Entrevista a Ana Duato: “Reclamo que la sociedad apoye a las madres, que dispongan de las horas necesarias para la lactancia en el trabajo, que sea un derecho y no un privilegio”

publicado en: Lactancia en general | 1

Ana Duato, la conocida actriz, habla este fin de semana en la revista “Mujer hoy”, sobre su vida profesional pero también sobre su maternidad y voluntariado en UNICEF promoviendo la lactancia materna.

Un fragmento de la entrevista:

MH. ¿Qué significó para usted convertirse en madre?

AD. Todo. El cambio radical. La felicidad de verles crecer. Siempre fui una niña muy maternal, ese instinto me ha salido toda la vida. Creo que estoy hecha para ser madre.

MH. ¿Cómo recuerda sus partos?

AD. He tenido la suerte de tener unos partos y unos embarazos maravillosos, casi sin dolor ni esfuerzo. Los he vivido siempre como experiencias muy intensas. Ser madre es una cuestión muy animal que está dentro de mí. Recuerdo que, nada más parir, me dio una inyección de adrenalina brutal. Quería salir a la calle y gritar: “¡Soy feliz, he sido madre!”. Vamos, que no me dio el típico bajón. De hecho, me comí un bocadillo de lomo con queso inmediatamente.

MH. He leído que su hija salió en alguna escena de la serie…

AD. No, nunca, aunque a la gente le gusta mucho hablar de eso. Puede ser que en una cabecera en la que salgo de espaldas y dándole el pecho a un bebé, fuera ella; pero nada más.

MH. ¿Le gustaría que su hija fuera actriz infantil?

AD. Pero claro que no, por favor. Mi vida personal está completamente separada de mi vida profesional, pero a veces la gente tiene mucha confusión. Mi hija está en el colegio, donde tiene que estar, creciendo y aprendiendo, y para ella es anecdótico que su madre sea actriz. A ella le daría igual que fuera médico, bombera o pastelera.

MH. ¿Ven juntos la serie?

AD. No, porque la ponen tarde y ellos se van pronto a la cama. Pero yo sí que la veo, me encanta. Soy muy espectadora de “Cuéntame”; una espectadora normal porque tengo la suerte de ser capaz de verme con distancia.

MH. Usted, que está tan en contacto con nuestro pasado a través de “Cuéntame cómo pasó”, ¿qué le parece que hemos olvidado y deberíamos recordar?

AD. No se puede llorar por un pasado mejor, pero creo que en esta sociedad carecemos todos de trabajo interior; eso quiere decir menos tener y más ser… Tenemos tanta opulencia que estamos perdiendo la capacidad de disfrutar de las cosas más cercanas. Las máquinas y los ordenadores, sin duda, nos han traído cosas buenísimas, pero a la vez hemos perdido otras muy esenciales, vitales. Por ejemplo, disfrutar de un paseo y que te llueva, ser capaz de gozar del sonido de una tormenta o estar delante de una chimenea escuchando el crepitar del fuego. Lo hemos ido perdiendo por las prisas, el estrés, los agobios y esta vida tan virtual.

MH. En la serie hay mucha convivencia en familia, algo que también hemos perdido.

AD. Mi familia y la de mi marido están en Valencia, así que yo he sufrido mucho esa soledad y esa carencia. A mí me gusta mucho sentir que la familia está cerca (aunque no revuelta), pero es muy difícil juntarse porque cada uno vive en un sitio y siempre hay mil cosas que hacer. Aunque nos veamos poco, he tenido la suerte de tener una familia que me ha sabido transmitir los valores y las prioridades. Eso me ha hecho muy feliz.

MH. ¿A qué valores y prioridades se refiere?

AD. A la honestidad, a la bondad, a una serie de principios que te facilitan mucho la vida porque luego no te enredas. Se educa con el ejemplo, no con la palabra, y en eso me he sentido siempre muy afortunada. Me dedico a una profesión en la que es fácil quedarse en lo superficial, en lo que se ve, pero a mí me han inculcado que hay que ir siempre más allá y ver lo profundo de las cosas. Creo que tener muy clara la diferencia entre el bien y el mal es lo que me hace ser una persona que da la sensación de estabilidad y hasta de perfección. Aunque sea un adjetivo con el que no me identifique en absoluto.

MH. Como embajadora de Unicef, se ha implicado en promover la lactancia materna en España. ¿Cree que se está perdiendo?

AD. Tengo la sensación de que últimamente se ha revalorizado. Pero en esta sociedad tan absurda, algo tan vital como dar de mamar se hace o se deja de hacer según las modas. Yo reclamo que la sociedad apoye a las madres, que dispongan de las horas necesarias para la lactancia en el trabajo, que sea un derecho y no un privilegio concedido a regañadientes por el empresario. La vida que llevamos no facilita nada algo tan natural. Socialmente, incluso da vergüenza; no es habitual que una madre amamante en un lugar público.

MH. Sobre todo si es una famosa.

AD. Aun así, yo lo hacía; he dado el pecho en aeropuertos, restaurantes… porque reivindico que la función más importante para la madre en ese momento es criar a su hijo. Y que no te vengan con tonterías porque todo lo demás, por suerte, te importa un pepino.

MH. ¿Durante cuánto tiempo dio usted de mamar a sus hijos?

AD. Me habría gustado ser una “madre vaca” y hacerlo más de un año, pero tuve que incorporarme al trabajo. Al principio me llevé una cuna al camerino para llevar al bebé. Intentábamos cortar las escenas cada tres horas para que pudiera darle el pecho, pero era muy difícil. Coordinar la maternidad con el trabajo no es fácil. Para ti es tu máxima prioridad; pero para el resto del mundo, no.

MH. Tuvo que ser muy frustrante.

AD. Si hubiese podido pedir un deseo en ese momento habría sido dedicarme a la maternidad de forma exclusiva al menos durante un año. Creo que tu cuerpo, tu salud mental y la de tu bebé lo necesitan. Pero no pudo ser: vivimos esta vida estresante donde el trabajo nos come. Yo me iba a trabajar con lágrimas en los ojos. Y no soy sólo yo.

www.hoymujer.com

Una respuesta

  1. ana me parece una mujer con un espiritu de superacion admirable… me identifico con ella y con malu…y encima nos llamamos igual…

Comentarios Cerrados.