Un estudio de Atapuerca concluye la conveniencia de leche materna hasta los 4 años

José Mª Bermúdez de CastroBurgos, 11 oct. 2009 (EFE).– Estudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida, afirma el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

En una entrevista con EFE, Bermúdez de Castro, que también es codirector de las excavaciones de Atapuerca, ha explicado que la abundancia de restos de homínidos de la Sima del Elefante, una de las zonas más emblemáticas de los yacimientos, ha permitido estudiar los dientes de varios individuos y medir así las fases de su crecimiento biológico.

La conclusión ha sido que la lactancia materna se prolongaba hasta los tres o cuatro años, lo que los científicos relacionan directamente con su “buena salud” durante el resto de su vida.

La leche humana va cambiando su composición y se va adaptando a las necesidades de crecimiento aportando todo lo necesario, algo que también podría ocurrir en la actualidad, ha añadido.

lactanciaBermúdez de Castro ha explicado que cada especie tiene leche materna adaptada a sus necesidades y ha señalado que el consumo humano de la procedente de animales como las vacas o las ovejas, para lo que tuvieron que adaptar su aparato digestivo, es “relativamente reciente” y debió comenzar hace unos 7.000 años.

Además, su consumo contribuye a proteger al hombre de ciertas enfermedades y actúa como elemento para prevenir la obesidad en la etapa adulta.

Una vez que abandonaban la lactancia, los registros fósiles de Atapuerca indican, sobre todo gracias a las dentaduras, que seguían una buena dieta y eran omnívoros, aunque sólo se conservan restos de grasas y carnes.

Aunque los restos vegetales no se conservan, Bermúdez de Castro ha detallado que en la dieta de los homínidos de Atapuerca figuraron con toda seguridad setas, bellotas, frutos silvestres, peces e invertebrados que “variaban en función de la época, porque el clima era templado y había diferentes estaciones con sus propios alimentos de temporada”.

Para el director del CENIEH, es “muy probable” que una vez superada la fase de lactancia se utilizara como un alimento clave el tuétano de los huesos, que es una parte muy rica en nutrientes y puede funcionar como sustitutivo del jugo materno. También la dieta tiene mucho que ver con una de las principales causas de mortandad de los homínidos de la sierra de Atapuerca.

El fósil más antiguo de Europa, de más de un millón de años, encontrado también en la Sima del Elefante, es una mandíbula de un individuo de unos treinta o treinta y cinco años y sus incisivos estaban a punto de desprenderse de la encía. De hecho, el científico sostiene que al no cocer los alimentos, los problemas de encías que ahora aparecen a los 60 ó 70 años de edad entonces aparecían en torno a los 30.

Los daños en la boca terminaban muchas veces en infecciones que en esa época podían terminar “fácilmente” con la muerte del individuo. De hecho, las infecciones eran una de las causas más frecuentes de la muerte de estos homínidos, aunque también los accidentes, la acción de predadores y las luchas tribales.

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“Lactancia materna: salud y bienestar”, por José Mª Bermúdez de Castro

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José María Bermúdez de Castro, es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.

Codirector de las excavaciones de los yacimientos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca, junto con Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell. También interviene en el yacimiento de Pinilla del Valle (Madrid) y ha participado en las excavaciones de los yacimientos musterienses de Valdegoba (Burgos) y l´Abric Romaní (Barcelona).

Es, junto con los demás codirectores de Atapuerca Premio Príncipe Asturias de Investigación Científica y Técnica (1997). Premio de Ciencias Sociales y Humanidades de la Comunidad de Castilla y León (1998). Profesor Titular de la Universidad Complutense, Investigador del CSIC. Profesor de Investigación en el Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), miembro del Comité Científico del la Revista Española de Antropología Biológica (desde 1995) y miembro del Comité Científico del la Revista Española de Paleontología (desde 1991). Vicepresidente y patrono de la Fundación Atapuerca. Miembro del Comité Evaluador del la revista Journal of Human Evolution (SCI), miembro del Consejo Asesor de la Fundación Duques de Soria y miembro del Consejo Permanente de la Asociación Internacional Para el Estudio de la Paleontología Humana de la UNESCO: “Conseil International de la Philosophie et des Sciences Humaines, Union Internationales des Sciences Préhistoriques et Protohistoriques” (2000). Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia (2002).

Es autor de los libros “El chico de la gran Dolina. En los orígenes de lo humano” e “Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes” .

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