Nos pasa cada cosa…

publicado en: Nuestras historias | 1

prisaLos martes son días completamente caóticos. Por la tarde vamos con mi marido a entregar faena a los clientes de Valencia y aprovecho para llevar al nene al acupuntor y pasarme por SINA a ver qué novedades hay, ya que combino ser madre de dos (los dos lactantes), trabajo con mi marido y unas horas llevando la administracion de la Asociación SINA.

Dejé a mi marido, busqué aparcar y me di cuenta de que “mi pequeño mamut” de dos años y 22 Kg se había dormido, mientras la nena empezó a llorar. Saqué el cochecito y al tratar de meter mi pequeña bestia dentro, se despertó (porque no cabe) y se puso a llorar, mientras todo el que pasaba a mi lado me preguntaba si dejaba el sitio de parking libre. Metí la nena en la mochila y le metí media teta en la boca. Cerré la puerta con la traba y ¡¡ahí me di cuenta de que quedaron las únicas llaves del único coche que tenemos dentro!!

Después de horas de mucho pensar fui al “Todo a 100” (que por menos de dos euros no hay nada) y compré un martillo enorme. Acomodé el cochecito para que el nene no me vea e intente copiarme ni bien pueda, protegí con una mano la nena, le metí la teta en la boca para que no se asuste con el ruido y asesté un par de golpes… nada, la ventanilla no se rompía. Hacía un ruido atronador, toda la calle se quedó mirándome. Menos mal que curro como una burra, porque no me podría ganar la vida robando coches.

Me giré la mochila y puse la bebé en la espalda, para darle más fuerte. La gente me miraba raro, y yo ya estaba desesperada, el maldito vidrio no se rompía. No sé cuántas veces lo intenté…  PUM!!! PUM!!!

Se acercó un coche a pedirme la plaza de parking y le conté todo el rollo, el Sr. se ofreció a golpear el vidrio por mí y lo rompió a la primera. Bajó su mujer, embarazada, a ayudarme con los niños y los vidrios y un poco para devolverle el favor le pregunté si iba a dar teta, me dijo que no, pero me miró, miró mi escote y me dijo: “tú aún le sigues dando, ¿verdad?”.

Y ahí me di cuenta de que durante todo este tiempo estuve con un cochecito en una mano, un bebé en la espalda, un martillo enorme golpeando un coche, en medio de una avenida en pleno centro de Valencia y una teta gigante llena de leche y venitas azules completamente al aire!!!!!!!!

Polly

Una respuesta

  1. Me hiciste reir un buen rato con tu anecdota. Me acuerdo de que un dia iba con mi nene, que en ese momento tenia un año, luchando con el arriba del colectivo (por que siempre quiere bajarse al piso a caminar) llena de bolsas por que volvia del mercado y hablando con mi marido por el celular. Para que el nene se quedara quieto y dejara de intentar tirarse al piso saque una teta por arriba de una remera un poco escotada que tenia en ese momento y lo puse a tomar leche. Varios minutos despues colgue apurada el telefono por que me pasaba de parada, como pude agarre al nene a upa (que de nuevo hacia fuerza por ir al piso) y levante todas las bolsas del mercado. como pude llegue apurada a mi casa, deje las bolsas, al nene, y corri al baño porque me hacia pis. Para mi horror cuando entro al baño me veo en el espejo y descubro que: !Me habia olvidado de acomodarme la ropa, seguia con mi teta izquierda asomada por afuera de la remera!!!! Y cabe destacar que el colectivo me deja a seis cuadras de mi casa, y que en el camino me cruce con varios conocidos. Polly me alivia saber que no soy la unica a la que le ocurren esas cosas.
    Tamy

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