“¿Por qué estoy en Sina? (V)”, por Elisa (Grupos de Trabajo: Proyecto Armoniza, Comunicación y Reivindicación, LM-Ambito sanitario)

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Elisa, con su hija mayor, embarazada de la pequeña. VII Fiesta de la Lactancia Materna (Valencia, octubre de 2009)

La historia de por qué estoy en Sina va unida a la historia de mi lactancia, como para tantas voluntarias, imagino en algunos casos, y sé en otros.

“Si puedo, sí” contestaba, durante mi primer embarazo, cuando alguien me preguntaba si iba a dar el pecho al bebé.

Había oído historias de mujeres con grietas en los pezones, de niños que no engordaban… de lactancias que se quedaban en la cuneta; también había oído a mujeres que habían escuchado esas mismas historias (o las habían vivido con su hijo anterior) y decidían no amamantar. Me sorprendía, que una mujer decidiera no amamantar, que decidiera “no intentarlo”. Había oído hablar también de lactancias exitosas. Lo intentaré, pensaba.

Leí “Un regalo para toda la vida”. Empecé a comprender que la diferencia entre las historias de fracasos y las de éxitos no la marcaba la “suerte”, sino la información -o la desinformación-. Aún así, parte de la duda persistía… “¿Podría “yo”?”

Mi hija nació y comenzó nuestra lactancia. En el hospital tomé las primeras decisiones, por la noche nos ofrecieron un biberón, lo rechacé: Sabía que mi hija no lo necesitaba, Sabía que no era bueno para ella. En casa, al principio hubo largas noches –“Un regalo para toda la vida” estuvo en mi mesita  acompañándonos-, también largos días. Pero veía que lo estábamos logrando: “sí, podía”, “sí, podíamos”. La alegría por ver a mi hija mamar, la felicidad de ser yo quien la alimentaba superaba el cansancio, y continuábamos…

Mi hija crecía, nuestra lactancia estaba felizmente establecida. El cansancio había dado paso a la confianza, a la paz. Y seguía escuchando aquellas historias, mujeres que “no podían”, que “creían no poder”, que ya antes de ser madres “decidían” no amamantar por creer que no iban a poder. Me entristecía profundamente escucharlas. Quería ayudar, sentía que “tenía” que ayudar, decir a esas mujeres, “si queréis, podéis”.

Recordé haber leído en el libro “Un regalo para toda la vida” que existían grupos de madres lactantes. Consulté en www.fedalma.org y en Valencia vi Sina. Hablé por teléfono con Isabel, fundadora y antigua Presidenta de Sina y acudí al grupo de madres en Valencia, en Convento Santa Clara. Era mayo de 2007, eran coordinadoras del grupo Line y Anna. Me gustó y la semana siguiente volví y me hice socia. Socia y voluntaria. Hasta hoy.

En el camino he iniciado una nueva lactancia, con el nacimiento de mi segunda hija. Y aunque sigo escuchando historias de lactancias frustradas, también he tenido la satisfacción de saber que cada día son más las lactancias felices, y que ello es posible en parte gracias a Sina.

Gracias a Carlos González.

Gracias a mis compañeras, con las que tanto he compartido, de las que tanto he aprendido, con las que sigo compartiendo y de las que sigo aprendiendo todos los días.

Gracias a las madres y los niños que nos permiten ser testigos de sus lactancias, en definitiva, de una parte importante de sus vidas.

Elisa

Grupos de Trabajo: Proyecto Armoniza, Comunicación y Reivindicación, LM-Ambito sanitario (en el área “charlas para embarazadas”)

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