Tabúes en la lactancia materna, por Inma Marcos

La palabra tabú designa a una conducta, o costumbre prohibida por una sociedad cultural o religión. Tabú es la prohibición de algo natural por razones de contenido religioso, político, social o cultural.

Romper un tabú es considerado como una falta grave por la sociedad que lo impone. Algunos tabúes son delitos castigados por la ley. En este sentido, los tabúes son antecedentes directos del derecho. Hay tabúes fuertemente incorporados a las tradiciones de ciertas culturas.

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Los tabúes pueden incluir:

  • Restricciones de alimentos. Por ejemplo, está prohibido en la mayoría de culturas el canibalismo. En la religión musulmana se prohíbe la carne de cerdo, o la carne no sacrificada al estilo Halal.
  • Restricciones sobre actividades sexuales (masturbación, sexo prematrimonial o extramatrimonial, pornografía, homosexualidad, bisexualidad, incesto, zoofilia, pedofilia, etc.)
  • Restricciones en el uso del lenguaje, como palabrotas y juramentos.

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Los tabúes cambian según el lugar del mundo donde se vive, y también cambian a lo largo del tiempo. Una conducta considerada normal en una cultura se considera un grave tabú en otra.

Conductas que hace unos decenios eran considerados fuertes tabúes para una sociedad, como la masturbación, de la que se decía que provocaba ceguera, resecamiento del cerebro y esterilidad, se ven hoy en día como normales. También se han normalizado las relaciones prematrimoniales, y hasta los padres de los adolescentes dan por hecho que llegar virgen al matrimonio es una rareza. La homosexualidad es ahora un estilo de vida y referirse a ella como un vicio se considera un grave insulto.

Nos parece increíble que en la edad media se considerara un tabú mantener relaciones sexuales con una madre lactante, pues se pensaba que el semen podía contaminar la leche. Por ello, los maridos de las clases pudientes pagaban una nodriza. De ese modo podían tener acceso carnal a su mujer a las pocas semanas del parto y sus mujeres tenían a menudo un hijo cada año durante toda su vida reproductiva.

Muchos pueblos primitivos dejaban pasar varios días antes de poner al niño al pecho, y se ofrecían al niño otros líquidos o infusiones porque el calostro era considerado dañino y tabú. Esto sigue sucediendo hoy en día en algunas culturas orientales.

Antaño se consideraban malos vicios beber, fumar, el juego. Hoy en día se consideran enfermedades: alcoholismo, tabaquismo y ludopatía. La palabra vicio se ha desplazado y a menudo es utilizada para nombrar algunas actividades realizadas por niños pequeños. Por ejemplo: “Tu hijo llora de vicio, si lo  coges se enviciará” o “no mama por hambre sino por vicio”.

Son ideas muy extendidas y es extraño que una madre vea cumplir las primeras 24h de vida de su bebé sin haber escuchado alguna de esas frases, o bien la típica de que no lo cojas tanto que se malcría o se envicia. Suelen decirlas personas amables del entorno que creen que lo que dicen es una verdad evidente.

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Los tabúes de nuestro tiempo y nuestra cultura se entrometen pues, con algunos aspectos de la relación madre-hijo, como:

  1. El llanto. Está mal visto hacer caso de los niños que lloran, tomarlos en brazos, darles lo que piden.
  2. El sueño. Está mal visto dormir a los niños en brazos o dándoles el pecho, cantarles o mecerles para que se duerman y dormir con ellos.
  3. La lactancia. No está bien visto dar el pecho en cualquier momento o lugar y tampoco a un niño demasiado grande.

Si nos centramos en la lactancia materna, estos son nuestros tabúes o prohibiciones actuales:

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NO AMAMANTAR SIN HORARIOS:

Calmar al bebe inmediatamente con el pecho, sin horarios, en barra libre, al más mínimo signo de inquietud, darle de mamar. Se dice que las madres usamos el pecho de chupete, pero en realidad como diría Carlos González, son los chupetes los que se usan de pecho.

Cuando se da el biberón se da comida y poco más, cuando se da el pecho se da también alimento emocional. Cualquier problema que tenga el bebé se le soluciona con pecho: hambre, miedo, estrés, frío, sueño, necesidad de calor humano… Usar los pechos para todo eso no es vicio y es perfectamente lícito, para eso están. Los que despotrican de ello parece que les moleste el disfrute de los bebés.

NO AMAMANTAR EN PUBLICO:

El problema viene de la sexualización del cuerpo de la mujer: los pechos son considerados iconos sexuales destinados al disfrute sexual de los hombres. Entonces la lactancia es considerada como una actividad sexual, lo que la relega al ámbito privado o familiar.

