Comentarios a la noticia: “El 94% de las madres lactantes no sigue una dieta adecuada”

Estos últimos días se ha publicado en numerosos diarios, tanto escritos como digitales,  la siguiente noticia que reproducimos completa y posteriormente comentamos:

El 94% de las madres lactantes no sigue una dieta adecuada

Un estudio de la Universidad de Granada afirma que deberían consumir más grasas, hierro y vitaminas A y E

19 de enero de 2010

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) asegura que el 94% de las madres que dan el pecho a sus hijos no siguen una dieta adecuada, ya que consumen menos grasas, hierro, vitaminas A y E de lo recomendado, mientras que ingieren más proteínas de las que deberían. Estos resultados servirán para mejorar la composición de la dieta de las madres lactantes e implementar así el aporte de nutrientes al bebé.

El autor, José Luis Gómez Llorente, del Departamento de Pediatría de la UGR, recogió un total de 100 muestras de leche procedentes de 34 madres lactantes de las provincias de Granada y Almería. A todas ellas les pasó un cuestionario para conocer la ingesta dietética realizada los tres días anteriores a la toma de la muestra de leche. Su objetivo fue compararlas con las recomendaciones diarias admisibles (RDA), con el fin de detectar desviaciones con respecto a ellas que permitan llevar a cabo intervenciones nutricionales.

El trabajo concluye que el 94% de las madres mantienen una dieta hipocalórica, sobre todo debida a la baja ingesta de grasa. Por el contrario, la dieta es hiperproteica, ya que el 94% de las mujeres siguen una dieta con contenido proteico superior a las RDA. Cabe destacar el déficit en vitaminas A y E de la dieta de las madres del estudio, de modo que no cumplen las RDA un 88% de ellas para la vitamina A y hasta un 99% de ellas para la vitamina E. El consumo medio de hierro fue de 13,8 miligramos/día, lo que supone que el 94% de las madres lactantes del estudio están por debajo de las RDA y siguen una dieta deficitaria en este importante micronutriente, esencial para el correcto neurodesarrollo de su hijo.

El ácido graso poliinsaturado más abundante es el ácido linoleico (precursor de la serie omega 3), que supone del 17% al 18% del total de ácidos grasos de la leche humana analizada. Estos porcentajes son muy superiores a los descritos en países europeos y en estudios realizados en nuestro país. “Esto podría explicarse por el alto consumo en nuestro medio de ácidos grasos poliinsaturados presentes en aceites vegetales y por el alto consumo de pescado con respecto a otros países europeos”, apuntó Gómez Llorente. En cuanto a las concentraciones de ácidos grasos de leche, el más abundante es el ácido oleico (componente del aceite de oliva), que supone del 33% al 40% del total de los ácidos grasos de la leche humana analizada.

La leche humana “es el método ideal para la alimentación de los recién nacidos sanos”, destacó Gómez Llorente. Sus nutrientes se han relacionado con el desarrollo de diferentes funciones en el recién nacido tales como el desarrollo cognitivo y el desarrollo de la capacidad visual. También se han relacionado con el desarrollo o protección frente a las enfermedades alérgicas y la atopia. No obstante, las madres lactantes pueden mejorar la composición de la leche que ofrecen a sus hijos con sólo mejorar su dieta, señaló el investigador.

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Consideramos que este estudio presenta muchas carencias, como por ejemplo que no ofrece comparaciones entre las dietas de madres que lactan y las que no, y por supuesto tampoco estudia el efecto que tiene la dieta sobre ellas o sus hijos.

¿Qué es de la dieta de las madres antes de lactar, de las madres que no amamantan, o de la dieta del resto de la población?

No se han comparado las muestras obtenidas con otras procedentes de madres que sí siguen la “dieta ideal” con el fin de ver si esa falta de ingesta de vitaminas o ese exceso de ingesta de proteínas hace variar de una manera significativa la composición de la leche (decimos “significativa” porque como sabemos la leche materna varía de forma natural de una toma a otra, durante la misma toma, durante el día o la noche…).

La siguiente conclusión, es fácilmente rebatible por lo dicho anteriormente:

Las madres lactantes pueden mejorar la composición de la leche que ofrecen a sus hijos con sólo mejorar su dieta, señaló el investigador

El Comité de lactancia materna de la Asociación española de Pediatría recoge información referida a esto en su Monografía nº5 (Lactancia Materna: Guía para profesionales):

Los científicos han tenido ocasión de comprobar que, incluso en circunstancias extremas de desnutrición materna, los bebés crecen bien con la leche de sus madres. […]

La gente, incluso la clase médica, parece olvidar la compleja especialización de la glándula mamaria de todas las hembras de mamíferos (y la especie humana es una muestra más) para producir un producto único, adaptado al ritmo de crecimiento de cada especie y a la capacidad funcional del intestino de la cría.

