“Guía de la Mujer Consciente para un Parto Mejor”, por Henri Goer

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Guía de la mujer consciente para un parto mejor

Reseña hecha por la propia autora:

¿Espera usted un bebé o planea quedarse embarazada? ¡Enhorabuena!

Se embarca en una travesía llena de desafíos y con la posibilidad de disfrutar de grandes compensaciones. Sin duda, desea usted que su experiencia del parto sea sana y satisfactoria. Yo también se lo deseo, y escribí este libro porque lograr ese objetivo no es tan sencillo como debería.

Durante los últimos treinta años la dirección obstétrica del parto ha convertido lo que en la mayoría de los casos debería ser un proceso saludable y normal en un evento sumamente tecnificado. Sin que nadie se propusiera que esto ocurriese, y con escaso reconocimiento de que efectivamente ha sucedido, la atención a la maternidad se ha deteriorado terriblemente.

He aquí los cómos y porqués de la estructura de este libro. El capítulo 1 trata sobre las cuestiones más apremiantes en cuanto a la atención a la maternidad: la epidemia de cesáreas. Sirve para dar una perspectiva general y como introducción del resto del libro. En el capítulo 2 se discuten varias cuestiones de la dirección obstétrica del parto en orden cronológico, tal y como se enfrentaría usted con ellas al final del embarazo y durante el parto. Esto la preparará a usted para los últimos capítulos, que proporcionan consejos prácticos sobre cómo elegir a alguien que le preste apoyo profesional durante el parto (doula o monitora), un médico o comadrona, y un lugar para dar a luz.

Todos los capítulos siguen el mismo patrón: cada uno de ellos comienza con una perspectiva global que critica las creencias y las prácticas generalizadas seguida, en su caso, de descripciones de las intervenciones correspondientes. Después viene el «Resumen de los puntos más importantes» de cada capítulo. Aquí es donde encontrará usted un balance resumido de las ventajas y desventajas de cada opción, así como consejos para evitar intervenciones innecesarias.

Todos excepto el capítulo 1, «La epidemia de cesáreas», acaban con un epígrafe titulado «Conclusiones extraídas de la literatura médica». Esta sección enumera las conclusiones que pienso que pueden extraerse de los resultados de la investigación. He enlazado las afirmaciones contenidas en esta sección con un apéndice por capítulos que contiene resúmenes de los estudios que avalan cada una de las conclusiones. Los resúmenes incluyen notas a pie de página y listas de referencia. Elegí este procedimiento para que pueda usted mirar lo que le interese sin que las mini revisiones de la bibliografía la distraigan. Otros apéndices contienen el texto completo de la «Iniciativa para un parto respetuoso con la mujer» y una lista de organizaciones y recursos relacionados con el embarazo y el parto.

He intentado que este libro responda a muchas necesidades diferentes. Escribí cada capítulo de forma que pudiera leerse independientemente de cualquier otro. Esto significa que usted no tiene por qué leerlos secuencialmente y puede saltárselos leyendo sólo lo que le interesa. En particular, le aconsejo que no se líe con los resúmenes de las investigaciones si no son algo que le entusiasme. Los incluí pensando en quienes quieren sacar sus propias conclusiones y no les gusta que nadie se las sirva. También puede que quiera usted mostrárselas a su médico o comadrona.

He tenido que ser selectiva en cuanto a los datos que aporto, pero creo que he incluido suficientes como para avalar lo que digo. Para escribir la mayoría de los capítulos leí dos o tres veces el listado de documentos que se citan en la bibliografía y listas de referencia de los apéndices. Una táctica para devaluar un trabajo como el mío es decir que uno puede encontrar un estudio para justificar cualquier posición, pero eso no es de aplicación en este caso, pues en la mayoría de los temas que he estudiado, el hecho de que los datos no respalden la práctica obstétrica común es una constante.

Debo también señalar que, aunque por supuesto han continuado publicándose estudios desde que terminé este libro, una vez que existe un cuerpo de estudios bien hechos que llegan a la misma conclusión, los estudios posteriores raramente contradicen sus conclusiones. Allí donde había un aparente consenso bibliográfico respecto a la práctica habitual de los ginecólogos —vienen a mi mente los embarazos que se prolongan más allá de la fecha probable de parto—, me ha parecido oportuno cuestionarlo profundizando y comprobando la calidad de las investigaciones en las que se basa. Por contra, mientras casi siempre estuvo claro que las prácticas actuales deberían ser abandonadas, con frecuencia estaba menos claro qué hacer en su lugar. He reunido los pros y los contras de estos casos en el «Resumen de los puntos más importantes» que hay al final de cada capítulo.

