Mamás de SINA II: Carmen

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EL MÁGICO MOMENTO, por Carmen Cubas, del GAM Puzol (Valencia)

imgp42482“Mis padres me llaman Juan desde que abandoné el interior de mi madre, el lugar más cálido que he conocido, el veintitrés de noviembre de dos mil seis. Cuando me empujaron y salí al exterior hacía muchísimo frío y sentía dolor al respirar fuera del deleitable líquido en el que me había formado. Allí oía la voz de mamá y otros placenteros sonidos que producía su cuerpo, como los latidos de su corazón, os aseguro que era el lugar más maravilloso del mundo.

Entonces me hallaba perdido. No encontraba a mi mami, no sentía su calor, su olor, ni oía su voz; estaba aterrado, sólo, no comprendía que lo más extraordinario de mi nueva vida estaba por llegar.

Por fin, la vi, envuelta en una neblina, sentí su piel y me hablaba dulcemente entre emocionados sollozos. Sin embargo, todavía me faltaba algo, no sabía qué, pero sentía un ligero vacío, entonces mi madre me acercó a su pecho desnudo y arrimó a mi boquita un suave pezón de aroma dulzón. Era tan atrayente que abrí los labios en busca del anhelante aroma y succioné, no sé porqué, pero intuía que debía hacerlo. Mi mamá estaba feliz, su mirada rebosaba ternura, y yo sentí que un reconfortante y cálido líquido llenaba mi boca, tragué encantado. En ese preciso instante mi madre y yo recuperamos parte del vínculo que nos unió en los más de nueve meses juntos; escuchaba el relajante latido de su corazón – el cual llegué a creer que no volvería a escuchar – y su cálido amor hacia mí; lentamente me adormecí sobre su regazo. Fue un momento mágico y lo mejor era poder repetirlo siempre que lo necesitara; yo lloraba cuando ella no estaba a mi lado y entonces me arrullaba con su cuerpo y su voz; me ofrecía su nutritivo alimento que yo nunca rechazaba.

Ahora tengo dos añitos y oigo decir a mucha gente que ya soy mayor para la teta, pero las palabras de mi madre me tranquilizan, ella dice que la dejaré cuando yo esté preparado. ¡Es lo más bueno del mundo! Si tengo hambre o sed pido teta. