunca enfermos y rebosan salud.
    Mamar les sirve para todo: mal cuerpo, enfados, riñas…………
    Maman antes de dormir y los fines de semana alguna vez más.
    No tenemos fecha de caducidad de momento, y vamos sorteando mi medicación y mis dolores con las tomas.
    Ánimo a todas y nos vemos el domingo
    Saludos

  4. Hola Belen, me he emocionado tanto con tu relato que ahora mismo no veo la pantalla demasiado bien, soy Patricia, amiga de M. Jose y de Encarna, todas de Leche Mágica Salamanca, recuerdo perfectamente tu caso, y nuestra cabezoneria con el frenillo.
    Sois unos campeones que han demostrado que querer es poder, y que con informacion cualquier problema puede superarse, incluso con los temidos suplementos.
    Mi mas sincera enhorabuena con este año, y ojala algun dia te escapes por esta zona y podamos conocernos.

    Un abrazo.

  5. Y gracias también a tu jefe por no ponerte problema en que tu padre te lleve al niño para darle de mamar mientras trabajas … no olvides que tú le das de comer al niño, pero tu jefe te da de comer a ti jejejeje. Enhorabuena por ser feliz con tu elección. YO también lo soy con la mía 🙂

  6. ¡Enhorabuena a todas! Gracias por compartir vuestras historias de superación, seguro que más de una madre se siente identificada y motivada por ellas.
    ¡Hasta el domingo!

  7. ¡Me he emocionado al leerte Belén! (muchísimas gracias por compartir tu historia hecha relato) Yo también estoy teniendo muchos problemas para dar de mamar: tengo los pezones retraídos hacia dentro y al bebé le resulta complicadísimo engancharse, en “La Fe” me recomendaron que utilizara pezoneras, pero…ni mi bebé ni yo conseguimos coordinarnos para satisfacer su hambre, por lo que acabamos volviendo al biberón. De momento le doy mi leche a través del biberón, pero noto que cada vez me sale menos… Tengo mucha angustia de pensar que no voy a tener suficiente para alimentarle, de hecho reconozco estar un poco obsesionada con el tema (sé que este estado mental no es bueno para la producción de leche, pero siento que he entrado en un bucle horrible de angustia del que me cuesta mucho salir).

    ¿Qué puedo hacer? ¿Puedo contactar con alguien de la asociación?

    Adela (Valencia)

  8. Belén, me ha emocionado leer tu historia. Gracias a ti por formar parte de todo esto.
    Por cierto, las fotos son preciosas.

  9. Gracias a todas por los ánimos y felicitaciones.

    Patricia si vuelvo por Salamanca, me encantará conoceros. Fuisteis un apoyo tan grande…

    Menchu, mi jefe no me da de comer. A mi y al resto de la empresa nos dan de comer los clientes. Y ellos no están desatendidos porque yo baje 5 minutos a amamantar a mi hijo, como tampoco lo están cuando mis compañeros usan ese mismo tiempo para salir a almorzar. A veces es mucho más sencillo de lo que parece. Aunque he de reconocer que tengo la fortuna de trabajar en una empresa flexible donde los empleados también lo somos para cumplir con nuestros compromisos.

    Adela, desde hoy estás en las mejores manos. Las asesoras de SINA disponen de la mejor y más actualizada información. Si con ellas yo pude, tú también podrás. Ánimo campeona!

  10. Qué bonito Belén! No lo había leido!! Me has emocionado con tu historia. Un abrazo!!

  11. Belén, tu historia es preciosa, emocionante y esperanzadora… Enhorabuena!!!!!!

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