Declaración sobre el llanto de los bebés

publicado en: Sueño, Varios crianza | 5

Un grupo de profesionales de la salud y la educación, asociaciones, etc.,  preocupados por los métodos que propone el conductismo ante el llanto de los bebés, han creído necesario expresarse a través de esta  logofedalmaDeclaración.

La asociación SINA se encuentra entre los que apoyan esta declaración (el listado íntegro lo puedes consultar en el documento completo), al igual que FEDALMA, de la que SINA forma parte.

Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar… está sufriendo su primera experiencia de sumisión.

(Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que sea normal. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre o, lo más frecuente y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

Copia de LM en familia

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El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego. Por esta razón, no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita. El bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra “El Concepto del Continuum”, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (de ahí la antigua famosa cuarentena de las recién paridas).

Más tarde, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos durante algún rato. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar. Entonces, empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

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La verdad es obvia, sencilla y evidente

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Los padres, que hemos sido educado en la creencia de que es normal que los niños lloren y de que hay que dejarles llorar para que se acostumbren y que, por ello, estamos especialmente insensibilizados para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor.

No estamos del todo deshumanizados. Por eso, los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la administración de la tortura, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés, y a nosotros mismos, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana. Demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico. En definitiva, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir solos en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

ermengolEn Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza. Al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado intercomunicadores para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya.

El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, la maternidad de las mujeres se medicaliza cada vez más; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida.

Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado una relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y las enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del maltrato y de la falta de placer corporal en la primera etapa de la vida humana.

También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso, los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita; ellos saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo; en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

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Copia de 23 meses (16)

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No es cierto que el colecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como muerte súbita. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por muerte súbita se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo (Angel Alvarez www.primal.es).

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro “Duérmete Niño” (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de los padres al llanto de sus bebés. Se trata de un conductismo especialmente radical y nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso; cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo. Posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo.

No se lo niegues.

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Documento completo

Para más información, te recomendamos los siguientes libros:

5 Respuestas

  1. Por favor necesito que me den consejos, que puedo hacer con mi 10 bebe que tiene 3 meses & la calidad del sueño en el dia no es el mejor, duerme entre10 & 15 minutos & en varias ocasiones se despierta llorando. Durante el dia lo noto con mucho sueño pero esta irritado & le da desespero no conciliar el sueño. Que puedo hacer???

  2. elblogdesina

    Estimada Paula:

    Lo mejor que puedes hacer es atender la demanda de tu bebé. Hacerle sentir que estás junto a él y que lo vas a estar siempre que te necesite.

    Los bebés tan pequeños no están preparados para estar solos. Su instinto de supervivencia les hace reclamar la presencia de su madre ya que, de lo contrario, se ven en peligro, pues sin ella se sienten desvalidos.

    También ocurre que si hay muchos estímulos alrededor les sea difícil conciliar el sueño. Ofrecerles un entorno calmado y en penumbra puede ayudar a que se duerman tranquilamente en brazos de mamá.

    Un saludo,

    Asociación Sina

  3. Por favor ayuda que no se que hacer. Mi bebé tiene 9 meses y desde hace un mes se despierta varias veces por la noche o una sola vez pero no puede volver a dormirse, no se como enseñarle a dormirse sola, en el dia siempre la acunamos o le doy el pecho para que duerma o sino llora y llora pero no se duerme.

    Desde los 6 meses dormía en su habitacion sin problema, pero ahora que e despierta y con toda la informacion que hay en la red no se si consolarla sin sacarla de la cuna es correcto o cuando se despierte y llore llevarla a dormir conmigo. Tengo miedo que despues no quiera ir a dormir en su cuarto y le de miedo dormir sola porque se acostumbró a dormir con uno cerca.

    Muchas gracias por su ayuda

  4. elblogdesina

    Estimada Carla:

    Te recomendamos que analices bien si ha habido algún cambio en estos últimos tiempos que pueda haber supuesto un cambio para tu bebé. El mismo hecho de aprender a andar puede a veces alterar su sueño. También se ha observado que, en ciertas etapas, bebés que dormían hasta el momento de seguido, empiezan a despertarse más a menudo.

    Lo que sí te aseguramos es que, de no haber algún problema psicológico importante (y eso es cuestión de consultarlo con un especialista), todos, llegado un momento, dormimos solos sin problema.

    Sí que es cierto que, si un bebé (o niño o adulto) pide compañía porque tiene dificultad para dormir y no se le da la seguridad de que vamos a estar ahí cuando nos necesite, alargaremos en el tiempo su posibilidad de descansar tranquilamente sabiéndose atendido cuando lo requiera. Ponte en su lugar: si en algún momento de tu vida necesitaras que alguien estuviese cerca tuyo para saberte sostenida, ¿crees que por cubrirte esa necesidad te convertirías en una persona dependiente? ¿y si te dijeran que, para evitar una supuesta adquisición de una mala costumbre, no te dieran eso que necesitas, qué ocurriría?

    Todos nos hacemos adultos y nos adaptamos a nuestras circunstancias sean las que sean. Lo que finalmente marca nuestro camino es cómo llegamos a ese estadio (acompañados, solos, escuchados, consolados, forzados…).

    Un saludo,

    Sina, Lactancia y Crianza

  5. Hola, soy una mama primeriza de 32 años, mi bebe tiene 2 meses y medio, me ha estremecido leer sobre el sufrimiento que puede producir en los bebes la falta de atención cuando lloran, por que a pesar de escuchar consejos de amigos y familia sobre dejar llorar a los bebes jamas lo he echo con mi hija, siempre que ha llorado he estado ahí para calmarla y consolarla el tiempo que hiciera falta y he sentido su mirada de agradecimiento y su posterior calma y me ha echo sentir como jamas me había sentido…. ojala todos los papas y mamas nunca dejaran llorar a sus bebes a acudieran a ponerlos en su regazo, piel con piel, por que probablemente este seria un mundo mas humano y feliz….. gracias a sina, lactancia y crianza por vuestro trabajo.

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