Marina y Elena, una lactancia extraordinaria: la historia de un triunfo más del instinto.

El nacimiento de Marina, hija de Elena, nos pilló a todos por sorpresa. Todavía no habían comenzado las Navidades y lo esperábamos para mitad de enero. Elena y yo sólo habíamos podido mantener un encuentro, hacía escasamente dos semanas.

Al poco tiempo recibí un mensaje de Sofía, coordinadora del Grupo de Trabajo Sina “madrinas de lactancia” y prima de Elena, explicándome en qué circunstancias se había producido el nacimiento de Marina, en una cesárea urgente por una súbita peritonitis de Elena, que aunque ya se encontraba relativamente bien estaba dolorida y muy cansada.

La intervención había sido complicada y la madre se recuperaba mientras la bebé, en perfecto estado de salud, estaba en Neonatos dentro de una incubadora.

Gracias al perfecto estado de la bebé, la rápida mejoría de Elena y la insistencia de los padres en ver a la niña, subieron a la pequeña a su habitación al cabo de dos días.

Elena, que hasta ese momento había estado centrada en poder ver a su pequeña y en ponerse el sacaleches cuando las fuerzas se lo permitían, pidió entonces apoyo para poder ponerla al pecho, dado que la bebé llevaba dos días tomando únicamente biberones de leche artificial.

Nunca olvidaré ese primer encuentro entre Elena y Marina. Cuando entré en la habitación, Elena ya tenía a su hija junto a ella, en la camilla, arropada a su lado, desde hacía una hora escasa.

Ya por teléfono me había dicho que esperaría a que yo estuviera allí para poder intentar ponerla al pecho. Comprendí que Elena necesitaba el apoyo que le brindara la confianza y seguridad que el peso de la responsabilidad y la angustia por todo lo vivido le restaban.

Cuando yo llegué y después de conocer a la preciosa Marina, entre ambas colocamos a la bebé cerca del pecho desnudo de su madre, y la misma bebé (de 35 semanas) siguió su instinto, reptando hasta lograr el objetivo de succionar del pecho.

Pude ver las lágrimas de Elena y la emoción de Miguel Ángel, papá de Marina, que parecían haber “recuperado” a su hija.

Hubo que afrontar muchas dificultades durante el primer mes de vida de la pequeña. La necesidad de apoyo y vinculación excedía en principio de las atribuciones de una madrina de lactancia, y las fechas eran particularmente complicadas por los días festivos y los compromisos familiares.

Hubo que luchar inicialmente en varios frentes. Elena se encontraba aún regular, necesitaba mucho descanso, y la bebé necesitaba succionar contínuamente. Había que lograr un delicado equilibrio, un compromiso entre la necesidad de mamar de la bebé y la necesidad de descanso de la madre.

No fue necesario enfatizar mucho la necesidad de contacto piel con piel, puesto que Elena quería tener a su hija pegada todo el tiempo posible, a pesar de su estado de salud. Sí fue necesario enfatizar la necesidad de intentar que los agarres al pecho de la niña no le lastimaran.

Enseguida se hizo evidente que había en la bebé cierta confusión tetina-pezón. Trabajando la posición, conseguimos que la niña abriera un poco más la boca en el enganche, pero con la succión la cerraba notablemente, y Elena sufría.

Eliminamos las tetinas rápidamente, utilizando primero el sistema “jeringa-dedo” y más adelante un biberón-cuchara.

Además, en boca de varios médicos hubo de escuchar Elena que tenía que destetar debido a su medicación. El poco apoyo y desconocimiento de la lactancia por parte del personal del hospital, era otro frente en el que luchar.

Comprobamos todas las medicaciones y pruebas en la página web del Hospital Marina Alta de Dènia, (referente totalmente fiable en cuanto a compatibilidad de medicamentos y lactancia materna www.e-lactancia.org). Podía seguir los tratamientos sin que éstos causaran problemas ni a su lactancia ni a su bebé.

Coincidiendo con la sensación de “subida de la leche” por parte de la madre y de la extracción con el sacaleches eléctrico de las primeras gotas de calostro, que pudimos darle a Marina con una jeringa para felicidad de Elena, ella empezó a tener fiebre y a sentirse rara.