Quizás se esté preguntando usted qué credenciales tengo para escribir este libro, puesto que no soy médica —ni tampoco he hecho una tesis doctoral sobre cuestiones médicas ni de ninguna otra clase—, ni comadrona o enfermera. Soy educadora de preparación al parto titulada y poseo una licenciatura en biología por la Universidad Brandeis. Por lo demás, soy autodidacta.

Soy también autora de «Mitos de la obstetricia frente a realidades de la investigación: una guía de la bibliografía médica». En ese libro organicé y escribí cientos de resúmenes de artículos de los periódicos médicos para que los profesores de preparación al parto, comadronas y otros pudieran tener a mano los datos que avalaban lo que la mayoría de ellos enseñaba o practicaba. Ese libro tuvo una buena aceptación. De hecho, varias escuelas de comadronas han adoptado «Mitos de la obstetricia» como libro de texto, y algunos cursos de certificación de profesores de preparación al parto exigen su lectura.

A aquellos que aleguen que se necesitan más títulos detrás del nombre para escribir un libro como éste, les pido que me dejen contarles una historia. Penny Simkin, una famosa educadora, escritora, conferenciante y editora fue reprendida por un anestesista, furioso porque había escrito un folleto enumerando los efectos potencialmente adversos de la anestesia epidural sin ser médico (aunque no discutía su credibilidad).

—¿Cuáles son sus credenciales? — preguntó.
—Sé leer — replicó plácidamente.

Yo también sé.

Una última cuestión: las cosas que está usted a punto de leer pueden preocuparle o perturbarle o incluso enfadarle. He intentado no ser innecesariamente alarmista, pero tampoco mitigar el golpe. Este libro fue escrito bajo el mismo principio de la educación sexual: ante todo, prefiero causarle malestar que permitirle permanecer en la ignorancia. Mi objetivo es que no tenga usted nunca ocasión de decir, a toro pasado «¡Ay, si yo hubiese sabido que se podía elegir!» o «Nunca habría aceptado si hubiera sabido lo que podría pasar».

Aunque mi intención es ilustrarla y ofrecerle estrategias que le permitan satisfacer una amplia gama de necesidades individuales, puede que se encuentre usted sobrepasada por las muchas posibilidades que le presento y las distintas ventajas e inconvenientes que conllevan. Piense en ellas simplemente como cuestiones de partida a discutir con su médico o comadrona. De hecho, cómo él o ella reaccionen al plantearles esas cuestiones le dirá si está usted o no ante la persona adecuada. Por supuesto, también puede usted dejar todas o la mayoría de las decisiones en manos de quien la atienda. Esa opción es perfectamente válida. Lo importante es que sea una decisión verdaderamente consciente, no algo a lo que usted se ha visto obligada.

Índice

  • Introducción: Dirección obstétrica del parto: ¿qué hay de malo en ello?
  • Capítulo 1: La epidemia de la cesárea, lo último de la obstetricia
  • Capítulo 2: El bebé de nalgas, la cesárea no es la única solución
  • Capítulo 3: La inducción del parto, la madre naturaleza sabe más
  • Capítulo 4: Los goteros, líquido y más líquido pero nada de beber
  • Capítulo 5: Monitorización electrónica fetal y cesárea por sufrimiento fetal, la máquina que hace “ping”
  • Capítulo 6: Cuando los médicos rompen la bolsa amniótica, si no está rota, que no la rompan
  • Capítulo 7: Duración del parto, la virtud de la paciencia
  • Capítulo 8: Epidurales y opiáceos, dando palos de ciego
  • Capítulo 9: Episiotomía, un cortecito nada limpio
  • Capítulo 10: Cesárea de repetición electiva, simplemente diga “no”
  • Capítulo 11: El acompañamiento profesional durante el parto, cuidar de la madre como una madre
  • Capítulo 12: Obstetras, comadronas y médicos de familia: alguien que vele por ti
  • Capítulo 13: El lugar del nacimiento
  • Apéndices
  • Bibliografía
  • Iniciativa Parto y Nacimiento Amigo de la Madre
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