Más esfuerzos por mejorar el abordaje de prematuros tardíos

Un encuentro celebrado en Jávea, Alicante, ha reunido a más de 100 profesionales para debatir el abordaje de prematuros tardíos. Antes se les consideraba de bajo riesgo, pero en los últimos años se ha incrementado la preocupación por estos neonatos. Daños futuros les amenazan.

Vicente Roqués, del Hospital Universitario La Fe, en Valencia

diariomedico.com (13/VII/2010)

Los especialistas siempre han mostrado gran preocupación por los bebés prematuros, pero el grupo de prematuros tardíos (de 34 a casi 37 semanas de gestación) pasaba muy desapercibido al considerar que era de bajo riesgo.

Sin embargo, en los últimos años se ha incrementado la preocupación por estos bebés, sobre todo al tomar conciencia tanto de los problemas o riesgos asociados para la salud que tiene esta situación como de su propio impacto estadístico (aproximadamente el 25 por ciento de los niños ingresados en las unidades neonatales son prematuros tardíos).

La madurez no puede evaluarse sólo a nivel pulmonar; también deben madurar otros órganos. La inmadurez puede causar procesos metabólicos.

Para los expertos, el margen de mejora en estos pacientes depende de crear más unidades de seguimiento en los hospitales y aumentar la coordinación con atención primaria para llevar a cabo ese seguimiento de forma adecuada. Además, también es necesario impulsar estudios a largo plazo sobre la evolución y problemática de este colectivo, ya que actualmente no existe ninguno que permita saber el impacto de esta situación en su desarrollo posterior.

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Hacia la semana 36

Según Vicente Roqués, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital La Fe, de Valencia, “hasta la fecha nos hemos dedicado y centrado en los niños por debajo de 34 semanas porque pensábamos que eran los más inmaduros”.

En cambio, los tardíos se consideraban niños casi a término (de hecho, también tienen ese apelativo) y con una maduración total que auguraba que iban a dar pocos problemas: “Tanto es así que hasta hace poco era fácil encontrar partos inducidos con 36 semanas de gestación”.

Roqués, organizador de la IV Reunión del Grupo de Trabajo de los Cuidados Centrados en el Desarrollo y en la Familia de la Comunidad Valenciana, Murcia, Cuenca y Teruel, enmarcada en el Proyecto Hera, ha señalado que “ahora los consideramos de riesgo porque asumimos que no son niños maduros. Su madurez no puede evaluarse sólo a nivel del pulmón, sino que tienen que madurar cerebro, intestino, riñón, etc.”.

Fruto de esa inmadurez, “van evolucionando a lo largo del posparto y pueden verse afectados, por ejemplo, por procesos metabólicos”.

Hasta hace relativamente poco tiempo era fácil encontrar partos inducidos en el límite, con 36 semanas de gestación.

Con mucha frecuencia “presentan ictericias que precisan tratamientos y 5-6 veces más hipoglucemias que un niño a término (y si no están controlados, esa hipoglucemia puede dañar el cerebro). Además, también aparecen problemas de apneas o de hipotermia. Y si no estamos atentos, posiblemente ese niño tendrá dificultades a lo largo de su vida, incluyendo daños neurológicos”.

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Coordinación con AP

El especialista ha señalado que el cerebro es la gran incógnita de estos neonatos, ya que “no sabemos qué va a pasar con ellos en el futuro”. Roqués ha recordado que, “así como hay estudios en niños de 28 ó 32 semanas sobre su evolución hasta la etapa adolescente y más allá, en los prematuros tardíos no hay ningún estudio similar”.

En su opinión, es muy importante preocuparse por los primeros días de vida del niño, pero también por su seguimiento a corto y medio plazo. En el primer aspecto, se está intentando limitar el alta en las maternidades con ciertas edades de gestación si no pueden ser controlados fuera del hospital: “No todos los niños ingresan en las unidades neonatales, sino que algunos nacen en las maternidades. Allí las altas son precoces e incluso se está hablando de pasar de 48 a 24 horas”.

En el momento en que son dados de alta deberían ser vistos en menos de 48 horas por un pediatra o un neonatólogo, por ejemplo, que pudiera valorar todos los problemas que puedan tener.

Pueden sufrir ictericias, apneas e hipotermia. Si no se vigilan estos problemas, el neonato podría desarrollar daños neurológicos a lo largo de su vida.

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SEGUIMIENTO A LARGO PLAZO

El neonatólogo Vicente Roqués ha alertado de la importancia de la iniciación de la lactancia materna. “A estos niños les cuesta más y, por ejemplo, pueden tener desnutrición, problemas derivados de la falta de aporte o ictericias, que se desarrollan incluso a las 48-72 horas y pueden afectar al cerebro”.

Respecto a la vigilancia, ha explicado que es necesario “continuar desarrollando consultas hospitalarias de seguimiento a largo plazo y coordinarse con la atención primaria para facilitar ese proceso, ya que en ocasiones es complicado hacerlo” (a modo de ejemplo, Roqués ha dicho que durante el último año el Hospital La Fe, de Valencia, ha tenido ingresados a 500 prematuros tardíos).

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Una respuesta

  1. buena info thanks!!!

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