Los médicos sugirieron inmediatamente (como es tristemente habitual) que abandonara la lactancia materna, para descartar una posible fuente de febrícula. Elena no quiso, y afortunadamente decidió esperar a ver el resultado de los análisis, que confirmaron una infección.

Nos vinimos abajo cuando nos informaron de que había que intervenir nuevamente a Elena, puesto que todavía existía infección interna. No sólo nos preocupaba mucho el estado de salud de Elena, sino que además pensamos que esa lactancia no resistiría una nueva intervención y recuperación de la mamá. Nos equivocamos.

La segunda intervención de Elena se realizó con anestesia local, y enseguida subió nuevamente a la habitación. Se encontraba muy muy dolorida y cansada, eso sí, así que de nuevo se impuso lograr ese compromiso entre descanso y lactancia.

Pero Elena y Marina estaban decididas a luchar por su lactancia. Seguimos luchando contra las tetinas, y con la posición, mientras el patrón de succión de Marina iba madurando.

También seguimos comprobando la compatibilidad de la medicación y pruebas, mientras a Elena le decían que debía destetar para poder tratarse.

A pesar de que la lactancia materna se fue estableciendo durante varias semanas de un modo más o menos satisfactorio en cuanto a técnica, crecimiento del bebé, etc, Elena continuaba padeciendo bastante dolor y quemazón al principio de las tomas aunque ya no se apreciaban grietas visualmente.

Fue necesario tomar muestras y mandarlas a analizar para confirmar que era preciso tratar a Elena de una infección con probióticos.

En esta fase del proceso, fue importantísimo contar con los conocimientos y el apoyo de asesoras voluntarias de Sina (Sofía y Mar, especialmente) que resultaron clave en la detección y diagnóstico de esa infección que tanto dificultaba la lactancia de Elena y Marina.

Con el tratamiento Elena mejoró rápidamente y pudo por fin disfrutar de una lactancia plenamente normalizada y satisfactoria para ambas.

Esta es la historia de un triunfo más del instinto. Un instinto vivísimo en madre e hija, que simplemente dejaron que ocurriera aquello para lo que están preparadas. Elena pudo escucharse y puso toda su voluntad para que su hija Marina pudiera mamar. Marina se esforzó al máximo para mostrar qué era lo que quería. Y algunas personas, externas a esa díada, sólo apoyamos y dimos la mano cuando era necesario.

Y lo demás, se hizo solo.

No pudieron con ese instinto y esa voluntad conjunta ni una separación arbitraria de dos días en la que ambas no lograron tener ningún contacto (a pesar de tratarse de un bebé sano que respiraba por sí mismo, no se le permitió prácticamente cogerla en brazos), ni una ausencia total de apoyo en la lactancia materna por parte del personal sanitario del hospital.

Ni siquiera los comentarios malintencionados de pediatras y ginecólogos que la instaban a dejar de intentar darle el pecho a su hija con comentarios tan penosos como “eso es de gitanas” o “así te vas a cansar mucho”, ni la confusión tetina-pezón, ni una segunda intervención, ni el dolor, ni el cansancio y el desánimo.

Durante meses, Elena y Marina disfrutaron de una lactancia materna exclusiva muy trabajada y muy deseada por ambas. Y lo hiciero gracias a su esfuerzo, a su convicción. Hoy, casi año y medio después, Marina sigue mamando. Por decisión de madre e hija.

Invito a todas las madres con experiencia y conocimientos en lactancia a que se animen a participar en el Grupo de Trabajo MADRINAS DE LACTANCIA DE SINA. A mí me ha brindado la oportunidad de ser amiga, hermana, tía experimentada y asesora de lactancia a  ratos. Y de establecer unos lazos de solidaridad y afecto para con otras mujeres que son valiosísimos para mí.

