Lo que Crianza Natural NO es

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Crianza Natural no es un nuevo estilo de educación

Crianza Natural es una de las maneras más antiguas de cuidar a los niños. De hecho, es la manera en que los padres han educado a sus hijos durante siglos, hasta que los expertos en el tema llegaron e instaron a los padres a seguir lo que decían los libros en lugar de consultar a sus hijos.

La idea se basa en cómo se educaría a los pequeños si se viviera en una isla desierta. Sin libros, ni expertos, ni influencias externas que avasallen con consejos, bienintencionados, pero distintos a lo que la tendencia natural nos llevaría. La crianza natural es la manera innata que otras culturas, con mayor experiencia en la educación infantil que la nuestra, siguen todavía.

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Crianza Natural no es malcriar a los hijos

Muchas veces se dice que responder (instintivamente) las necesidades del bebé puede malcriarlo y que puede manipular muy fácilmente la situación. Por supuesto. Los niños son muy listos y saben lo que quieren : a su papá y a su mamá.

Por eso, crianza natural es responder apropiadamente a las necesidades de la criatura. A veces, eso quiere decir que se les dará todo lo que ellos quieran (una caricia, cogerlos en brazos, etc), y a veces no (una golosina, mirar la televisión, etc), pero solamente porque coincide con lo que ellos necesitan. Es más fácil darles lo que quieren que lo que necesitan. Y muchas veces se confunde.

Crianza natural es una cuestión de equilibrio: no ser indulgente o permisivo, pero ser atento y cuidadoso. A medida que los padres y los hijos crecen juntos, el equilibrio entre los dos se perfecciona. De hecho, ser posesivo con una criatura no es justo, ya que crea una dependencia inapropiada hacia los padres y evita que se desarrolle su independencia natural. Por ejemplo, no es necesario responder tan rápido a los llantos de un bebé de siete meses como a uno de siete días.

Día a día, los padres aprenden a interpretar los lamentos y lloros de sus bebés, por lo que las respuestas son más acordes a las necesidades y pierden un poco la urgencia de lo desconocido de los primeros días. Dado que la conexión entre los padres y el bebé es tan estrecha, el bebé puede leer sus movimientos e interpretar que no hay nervios, así que de una forma natural, se le dá el mensaje de que no hay ningún problema y que el bebé está seguro y tranquilo. De esta manera, siendo un interlocutor entre el mundo y el bebé, y debido a la intimidad de la relación con la criatura, es mucho más fácil ayudar al bebé a conseguir su independencia paso a paso a su propio ritmo.

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Crianza natural no es ser padres permisivos

Crianza natural es como ser un atento jardinero: no puedes controlar el color de la flor o la época del año en la que florece, pero puedes arrancar las malas hierbas y podarla para que la planta florezca mejor. La crianza natural permite que los padres puedan moldear a sus hijos dentro del patrón original de su personalidad.

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Crianza natural no hace de las madres unas mártires

No creas que CN quiere decir que la criatura estira de la cuerda de la mamá y ella viene corriendo como un perrito. Debido a la sensibilidad mutua que se desarrolla entre los padres y los críos, los padres aprenden a responder a las necesidades de sus hijos y a saber cuándo responder inmediatamente y cuándo pueden esperar, y cuánto.

Por supuesto que se da muchísimo en los primeros meses, pero también se recibe mucho de vuelta. La crianza natural es la mejor inversión posible, la mejor inversión a largo plazo en los hijos y en vosotros mismos.

Las madres necesitan descansos de los hijos. Por eso es importante que la crianza se comparta con el padre y otros cuidadores de confianza. Con crianza natural, en lugar de sentirse atadas, sienten apego a sus hijos. Las madres que siguen sus instintos con crianza natural describen sus sentimientos como “Tengo una relación muy estrecha con mi bebé”, “Me siento bien cuando estoy con ella, no si estoy lejos”, “Me siento completa”.

Recuerda que, con crianza natural, al relacionarse más con su hija, se hace mucho más fácil ir a cualquier lugar con ella. No tiene que encerrarse en casa o tener un estilo de vida que sólo incluya bebés y criaturas.