La lactancia materna es considerada como “algo bueno” por una sociedad siempre y cuando no tenga que verla, y una mujer que amamante en público puede verse sometida a miradas y comentarios despectivos, incluso se la puede echar de un establecimiento por escándalo público.

A veces la lactancia se equipara con el sistema excretor y una madre lactante puede ser animada a amamantar en unos lavabos públicos y con frecuencia las salas de lactancia de algunas grandes superficies se encuentran al lado de los lavabos.

Por eso, cada vez que las mujeres damos el pecho en público estamos educando a la población  y uno de los grandes objetivos de los grupos de apoyo siempre ha sido normalizar la lactancia. Por ello, muchos grupos hemos realizado algunas iniciativas como fiestas de la lactancia, concentraciones de madres lactantes y exposiciones fotográficas o de distintas expresiones artísticas.

Aunque se observan signos de superación de este tabú y cada vez es más frecuente encontrar por la calle madres amamantando, todavía se dan casos de vulneración de derechos a madres lactantes que pueden ver menguada su libertad para amamantar a sus hijos en público.

Pero esto no fue siempre así, en otras épocas se amamantaba en público, a la puerta de las casas, e incluso en las iglesias, como atestiguan numerosas obras de arte de todos los tiempos.

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NO AMAMANTAR DURANTE LA NOCHE MAS ALLA DEL PRIMER MES Y NUNCA EN LA CAMA MATRIMONIAL

Para ilustrar este tabú citaremos un fragmento del libro Bésame mucho de Carlos González, en la página 25, edicion nov. 2006.

Si todavía tiene dudas sobre cuáles son los verdaderos tabúes de nuestra sociedad, imagine que va a su médico de cabecera y le explica una de las siguientes historias:

1) «Tengo un niño de tres años y vengo a ver si me hace la prueba del sida, porque este verano he tenido relaciones sexuales con varios desconocidos. »
2) «Tengo un niño de tres años y fumo un paquete al día. »
3) «Tengo un niño de tres años; le doy el pecho y duerme en nuestra cama. »

¿En cuál de los tres casos cree que su médico le echaría la bronca?

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Existen muchos mitos y falsas creencias relacionadas con el sueño infantil. Aunque se considere normal amamantar de noche durante los primeros días o semanas, existe la fantasía en la cultural occidental de que desde una edad muy temprana los bebés han de dormir toda la noche de un tirón. Y cuando no lo hacen (que es lo más normal), lo mejor es dejarles llorar para que se acostumbren a dormir en soledad, lo cual es una fuente de angustia para las familias.

La forma más rápida de volver a dormir todos cuando un bebé se despierta llorando por la noche es darle el pecho, cualquier otro modo requiere más tiempo y más esfuerzo. Pero se prefiere sufrir antes de ceder y permitir que el bebé se vicie con el pecho…

El primer mes de vida, cuando todavía no es tabú la lactancia nocturna, es habitual que los bebés duerman más de día que de noche, está bien visto entonces que mame a menudo.

Dormir con el bebé en la cama lo haría todo más fácil, pero aquí topamos con otro tabú de larga tradición. Numerosos mitos rodean también esta práctica, como la creencia de que los bebés se pueden ahogar chafados o caer al suelo. Se suma la idea errónea de que dormir con los padres es algo vicioso, si lo metes en tu cama se va a enviciar y nunca lo podrás sacar de ella.

Y también hay que añadir las connotaciones de tipo sexual, ya que ancestralmente el lecho matrimonial es considerado por la cultura católica como un lugar de pecado, un espacio destinado al encuentro sexual de la pareja,  lo que puede interpretarse como fuente de perversión para el bebé, tentación pedófila para los padres o, simplemente como un estorbo en la relación sexual de la pareja.

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NO UTILIZAR EL PECHO COMO CONSUELO

Que la madre recurra a sus pechos para tranquilizar o consolar a su hijo, y no solo para alimentarlo, puede provocar rechazo. Digamos que usarlos como fuente de alimento está socialmente bien aceptado, aunque relegado al ámbito de lo privado y solo en determinadas franjas de edad, pero si el bebé o niño pequeño usa la lactancia materna también como juego, consuelo o disfrute, no está bien visto y frases del tipo “mama de vicio” o “lo vas a enviciar con tanto pecho” están al orden del día.

