Carta abierta de Ana Alvarez-Errecalde al Dr. Lailla, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

publicado en: Parto / embarazo, Reivindicación | 1

De Ana Alvarez-Errecalde, el lunes, 19 de septiembre de 2011.

Al Presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, Dr. José María Lailla.

(Publicado originalmente en Facebook)

Mi nombre es Ana Álvarez-Errecalde y aunque no nos conocemos personalmente, fue grato para mí leer las reflexiones que en parte le inspiró mi trabajo.

Me ha gustado su carta (“Asistencia obstétrica al parto” ), publicada en la gacetilla digital de la Asociación que usted dirige, y sólo me permito escribirle para que el discurso se transmute en diálogo, que es donde radica la posibilidad de enriquecimiento mutuo.

La obra a la que usted hace referencia es el díptico de autorretratos fotográficos “El Nacimiento de mi Hija”.

“Intimitat intimidada” fue el nombre de una exposición anterior en la que participé con otra serie de fotografías.

Le agradezco que haya incluido el texto porque sé que a veces el público agradece que los artistas den una referencia clara sobre los motivaciones que los inspiran y me permito sugerirle que incluya también las fotografías, puesto que son la verdadera obra.

"El Nacimiento de mi Hija", por Ana Alvarez-Errecalde. Díptico fotográfico sobre canvas. Serie Ecología, 2005.

A nivel artístico, tratar de explicar una fotografía y no mostrarla es como intentar explicar una ópera que no se escucha y no se ve: existe la posibilidad que en nuestra reinterpretación del arte dejemos sin “traducir” el verdadero espíritu del arte, aquello capaz de tocar la fibra más honda que reside en la libertad de conciencia de los espectadores.

Me ha resultado confuso el párrafo que hace alusión a (según sus propias palabras):

“…evitar al máximo el intervencionismo o incluso la participación del obstetra en el parto sin factores de riesgo… Podemos considerar lógico e implícitamente aceptar esta decisión, haciendo oídos sordos a la aportación de la propia FIGO, cuando dice que no hay embarazos y parto sin riesgo, ya que en sí mismo, el parto es un riesgo”.

Parece como si aún los profesionales del parto no terminaran de posicionarse sobre si el parto conlleva riesgos o no.

Yo, madre de tres hij@s nacidos en casa y un aborto espontáneo al que también decidí parir sin intervenciones, asumo desde la responsabilidad y la experiencia que el parto implica riesgo: es parte de la vida y no conozco una sola vida libre de riesgos.

Mi hijito mayor nació en parto maravilloso luego de un embarazo estupendo y tiene un diagnóstico de Lisencefalia con Síndrome de Lennox-Gaustat. Aquí no hay a quien “echarle culpas”. Aquí no hay nada “por arreglar”. Esto es la vida con sus milagros y sus misterios. Su esperanza de vida de 2 años ya se ha multiplicado por 6.

Lo importante, a destacar, radica en que el parto no conlleva riesgos sólo si es un parto domiciliario. El parto conlleva riesgos si el médico de turno está muy apurado y decide intervenir para acelerar el proceso de parto. También si a la mujer se le impide moverse, comer, beber, hablar, descansar o lo que su cuerpo le pida estar haciendo.

El parto conlleva riesgos si a la madre se la ata a un monitor, si anunciar “sufrimiento fetal” es casi un protocolo hospitalario para tener paso libre a la cesárea. Y el parto, aún conlleva riesgos más allá de los índices de morbi-mortalidad materno-fetal.

La neurobiología ha hecho grandes avances que confirman que tanto la salud como los rasgos de personalidad se conforman en gran parte en el período prenatal, el nacimiento y los primeros años de vida, y recalca la imperiosa necesidad de permitir que el sistema fisiológico funcione por sí mismo. Porque el caudal de hormonas que naturalmente se suceden en un parto, sin drogas ni intervenciones, están para facilitar una función importantísima: el apego.

Aprovechando que hablamos del factor riesgo, no deja de sorprenderme que la SEGO, publicite en su web a TAMPAX. Usar tampones implica el riesgo de Síndrome de Shock Tóxico… y para evitarlo, sólo haría falta no incitar al consumo de los mismos.

En el mercado hay alternativas como las copas menstruales, mucho más higiénicas y respetuosas con la sostenibilidad del planeta, que nunca han sido asociadas al Shock Tóxico, ni utilizan pesticidas o materiales químicos como los blanqueadores de Tampax…

Lo menciono porque me parece que sería importante informar a las mujeres sobre todas las alternativas del mercado, no sólo sobre las que aportan un rédito económico al sistema, ni las que económicamente se permiten “auspiciar” la web de la SEGO.

Sobre sus preguntas:

“¿Alguien se preocupa por el bienestar fetal? ¿Realmente ésto es lo mejor que desea una madre para su hijo?”

Sé que por el tono de las mismas, por la cercanía al relato de mi obra y por el sarcasmo de mi supuesto “nivel cultural e intelectual elevado” en relación a su “modesta inteligencia” (que asumo como un guiño a sus colegas lector@s y soci@s de la SEGO) debería sentirme ofendida.

Por el contrario, yo le agradezco enormemente que se pregunte y que nos pregunte a las madres y a los padres lo que pensamos. Es algo que por muchísimos años no se ha hecho.

En mi caso, y no dudo que debo estar hablando por un gran número de personas, desde el momento en que supe que estaba embarazada, en cada una de las cuatro ocasiones, jamás me preocupé por el bienestar fetal.

Toda mi energía se enfocó en nutrirme de la mejor manera, evitar tóxicos, dar largos paseos y acariciar mi vientre, decirles a mis bebés cuán deseados eran y cuán feliz estaba yo con tener la fortuna de ser su madre.

¿Preocuparme por un feto? ¡No! Nunca pensé en mis hij@s como fetos. ¡¡Siempre sentí que estaba gestando hij@s!!!

Ahora, también me cabe a mí preguntar, a los profesionales asociados a la SEGO que ríen con las viñetas sexistas y discriminatorias que veo que publican en la gacetilla digital justo a pie de página de donde usted publica la carta en la que hace referencia (y cuestiona) mi maternidad…

¿Realmente les preocupa el bienestar de sus pacientes? ¿Realmente el trato que retratan las viñetas les parece justo, solidario, bondadoso? ¿O es un abuso de poder, un desprestigio y un trato denigrante hacia la mujer-madre que cae en la consulta?

Tiempo atrás, una prestigiosa neuróloga de un destacado centro hospitalario de la ciudad de Nueva York, al ver a mi hijo mayor dijo: “Este nunca irá a Harvard”… Y más allá de lo obvio, cruel e innecesario que fue su comentario, yo me he quedado con muchas ganas de decirle que la vida no trata de eso.

Esta doctora no se preocupó como usted lo ha hecho, por saber qué es lo mejor que yo, como madre, deseo para mis hij@s. Lo mejor que deseo para mis hij@s es que amen a la gente, al mundo, al medioambiente, a sí mismos y a sus trabajos aceptando que el amor asume riesgos, conlleva responsabilidades y nos hace crecer como personas dignificándonos como especie.

Cordialmente,

Ana Álvarez-Errecalde

www.alvarezerrecalde.com

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El Nacimiento de mi Hija. Díptico fotográfico sobre canvas. Serie Ecología, 2005

Las viñetas de la gaceta electrónica de la SEGO ofrecen una imagen degradante de las mujeres españolas

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