En este estudio se ha analizado la dieta de 34 madres de Almería y Granada, que tenían en común que daban pecho. Se podría concluir con esto simplemente que el 94% de las madres de Almería y Granada no siguen una dieta ideal. Aunque esto fuera cierto, afortunadamente, las circunstancias extremas de desnutrición materna no abundan en nuestro medio. Nos planteamos también si el tamaño de la muestra (34  madres) es significativa para que sea válido cualquier estudio.

Otra de las carencias que presenta este estudio: los datos que se proporcionan son muy insuficientes. El único detalle en el que profundiza se corresponde al consumo de hierro:

El consumo medio de hierro fue de 13,8 miligramos/día, lo que supone que el 94% de las madres lactantes del estudio están por debajo de las RDA y siguen una dieta deficitaria en este importante micronutriente.

Esto no es cierto, porque la RDA (Recommended Dietary Allowance) de hierro para mujeres no lactantes es de 18 mg al día, pero la RDA para madres lactantes es de 9 mg al día, y por tanto la inmensa mayoría de las madres estaban muy por encima. Esto deja ver además que no han consultado las RDA para hacer el estudio. Se pueden ver aquí:

http://iom.edu/en

Por todo ello, consideramos que las conclusiones de este estudio no se pueden aceptar como válidas.

Quién paga la investigación o patrocina el laboratorio que realiza el estudio, es muchas veces la mejor manera de saber el objetivo final de dicha investigación.

La Universidad de Granada trabajar con frecuencia con la marca Puleva, es posible que también con otras empresas.

Esta noticia está obtenida casi textualmente de una nota de prensa de la misma Universidad de Granada, que se ha publicado en numerosos diarios. Por tanto, no cabe atribuirlo a error ni a interpretación del periodista.

Nos lamentamos de que tantos periódicos estén dispuestos a publicar cualquier nota de prensa sin contrastar su valía científica.

Resulta inmediato pensar que algún laboratorio va a basarse en este estudio para publicitar la venta de vitaminas a las madres lactantes. Este producto está ya comercializado por varias marcas, y es recomendado con frecuencia por profesionales a las madres lactantes sanas, a pesar de que está aceptado que son innecesarias para ellas. Uno de estos productos patrocina, por ejemplo, el Foro del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED).

Queremos recordar que la dieta de la madre durante la lactancia, no tiene por qué ser diferente de la de cualquier persona, ni está justificado un cambio de dieta. La lactancia debe integrarse en la vida normal de la madre, para facilitar una lactancia materna bien establecida (por tanto feliz) para madre y bebé.

Las necesidades de yodo durante el embarazo y la lactancia aumentan, de ahí la recomendación de un suplemento de yodo de entre 100 y 200 microgramos diarios; salvo que en la dieta de la madre se incluya diariamente pescado de mar. Es el único suplemento necesario para las madres lactantes sanas y por eso es el único recomendado actualmente por los organismos con autoridad en la materia.

La recomendación de introducir un cambio en la vida y costumbres cotidianas de la madre por el solo motivo de lactar está injustificado: tiene únicamente sentido pautar una recomendación sobre la dieta de la madre lactante en el caso concreto y puntual de una alergia o intolerancia del niño a un alimento que coma la madre.

Tener que suplementar la dieta sería, por tanto, una obligación y un gasto no justificados para las madres que dan el pecho en comparación con las que eligen biberón y por tanto perjudicial para la lactancia materna.

Muchas madres y profesionales, ante su inseguridad, se acogen a “hay que tomarlo, pues daño no va a hacer”, pero esto no es así, pues sería una incomodidad y gastos injustificados que, en definitiva, irían en detrimento de la lactancia materna.

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www.crianzanatural.com

http://prensa.ugr.es

www.consumer.es

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Avances/medicos/intereses/ocultos/elpepuopi/20100117elpepiopi_5/Tes

Nuestro artículo en la revista “Viure en familia”: “Les mares lactants no són de vidre. Falsos mites sobre alimentació i lactància”

Crítica al artículo “Lactancia y alimentación ¡Mamá cuídate!”, publicado en la revista “Crianza natural” (nº 3)

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BIBLIOGRAFIA:

“Un regalo para toda la vida“. Carlos González. Editorial Temas de Hoy.

”Lactancia Materna: Guía para profesionales. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Monografía  de laAEP nº 5. Ediciones ERGON. 2004

-”Manual práctico de asesor@s de lactancia y prevención en la crianza”. Escuela de ecología de la crianza y la educación (SINA).

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