Incluso autores presumiblemente a favor del vínculo, como Aletha Solter, entran con este tema en contradicciones curiosas, rebautizando los mismos tabúes con nuevos significados, así el “no consueles a tu hijo con el pecho que lo vas a enviciar” se convierte en “no consueles a tu hijo con el pecho que le vas a impedir que se exprese mediante el llanto”. Y para asegurarse de que el bebe solo mama para comer y en ningún momento es “silenciado” con la teta, Solter propone recurrir a la lactancia con horarios rígidos…

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LACTANCIA PROLONGADA

A pesar de las campañas de OMS y UNICEF, que han repetido hasta la saciedad que el ideal de lactancia son seis meses de exclusiva y hasta un mínimo de dos años combinada con otros alimentos, no está socialmente bien visto amamantar más allà del año de edad, incluso unos meses antes las madres empiezan  a ser criticadas por dar el pecho a un niño “tan grande”.

Conforme crece el niño crecen los comentarios despectivos. Hasta los dos años nos dicen que estamos enviciando a nuestro hijo, a partir de los dos años nos dicen que las que estamos enviciadas somos nosotras, nos acusan claramente de perversión de menores.

El tabú de la lactancia prolongada es uno de los más fuertemente arraigados, y a pesar de toda la evidencia científica existente que la apoya es frecuente encontrar prejuicios personales disfrazados de supuesta ciencia.

Por ejemplo, desde la psicología se alerta sobre supuestos perjuicios para la salud mental de la lactancia prolongada. Las madres hemos tenido que oír desde que no dejas madurar a tu hijo o interfieres en su oralidad y por eso no habla bien todavía, hasta que la lactancia materna prolongada provoca homosexualidad.

La Pedagogía moderna avisa a las madres de que dar el pecho demasiado tiempo puede dificultar la socialización infantil y su integración en la escuela. Y la práctica sanitaria desalienta a las madres con argumentos erróneos como que  “tu leche ya no le alimenta” o “tu leche es agua”.

Añadimos una anécdota ilustrativa: Una madre acudió al pediatra con su hijo de un año y medio que padecía una gastroenteritis y eso es lo que el médico le aconsejó, destetar por que su leche era agua. La madre, le contestó: “pues si puede beber agua, puede tomar pecho también, no? ¿Dónde está el problema?”

Libros de texto y cuentos infantiles, insisten en presentar la lactancia como algo propio de bebes pequeños y que no siempre las madres pueden, contribuyendo a implantar el tabú a la lactancia prolongada en las mentes de los niños y niñas de hoy, padres y madres del mañana.

El tabú es, con frecuencia un antecedente directo del derecho.

Y no es extraño todavía encontrar casos de madres que han tenido problemas con los servicios sociales o jueces por amamantar a sus hijos y dormir con ellos, con consecuencias a veces nefastas como retiradas de custodia a la madre.

El aumento de los procesos de separación y divorcio sucedidos en los últimos años combinado con el aumento de los índices de inicio y prevalencia de la lactancia hacen que peligre para muchos niños el derecho a seguir recibiendo lactancia materna cuando sus padres se separan. Este derecho está recogido en la Convención por los Derechos del Niño.

Así, algunos jueces pueden interpretar que una madre que amamante a un niño mayor lo está en realidad “perjudicando” o intentando “separar del padre” y que su deber es intervenir y romper esta “dependencia perniciosa” del hijo hacia su madre, o como mínimo no tendrán ningún miramiento en preservar  la lactancia materna cuando fijen el régimen de visitas.

Nos preguntamos todos: ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Por qué lo que era normal hace años es tabú hoy en día? ¿Por qué consideramos tabú prácticas que hoy mismo son normales en otras culturas? ¿Cómo reconvertir un tabú en normalidad?

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Lo que cambió un día puede volver a cambiar. Es posible y vosotros lo demostráis.

Aquí mismo, esta sala está llena de bebés que maman a demanda,  de niños mayores que disfrutan de la teta, que son consolados con ella, que maman de noche y colechan con sus padres y que sienten que hacen lo normal y lo hacen en público.

Gracias a todos ellos, hijos, padres y madres por aportar vuestro granito de arena.

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Inma Marcos, comadrona e IBCLC

Barcelona (9-V-2010)

Inma Marcos es comadrona y reciente madre de su 4º hijo. Actualmente, trabaja por libre como comadrona independiente. Tras 7 años de experiencia hospitalaria, desde el 2001 atiende partos en casa. Consultora en lactancia materna (IBCLC) , secretaria de la asociación Alba Lactància Materna y secretaria de la Federación Catalana de grupos de apoyo a la lactancia materna, además de vocal de la asociación Dona Llum y miembro de www.nacerencasa.org.  Da charlas en Barcelona en torno a temas de parto y lactancia materna y participa activamente en las listas de “apoyocesáreas” y de  www.elpartoesnuestro.es cuando su apretada agenda se lo permite, aportando desinteresadamente su inestimable experiencia y consejo. En la página web de su hermana Mireia podemos leer su propia presentación.