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Crianza natural no es duro

Crianza natural puede sonar como dar muchísimo. Inicialmente es así. Es un hecho para todos los padres. Los bebés solamente toman, y los padres dan. Pero una de las ventajas de la crianza natural es que cuanto más se dé, más el bebé da de vuelta. De esta manera se disfruta más y más como el bebé va creciendo y se siente más competente como padre.

Recuerda, los bebés no son un elemento pasivo en el juego de la crianza. La criatura toma una parte muy activa modelando tus actitudes, ayudándote a tomar las decisiones más sensatas a medida que aprendes a leer lo que el bebé necesita.

Crianza natural puede parecer difícil, pero al final es lo más fácil. Lo que es duro sobre la crianza es la duda de “no tengo ni idea de lo que el pequeño quiere” o “ no sé qué hacer ahora”.

Si tú crees que realmente conoces a tu hija y confías en la relación que hay entre vosotros dos, la educación es más fácil y más relajada. Cuando te sientes conectada con tu pequeño hay mayor seguridad y confort. La crianza natural es la mejor manera que conocemos para fomentar esta relación. Por supuesto que necesitas una gran cantidad de paciencia, pero vale la pena.

La crianza natural desde bien chiquitos hace que cuando los hijos crezcan, en la infancia y la adolescencia, la relación sea mejor porque ha estado basada siempre en la mutua confianza y respeto. La habilidad de leer y responder a tu bebé evoluciona en la facilidad de ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo. Cuando conoces a tu hijo de verdad, la crianza es mucho más fácil en todas las edades.

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Crianza natural no es rígida

Al contrario, tiene muchas opciones y es muy flexible. Las madres hablan de un flujo entre ellas y sus hijos. Un flujo de pensamientos y sentimientos que ayudan a la madre a elegir la mejor opción para cada ocasión cuando se encuentran con la cuestión habitual “¿ y ahora que hago?” La pareja madre-hija es un reflejo de la interrelación basada en la conectividad.

El bebé se vé a sí mismo según cómo la madre lo valora. Este hecho es más notable cuando la madre debe situarse en el lugar de su hija para sentir lo mismo que ella y reaccionar en casos que necesiten cierta disciplina. Si su pequeño rompe por accidente la lámpara del comedor, la situación será mucho más difícil si la madre reprende duramente al pequeño, que si ella se pusiera en lugar del niño y entiende su postura.

Muchos niños ya se arrepienten de sus actos, y muchas veces no son conscientes de los desencadenantes, que les superan. Si las madres todavía lo magnifican, pueden romper los frágiles sentimientos ya malheridos. Si la madre se pone en el lugar de su hijo, puede preguntarse “¿ si fuera él, cómo me gustaría que yo respondiera?”

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Crianza natural no es echar a perder a su hijo

Nuevos padres preguntan:

Si tomamos mucho al niño en brazos, respondemos a sus lloros, amamantamos a demanda e incluso dormimos con él, ¿no crearemos un crío dependiente y manipulativo?

La respuesta es un no rotundo. De hecho, experiencia e investigación han demostrado lo contrario. La crianza natural fomenta la independencia.

La crianza natural implica responder apropiadamente a tu bebé. Echar a perder indica una respuesta inapropiada. La teoría de echar a perder o malcriar al bebé empezó a principios del siglo XX cuando los padres empezaron a confiar más en los “expertos” que en su propia intuición. Por desgracia, estos expertos aconsejaban dejar llorar “para ensanchar pulmones”, o no acunar al bebé en brazos, así como la introducción de leche artificial en lugar de la materna.

Ellos creían que si se tomaba mucho al bebé en brazos, amamantaba a demanda y se respondía a los lloros, se criaba un bebé demasiado dependiente y débil. No había ninguna base científica a esta teoría, solamente miedos infundados. Querríamos descartar esta teoría, para siempre.

Investigaciones han probado finalmente lo que las madres suponían: no puedes echar a perder a un niño con crianza natural. Echar a perder malograr algo por no manejarlo bien o pervertir a alguien. El estilo de educación de crianza natural no implica sobreprotección o ser demasiado indulgente. Los padres posesivos son aquellos que no permiten que una niña haga lo que necesita hacer debido a sus propias inseguridades. Esto tiene un efecto perjudicial en la niña y sus padres.

La crianza natural enriquece el desarrollo, en cuanto la dependencia prolongada lo frena.

www.crianzanatural.com

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