“Mi paso por Sina”, escrito por Chelo

publicado en: Nuestras historias | 1

CAM_2792Hola amig@s de Sina, soy Chelo, hasta hace muy poco era estudiante de Educación Social, ahora ya titulada.

Me gustaría contaros cuál es mi vínculo con Sina y todas las cosas que he aprendido de las mamás que forman parte de esta asociación tan interesante para todos.

Como estudiante de Educación Social, debía realizar un periodo de prácticas en un centro de carácter socioeducativo y entre todo el listado que ofrece la universidad, llamó poderosamente mi atención el nombre de Sina, pero no por el nombre, sino por la frase que resumía su actividad: “Ecología de la Crianza y la Educación”, y  a continuación: “Cambia la forma de criar y cambiarás el mundo”.

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Era algo distinto al resto de centros que se ofertaban y por otro lado, como futura profesional de la educación no reglada, la idea de trabajar la educación y la crianza desde perspectivas poco convencionales y alternativas siempre llamó mi atención. De manera que, para todos aquellos compañeros y compañeras de facultad que continuamente me preguntaban (siempre con tono escéptico y burlón)…

¿Pero por qué has elegido Sina?

¿Y tú qué haces allí?

¿Qué clase de trabajo puede hacer un educador social en Sina?

…sólo cabe una respuesta: recibir la lección de vida más importante que hasta entonces nunca me había dado ni  la carrera ni los libros.

No obstante, y a pesar de que la elección de realizar las prácticas en Sina fue totalmente voluntaria, en principio se hizo difícil asimilar toda una filosofía de vida y estilo de crianza, así como algunos aspectos desconocidos para mí.

Por otro lado, y teniendo en cuenta que la formación recibida hasta el momento en la diplomatura de educación social, basa gran parte de su metodología en el conductismo para adquirir ciertas habilidades y hábitos de conducta y aprendizaje, se hizo complicado dar otro enfoque a las aportaciones, dejando de lado la metodología aprendida.

imagesSin embargo, poco a poco fue calando en mí el mensaje y la filosofía de esta asociación, y fui aprendiendo algo que hasta el momento no había tenido la oportunidad de aprender. Esa lección tan importante de la que os hablo, no es otra que la de la maternidad, la de la práctica de la alteridad, de la crianza humanizada y la educación desde un punto de vista jamás planteado para mí.

Siempre he creído tener claro que no iba a ser mamá, pero la experiencia en Sina supone para mí un punto de inflexión y de reflexión muy importante que ha desmontado por completo mis esquemas. Creía que la maternidad era algo complicado, de una responsabilidad infinita para la que tienes que estar muy preparado. Claro que lo es, pero yo lo vivía hasta entonces como un hecho en la vida de las personas lleno de cambios que no me veía capaz de asimilar.

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Grupo de apoyo a madres (GAM) de Sina en Paterna

Sin embargo, a través de la visita a los GAMS, me di cuenta de que es algo natural, inherente a la vida de las personas, como una especie de retroalimentación e interacción continua entre la naturaleza, uno mismo y la persona a la que cuidas y ayudas a crecer.

Las palabras “ayudar a”, cobra un pleno sentido en esta asociación de mamás voluntarias, puesto que desde el afecto y lejos de imposiciones y “trucos pedagógicos”, ayudan a crecer y a formar niños sanos emocionalmente y con su propia personalidad.

Una de las cosas de las que también pude darme cuenta, es que el ser madre o padre no significa modelar o proyectar tu personalidad y frustraciones en los hijos, sino hacer de ellos personas emancipadas emocionalmente, con sus propias metas y decisiones. Parece algo extraño, hablar de metas y decisiones cuando Sina trabaja por y para la crianza humanizada y natural en niños de temprana edad, pero la práctica de este tipo de educación y sociabilización con su entorno, hará de estos niños personas tranquilas, capaces y con elevada autoestima.

Es destacable también la dedicación y compromiso de muchas de las mamás voluntarias y socias de Sina, quienes organizan su tiempo para dar pecho a sus hijos a demanda, trabajar, colaborar y llevar algunos proyectos de la asociación y además dedicarse a su vida familiar y personal. Sin dejar de lado claro está, la proeza de sus acciones de cara a una sociedad cada vez más deshumanizada y en la que valores como lo natural y lo afectivo, están perdiéndose poco a poco, y paradójicamente tienden a recuperarse a través de acciones de pequeñas minorías como la asociación de madres voluntarias Sina.

Si hay algo que me sorprendió y caló fue su espíritu y su convencimiento ante todo aquello que hacían, además de las innumerables iniciativas y actividades que llevan a cabo.

En definitiva, la experiencia en este tipo de asociación, ha sido útil  a nivel profesional, porque me ha demostrado que existen otras formas de crianza en las que el educador social tiene cabida. Y a nivel personal, porque como comenté anteriormente ha desmontado mis esquemas por completo.

Así que, queridas amigas de Sina, sólo puedo daros un gracias enorme y un contad conmigo para lo que necesitéis.

Chelo Marco

Una respuesta

  1. Concha

    Cuánto me ha alegrado leer este artículo de Chelo. Es una mujer muy joven, pero con especial ángel. Yo tuve la suerte de conocerla y hablar con ella en varias ocasiones. Me sorprendió su humanidad y pudimos comentar el impacto que habia causado en ella su paso por SINA. Todo lo que aqui comenta, expresado de viva voz y con la naturalidad que la caracteriza, me emocionó y me dió ánimos el ver que, es posible el cambio hacia una vida más naturalizada siempre que existan mujeres como ella.
    Aunque ya se lo dije en persona, quiero transmitirle mi admiración por sus cambios personales y mi enhorabuena por el estudio realizado (sé que ha obtenido una excelente calificación).
    Y mi apoyo y cariño para caminar por este sendero en el lado de la vida que ha elegido.
    Concha (la mamá de Laura)

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