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FOLLETO SINA: Mitos y falsas creencias

8 Respuestas

  1. Ya que por desgracia los tabúes siempre han existido y siempre existirán, es mejor tomarse el tema con un humor. Por ejemplo, sería divertido imaginar cómo será la manera de pensar de los españoles dentro de cien años: lo más seguro es que muchas cosas que hoy están plenamente aceptadas en esa época parecerán aberrantes, y viceversa. Por eso creo que en cada momento debemos hacer lo que nos parezca correcto y no dar mucha importancia a lo que piensen los demás.

  2. juana gil

    Me encantan estos artículos, me hacen reforzar mi postura y eliminan mis dudas. Mi 1º hijo mamó hasta los 18 meses y el soló se desteto, el número 2 tiene 20 meses y aquí seguimos y como disfruta, bueno disfrutamos. Me ha venido genial leer esto ahora. Gracias, muchas gracias.

  3. Aún doy teta a mi único hijo de 3 años y 5 meses porque yo quiero y él también, en el colegio tiene problemas de socialización e integración con los demás y me hechan la culpa por dar el pecho todavía y dormir con él, estoy pasando por un infierno pero no van a convencerme, para mí dar el pecho ha sido como algo innato y aunque ha sido un poco sacrificado lo seguiría haciendo con 5 hijos más por todas las ventajas que tiene. Les doy las gracias a ustedes por sus artículos, a mi madre y a mi marido que me apoya incondicionalmete.

  4. Soy Juez y madre de dos niñas gemelas de 21 meses a las que les doy el pecho, estoy en proceso de divorcio.
    Me gustaria contactar con Inma Marcos
    cómo puedo hacerlo?

  5. elblogdesina

    Puedes encontrar todos sus datos y más información sobre ella en su blog:

    http://inmamarcos.blogspot.com

    Saludos.

  6. A mi me parece que Carlos Gonzalez en la mayoría de lo que dice en los libros tiene razón. Es algo lógico y tranquilizador para los padres, que no dejamos de oir todo tipo de comentarios carentes de sentido común.
    Eso no quita que se crea con la autoridad de arremeter contra otros doctores, en concreto Aletha Solter (mi bebé lo entiende todo), tanto en su libro como en alguna de sus muchas entrevistas, ya que ella en realidad dice al 90 por cien lo mismo que Carlos defiende, con el matiz (o añadido) de consolar (con caricias, besos, etc) al niño, cuando este lo que necesite es un rato de llanto por tristeza o alguna otra causa. He leido bastante y de nadie me creo todo lo que dice, utilizaré lo que me sea mas conveniente, pero eso no quita que me moleste que alguien con prestigio como Carlos Gonzalez se crea que tiene la única verdad. Además el mismo se contradice en alguna entrevista diciendo que la doctora Solter (que por cierto no ha leido ninguno de sus libros ya que dice claramente que tiene hijos y el duda de ello) trata a los niños como si fueran adultos cuando aquellos tienen otros sentimientos, y él mismo no deja de comparar en cada uno de sus libros lo que sucederia si a cualquier adulto se le tratase como a los niños/bebes que pone como ejemplo.
    Solo recomiendo leer y leer, informarse y contrastar, pero desconfiar cuando alguien se erige portador de la unica verdad.
    Un saludo,

  7. Sonia Tapia Velásquez

    Los tabúes sobre las relaciones humanas se han observado en todos los tiempos y sobre todo ahora cuando la maquinaria del consumismo nos invade los hogares como el aire que respiramos.
    Hay que luchar contra los tabúes por que destruyen relaciones normales y las satanizan.
    Nada más bello y normal que un bebé o niño prendido del pecho de su madre como refugio dilecto.
    Los sufridores (gente que no está de acuerdo), que sufran !!! pero que nuestros pequeños sean felices y estén bien aimentados en cuerpo y alma con nuestra leche materna.
    Sonia Tapia

  8. vanessa

    Mi bebe tiene 8 meses y escucho todos los dias que malcrio a mi hijo xq le doy pecho y hago colecho, y yo siempre les contesto que me cago en lo que dicte la sociedad en la que vivimos, yo puedo hacerlo mi hijo esta encantado, y seguire haciendolo hasta que el quiera…y a mi.la.sociedad me la trae floja. ..ellos no.son los que me dan la felicidad…seguire luchando y NADIE me va a hacer cambiar de opi.ion lo tengo muy claro. Animo a todas las mamas que lo sigan haciendo xq es lo mas maravilloso del mundo y dura poco! (perdon x escribir tan mal, estoy escribiendo desde un movil) jejej un besote!

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