Mamás de SINA V: Mª José Pau

Mª José, una nueva socia que en breve tiene intención de ser también voluntaria de SINA, nos cuenta, con mucho cariño, su historia. Aprovechamos para darle la bienvenida y agradecerle su interés por colaborar con nosotr@s. Gracias también por compartir tu vivencia, llena de superación y tesón y escribirla para elblogdesina. Seguro que puede ayudar a muchas mamás.

DSC01372Me llamo María José, soy enfermera y pronto comenzaré la residencia para ser matrona en dos añitos. Creo que asociaciones como SINA, hacen una labor increíble y para mí son dignas de admiración, por eso quiero colaborar como voluntaria.

Pero, lo que hoy me lleva a escribir, es que me gustaría contaros mi historia de lactancia con mi hija pequeña.

Creo que puede ser bastante útil, porque estoy segura de que a vosotras pueden acudir mamás con “problemillas” derivados de la lactancia y hablaros con más confianza incluso que a los profesionales de salud. Lo digo con conocimiento de causa, porque trabajo en este mundillo y sé que a veces chocamos con gente a la que no se le puede llamar “profesional”, bien por falta de formación, por desidia… Me imagino que esto sería un buen tema de debate.

El caso es que con mi hija mayor, Lucía, que ahora tiene 6 años, tuve muchísimos problemas con la lactancia, que ahora, echando la vista atrás, entiendo, pero que en su momento me frustraron muchísimo y cuando pienso en lo que hice mal, me gustaría darme de cabezazos. Sólo pude prolongar la lactancia 4 meses y lo viví como un verdadero fracaso. Esa historia, seguro sería motivo de otra carta sobre lo que ” no se debe hacer”.

Cuando me quedé embarazada de mi peque, Laura, dije “esta vez no me pasará”. El parto de Laura fue inducido, porque según la gine, se pasaba unos días y me quedaba poco líquido. En cuanto nació me la puse al pecho y fue genial. Pero como ocurre siempre, todos quieren opinar y darte “buenos consejos” y cada vez que mi niña lloraba era, claro, “que está muerta de hambre, como a Lucía tampoco le pudiste dar y no engordaba, a ésta le va a pasar lo mismo”.

No mencionaré quién me transmitía estos mensajes de “ánimo” para no herir sensibilidades, pero a lo mejor os lo podéis imaginar… Así que una vez estuve en casa se me ocurrió darle un par de biberones, porque “como no tenía subida, la niña iba a tener una bajada de azúcar”. Y yo con todo lo enfermera que soy, todo lo que había estudiado y leído acerca de la lactancia, pero con mis hormonas revolucionadas, hice caso. Creo que sólo llegué a darle dos biberones de 30 ml o algo así, pero fue suficiente para el desastre.

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Ya con las hormonas más tranquilas, me dije a mí misma que esta vez no, esta vez iba a amamantar a mi hija, pesara a quien pesara, así que guarde el dichoso bote de leche en el cajón más hondo de mi cocina. La niña fue genial. Engordaba lo que tocaba, dormía, se cogía al pecho perfectamente… Todo ideal, hasta que con más o menos dos meses empezó a llorar todo el día y a hacer deposiciones  muy abundantes, con mucha frecuencia y con sangre. Le hicimos cultivos múltiples y ecografías, pero nada. Mi pediatra pensó que podía ser una alergia a las proteínas de la leche y me ofreció pasarla a leche hidrolizada o eliminar de mi dieta la proteínas de vaca. Por supuesto, elegí lo segundo.

Pero nada mejoraba. La niña se estancó de peso y lo peor es que sufría muchísimo. Sólo encontraba consuelo en el pecho, pero a la vez se ponía fatal cada vez que mamaba. Yo me pasaba horas y horas con su cuerpecito en mis brazos y la teta al aire, para que ella encontrara el consuelo cuando lo necesitara. No sabéis la cantidad de gente, incluso profesionales de salud que me insistían en que dejara el pecho. Pero yo me negué en rotundo.

Al final, casi son 5 meses, cuando yo ya había vuelto a trabajar, estuvieron a punto de ingresarla. Consultamos a una Digestóloga que le realizó las pruebas cutáneas de alergia y para nuestra sorpresa, dio positivo a las proteínas de vaca y al huevo. Una vez más me ofrecieron pasarla a la dichosa leche hidrolizada o eliminar de mi dieta esas proteínas. Una vez más elegí lo segundo.

Así que estuve un año sin probar nada que contuviese huevo o proteína de vaca, leyendo etiquetas y privándome de un montón de cosas que me encantaba, pero mi gordida era feliz. La gente me decía que cómo podía, que lo dejara ya que no valía la pena tanto sacrificio. ¡Yo me escandalizaba! Estoy segura de que aquí, la qué más y la qué menos ha hecho una de esas dietas milagro tan sacrificadas para ponerse el biquini y yo ¡lo estaba haciendo por mi hija!.

