“Mis reflexiones”, por Concha

publicado en: Nuestras historias | 1

Recientemente, SINA ha realizado unas sesiones de formación sobre comunicación no violenta, tema realmente interesante y relacionado con la crianza y el trato con madres y familias.

Creo que ese es un tema que se debería de tratar de manera periódica, pues no somos capaces de reconocer hasta qué punto la violencia verbal está presente, en el día a día en la educación de los hijos.

Está claro que todos los padres creemos que hacemos lo mejor con nuestros hijos, pero difícilmente si no hemos tenido un buen patrón, un buen ejemplo, podremos transmitirlo a nuestros retoños. So pena, claro está, de que uno sea consciente de su realidad y esté decidido a cambiarla. Y aunque parezca difícil, se puede hacer.

Me gusta observar a las personas, no para juzgar sino para aprender, y es por eso que procuro andar por la vida con los ojos y los oídos abiertos, y el corazón también.

Imagen 030Creo que los niños han de tocar, jugar, ensuciarse con la tierra, mojarse con el agua y caerse algún “tostolazo”. Y los adultos entenderlo y tener paciencia. Yo observo y protejo desde lejos y si no es necesario, no acudo y  disfruto viendo como avanzan en sus descubrimientos.

Hace unos días estaba en el parque con mi nieto de poco más de dos años e igual que hacía con mis hijos, lo dejaba  experimentar.

A mi lado había una mujer joven con un niño de tres años y medio (la oí decirle la edad del chiquillo a otra madre) El crío jugando iba y venía. En un momento dado se acercó a la madre, muy sucio de barro y  ésta le dijo “vete de aquí, no me digas nada, no me obedeces  y  haces lo que te da la gana, me pones enferma”.

Creedme si os digo que me quedé sin respiración. Me hubiera gustado decirle a la madre ¿cómo le hablas así a tu hijo? Pero la experiencia me ha enseñado a permanecer callada, con los hijos de los demás, aunque me duela.

Luego estuve un rato pensando  ¿Qué tipo de infancia puede haber tenido una madre que le habla de esa manera a un niño de tres años?  ¿Cómo la trataría su madre cuando se aproximaba a ella?  ¿La ponía enferma también? ¿Qué le dirá a su hijo cuando tenga 10 ó 12 años y empiece a ser más independiente? ¿Y cuando sea adolescente y entre en la edad de la rebeldía?

Hay mucho escrito sobre los niños que han recibido malos tratos a la hora de ser padres. La mayoría de las teorías apuntan a que muchos de ellos son luego padres maltratadores también. Y no es preciso dar una paliza a un niño para incurrir en maltrato.  El maltrato físico es terrible, pero tanto o más lo es el maltrato verbal, psicológico, precisamente porque “parece” más sutil.

Es por ello que hemos de ser plenamente consecuentes cuando, en momentos de enfado sobre todo, nos dirigimos a nuestros hijos. Desde decirle “estás tonto” hasta verdaderas barbaridades (he oído a progenitores decir a sus hijos, incluso niños pequeños, subnormal, gilipollas, vete a la m… y cosas mucho mas fuertes). TODO lo desagradable que les decimos se queda en el subconsciente y va minando su autoestima. Hay ocasiones en que es uno de los padres el que tiene esa actitud y el otro se da cuenta, pero no actúa por no enfrentarse. Claro que no podemos culpar a una madre o a un padre que hable así a sus hijos, si ése es el patrón que tiene, si  es eso lo que ha aprendido, lo que le han enseñado y por tanto está convencida/o de que así es como se ha de educar: con represión y extrema autoridad.

Imagen 035Creo  que,  lo que se puede hacer en este caso es hablarlo claramente e intentar que la otra persona, la que sufrió algún tipo de maltrato siendo pequeño, haga una sanación de su niño interior para poder perdonar a los padres que le transmitieron su amor a través del dolor. Así, una vez reconciliado con su niño interior será capaz de entender que para educar, para amar a un hijo no es necesario pegarle, ni insultarlo utilizando palabras fuertes o peyorativas, ni usar un tono de voz agresivo.

Se puede, es más, se debe educar y corregir a los niños con cariño, con palabras suaves, con explicaciones claras a su nivel, con paciencia y dando  un buen ejemplo de vida.

Sólo así  el amor podrá fluir entre padres e hijos.  Lo otro… no sé como llamarlo.

Una respuesta

  1. carmen

    Me gustaron mucho “tus reflexiones”
    Un beso grande
    Carmen (la argentina que se sentó a tu lado)

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