Lucía

Madre voluntaria y Madrina de lactancia Sina

Elena con su hija Marina y con Lucía, su madrina de lactancia Sina

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Entrevista a Sofía, la coordinadora del Grupo de Trabajo de Sina “Madrinas de Lactancia” 

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Mi experiencia como Madrina de Lactancia

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14 Respuestas

  1. Qué bonito relato, me ha emocionado. Enhorabuena por vencer esas dificultades y continuar con la lactancia.

  2. Me habeis puesto los pelos de punta.
    Conocí a Elena y a Marina cuando esta era muy chiquitita. Sabía que había nacido prematura, pero no sabía lo mucho que habían luchado las dos.
    También conozco a Lucía, y sé que se volcó muchísimo.
    Un abrazo para todas.
    Alix

  3. Sofía

    Uffff, sólo con las imágenes ya se dicen tantas cosas… Enhorabuena, Elena, Marina, Miguel Ángel, por dejar a la naturaleza seguir su curso, por disfrutar del piel con piel, por no daros por vencidos.
    Lucía fue una madrina y asesora excepcional. Sin ella la historia podría haber tenido otro final. Gracias!

  4. Patricia

    Enhorabuena!! Me he emocionado leyéndoos. Desgraciadamente pudo tener un final feliz porque a su lucha y se añadió un apoyo excepcional.
    Es triste ver cómo los propios médicos desaniman de ese modo. Cualquier otra se hubiera dado por vencida, y el resultado hubiera sido una lactancia robada a madre e hija.
    Enhorabuena a madre, hija y madrina!

  5. Nuria

    Hermosa, tierna y poderosa historia.

  6. ¡enhorabuena!
    son esos “milagros ” de la vida, pero que no serían tales sin el tesón y esfuerzo de la madre, sin la ayuda de gente como sina, porque el apoyo es tan importante en esos momentos!!
    y el AMOR, tan grande,
    me he emocionado mucho con el relato!!!

  7. VANESA

    madre mia, se me han llenado los ojillos de lagrimas y todo.
    precioso!!!

  8. Qué historia tan bonita y qué maravilla poder contar con un apoyo como el de esta estupenda madrina cuando la ignorancia y desinformación de algunos profesionales se empeñan en arruinar una lactancia.

    Gracias, chicas, sois muy grandes.

  9. Elisa

    Felicidades a Elena y a Marina.
    Felicidades a su madrina de lactancia, Lucía.
    Felicidades a todas las mujeres que ayudaron y acompañaron en esta lactancia.

    Lo que habéis logrado es un regalo, y me permito citar a Carlos González para decir, “aunque sea difícil saber quién da y quién recibe”.

  10. Concha

    Gran ejemplo el de la madre y su hija al escuchar y seguir el instinto. Gran ejemplo también el de las asesoras, quienes como siempre ESTÁN cuando se las necesita.
    Gracias a todas, por estas señales de fuerza y de empoderamiento.

  11. esther

    Mi enhorabuena a las 3 (madre, hija y madrina) y también porque no al feliz papa.
    Sé lo que es que la peque cierre la boca para mamar, yo también gracias a la liga de la leche conseguí dar de mamar a mi 3ª hija y todavía seguimos en exclusividad con 6 meses que tiene

  12. Laura

    Una historia preciosa de superación y tesón, y un ejemplo increíble de lo necesario que puede ser el acompañamiento por una asesora en estos momentos en que somos tan frágiles.
    ¡Enhorabuena a la mamá, a la bebé y a la madrina! BRAVO por lo que habéis conseguido!

  13. Mari Carmen

    Esta es una verdadera historia de amor y de empeño,de tesón. ha sido difícil de vivir aunque ahora se vé el resultado tan bonito.Creo que uno no se puede rendir a la primera.Elena no se rindió ni a la segunda……ni a la quinta….ni…..ni…..
    Marina es un sol muy grande.Ha valido la pena.Un beso a los tres.

  14. Me ha encantado la historia, ojalá hubiese tenido a alguien cerca que me aconsejara sobre las dudas de la lactancia y como afrontar los obstáculos que te surgen los primeros dias porque ni los médicos te saben aconsejar, mi hijo tiene 27 meses y todavía sigue con el pecho y que dure mucho tiempo.

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