Cuando a mi gordita le repitieron las pruebas, en piel, en sangre y la hicieron tolerar alimentos que contenían esas proteínas, no pasó nada ¡estaba curada!. Lo que vino a confirmar nuestras sospechas: la alergia había sido producida por esos dos dichosos biberones que yo le había dado por temor a que “se le bajara el azúcar” a los dos días de nacer.

A veces ocurre, que en niños con cierta predisposición familiar a alergias o atopias, si introduces agentes potencialmente alérgenos de manera temprana, se despiertan reacciones que, de otro modo, no se hubieran producido. El hecho de que yo no abandonara la lactancia materna, ayudó a mi hija a aceptar los otros alimentos, menos alérgenos, que se le fueron introduciendo, según le correspondían por edad y a curarse definitivamente.

DSC01383Laura tiene 19 meses y continúa mamando. De hecho, le encanta su “tetita” y cada vez que llego del trabajo, me recibe con un “mamá, teta”. La gente me dice que ya es muy mayorcita, que hasta cuándo va a tomar teta y yo les respondo que hasta que ella quiera. ¿Cómo la voy a privar de algo que le salvó la vida?

Espero que mi historia os sirva de algo, por si os encontráis algún caso similar y un vez más, muchas gracias por vuestra labor.

María José, Lucía y Laura.


Alergias alimentarias y lactancia materna

4 Respuestas

  1. Admiro tu convencimiento para continuar con la LM en circunstancias tan duras.
    Mi hija aún tiene alergia al huevo, con 4 años y medio. Se la diagnosticaron por un eczema atópico muy muy fuerte, al mes de vida. Ella mamó hasta los 3 años, tiempo que estuve sin comer nada con huevo. Como tú, lo volvería a hacer si hiciera falta.

    Enhorabuena por haber seguido a pesar de todo, que disfrutes todo lo que queda!!!

  2. GUADALUPE

    HOLA MARIA JOSÉ, HE ENCONTRADO TU HISTORIA, DE MODOCASUAL EN MI BUSQUEDA DE INFORMACIÓN Y APOYO. MI CASO ES EL SIGUIENTE, TENGO UNA HIJA DE 4 MESES, AITANA, QUE DESDE UNA SEMANA ANTES DE CUMPLIR LOS DOS MESESHACE CACA CON MOCO Y SANGRE, ROJA VIVA, ALGUANAS CACAS SIN , PRO EN GENERAL AUNQUE POCA CANTIDAD, CASI TODAS. EN PRINCIPIO PENSARON QUE ERA UN VIRUS, DESPUES ALGUNA FISURA, PERO YA… LA ESTA SEMANA Y DESPUES DE VER UN ESTAMCAMIENTO EN SU PESO LE HICIERON UN ANALISIS DE SANGRE DEL CUAL EAPERO RESULTADOS Y EN EL QUE PIDEN LA IG A LA PROTEINA DE LA LECHE DE VACA. TE COMENTO QUE LLEVO UN MES Y MEDIO SIN TOMAR LECHE,NI YOURES Y SIN MUCHOS PORODUCTOS CON ADITIVOS DERIVADOS DE LA LECHE, RECOMENDADO POR UN DOCTOR.
    BUENO E STO SE HA CONVERTIDO EN UNA LUCHA, PUES ADEMAS DE LA ANGUSTIA DE NO SAVER QUE LE OCURRE A MI NIÑA, TODO ELMUNDO ME ACONSEJA QUITARLE EL PECHO, O LE PARECE ESTUPIDO QUE NO TOME ESTOS PRODUCTOS, CREEN QUE SOY MUY ESTRICTA, QUE POR COMER ALGO NO PASA NADA…ETC Y ES UNA SENSACIÓN DE LUCHA CONSTANTE, COMO SI TODO FUERA UN CAPRICHO MÍO.
    ME GUSTARIA ENCONTRAR APOYO EN ALGUIEN CON CASO SIMILAR, O QUE PUEDA AYUDARME DE ALGUNA MANERA, GRACIAS Y UN SALUDO

  3. elblogdesina

    Hola Guadalupe.
    Lo más recomendable sería acudir a un grupo de ayuda de tu localidad, o al más cercano. Puedes consultarlo también con nosotras en el teléfono 639514851. Lo sentimos, pero no atendemos consultas a través del blog ni por email. Te deseamos suerte. Gracias por leer nuestro blog y participar.

  4. MUcha fuerza para esa mama que ha luchado por lo mejor para su hija.

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