El parto anónimo

publicado en: Parto / embarazo | 1

Publicado por “El parto es nuestro” ( 6 de agosto de 2010).

Anonyme Geburt- Noticias desde Austria (Por Angela Müller)

Desde el año 2001 existe en Austria la opción del parto anónimo. La iniciativa surgió de la idea de evitar muertes de recién nacidos que son abandonados o matados tras un parto clandestino, en pésimas condiciones, y con graves consecuencias físicas y psíquicas, tanto para la madre como para el bebé.

La opción del parto anónimo no suele cambiar la situación de emergencia de la mujer, pero sí puede ser una ayuda en un momento de máxima vulnerabilidad para ambos, y sobre todo permite evitar que la madre le quite la vida a su bebé tras el parto.

En un parto anónimo hospitalario a la mujer se le da un nombre ficticio, tanto para dirigirse a ella como para su historial clínico y el del bebé. Las mujeres eligen esta opción cuando han decidido dar a su hijo en adopción tras el parto, pero quieren quedarse en el anonimato.

Cuando la mujer acude al hospital, se le pregunta si quiere ver a su hijo o no, si quiere darle un nombre, tener sus datos. Se le da la posibilidad de quedarse con su hijo durante el ingreso y volver a verlo en los siguientes meses mientras se inicia el trámite de adopción, si ella lo desea. Muchas vuelven una vez más al hospital para despedirse de su hijo.

A todas estas madres se les pide escribir una carta a su bebé, esa carta se guarda y se le entregará al hijo una vez mayor de edad. Junto a la carta se le ofrece hacer una foto o dejar cualquier otro recuerdo para su hijo.

La trabajadora social de un hospital confirma que a las mujeres les suele ayudar saber que sigue habiendo una conexión con su hijo para un futuro aunque se inició la iniciativa de las cartas pensando más bien en los niños, para que puedan conocer parte de sus raíces para el día que empiezan a preguntarse sobre su identidad.

Algunas veces pasa que una madre cambia de opinión. Durante los 6 meses que siguen al parto puede revocar su decisión y, comprobando su identidad -tras el parto se toman las huellas de ambos– tiene la opción de recuperar a su hijo, si está comprobado que está en condiciones de criarlo.

El parto anónimo garantiza a la mujer y su bebé una atención médica adecuada durante el parto y posparto.

Tras casi 10 años de experiencia en Austria, los casos de abandono de recién nacidos tras partos “a escondidas” han bajado un 50%. En muchos casos, además, el hecho que la mujer acuda al hospital permite  acceder a ella, ofrecerle ayuda psicológica y económica y hacer un intento de mejorar su situación.

Los costes de los partos anónimos los cubre, dependiendo de la región, el hospital o la administración pública.

Los motivos de las “madres sin nombres” son varios. Según una encuesta un 40% indica problemas económicos y faltas de perspectivas de futuro para criar a su bebé. Para un 15% un aborto no era una opción por razones religiosas o étnicas. Un 8% de las mujeres vivían en una relación violenta. Un 5% de las madres decían que se veían incapaz de hacerse cargo de un bebé.

Son mujeres de todas las clases sociales, con edades comprendidas entre 16 y 45 años, una mayoría de ellas ya tenían hijos, muchas escondían su embarazo en su entorno ya que en la gran mayoría de los casos son embarazos no deseados.

Otra opción para madres en situaciones desesperadas es la “Babyklappe” o “buzón bebé” donde puede depositar a su bebé.

Ya en el año 2000, en varios hospitales en Austria, Alemania y Suiz,a instalaron estos “nidos”. Son cunas térmicas, a veces incubadoras, accesibles desde el exterior, en un  lugar discreto del recinto del hospital, donde la madre puede depositar a su bebé y quedar en total anonimato.

A los pocos minutos salta una alarma en la Unidad de Neonatología y el hospital se hará cargo hasta que el bebé llegue a los servicios sociales correspondientes.

También en este caso la madre tiene opción de recuperar a su hijo durante 2 meses (en la misma cuna térmica hay un sobre para la madre y un kit para la toma de huellas de ambos para la posterior identificación). Estos buzones se usan mucho menos que el parto anónimo, pero sí hubo casos en estos últimos años.

Tanto el parto anónimo como el “Buzón bebé” son temas muy polémicos. “La sociedad no quiere saber lo que pasa a estas mujeres ya que no es capaz de asimilar que una mujer se puede negar reconocer un hijo como suyo tras parirlo”. Según la Dra. Catherine Bonnet, psiquiatra infantil y neuróloga, esa reacción de una madre es la consecuencia de un “embarazo ignorado”.

Al ser un embarazo no deseado lo vive en una situación de mucha soledad, desesperación y presión psíquica lo que le lleva a esta decisión de abandono. En muchos casos esa “ignorancia” de su embarazo, incluso hasta el momento del parto, surge de abusos sexuales anteriores, recientes o de la infancia.

Más información (en alemán): http://www.anonyme-geburt.at

Para leer (en francés): “Les enfants du secret” (Niños que guardan un secreto/ Kinder mit einem Geheimnis)- Editions Odile Jacob, Paris, 1992. Autora: Dra. Catherine Bonnet, psicoanalista e psiquiatra infantil (Francia tiene una larga tradición del “parto anónimo”. Ya en el siglo XVI existía esa opción en el hospital central de Paris).

En este link podéis leer (en alemán) el testimonio de una mujer que depositó a su bebé en un “Babyklappe” nada más nacer y lo recuperó:

http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendId=383146950&blogId=398961863

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Publicado por: http://blogelpartoesnuestro.com

Una respuesta

  1. Ufff… no me gustaría estar en el lugar de una madre que ha de abandonar a su bebé recién nacido. No me toca a mi juzgar a nadie porque bastante doloroso ha de resultar tomar esta decisión. Aún así considero ésta mejor opción que tomar la determinación de abortar… porque las consecuencias, a la larga, son mucho más traumáticas para la madre en este caso cuando el bebé ya no está vivo.

    Aún así, creo que cada mujer ha de ser libre par elegir y asumir las consecuencias, sean las que sean.

    Me parece una buena idea esta iniciativa… aunque lo de los tornos para dejar a los bebés recién nacidos ya se hacía hace muchos años en España en los hospitales públicos y algunos conventos de monjas.

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