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Verónica (izda.) con Rodrigo, junto a Teresa

En cuanto supe que existían en SINA las madrinas de lactancia, no lo dudé.

Yo quería ayudar a las mamás que lo necesitaban, y sólo siendo madrina, podría ayudarlas cuando más lo necesitan, cuando ellas lo requieren, justo en el momento en que surge el problema, la falta de apoyo y de confianza.

Llevo amamantando años, y mi experiencia ha sido y es muy positiva, aunque el inicio para mí no fue nada fácil.

Tuve muchos problemas que hubieran sido resueltos en poco tiempo si yo hubiera tenido alguien con experiencia a mi lado. De esto hace 4 años y medio, y en ese momento no tuve a nadie a mi alrededor con idea sobre lactancia materna. Afortunadamente, conocí SINA y allí mucha gente de la que pude aprender.

El día que me puse en contacto con Verónica, mi encantadora ahijada de lactancia, surgió algo entre las dos que nos emocionó. Ambas estábamos felices de habernos encontrado.

Verónica tenía mucho interés en que yo la visitara en el hospital el día que naciera su bebé, yo sabía que ella lo iba a hacer muy bien, y el día que nació Rodrigo fui a conocerlo, a darle dos besos a los felices papás y poco más, porque Verónica sabía dar de mamar perfectamente.

Posteriormente hemos seguido en contacto, resolviendo las dudas que tenía y ofreciendo el apoyo que ha requerido, y yo encantada de poderla ayudar. Verónica me ha tratado como parte de su familia y yo le estoy muy agradecida por ello, gracias a mamás como ella yo seguiré siendo madrina de lactancia.

Teresa

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Estoy muy contenta por haber conocido a Teresa. Yo tenía muy claro que la lactancia materna sería lo mejor para Rodrigo, pero como primero hijo no tenía experiencia.

Por eso, tener una madrina de lactancia para mí era y es fundamental. Sólo por saber que Teresa iría al Hospital en las primeras horas de Rodrigo estaba mucho más tranquila.

Después, en casa, cuando tengo alguna duda o necesito confirmar algo, llamo a Teresa que siempre me ayuda. Mis amigas hubieran querido tener una madrina de lactancia, pero no sabían que era posible.

Asistí a varias charlas para embarazadas y fue alli donde conocí SINA. Me puse en contacto con Sofía, la coordinadora de las madrinas de lactancia, y después conocí personalmente Teresa, que es un encanto de persona.

Rodrigo nació 15 de noviembre con 3.480 g. Y 24 días después, su peso era de 4.210 g. La leche materna es realmente un alimento increíble y la experiencia de dar de mamar es también increíble.

Me he animado a la publicación de nuestra experiencia con la intención de compartirla, pues en todo que hay que saber dar y recibir.

Saludos,

Verónica

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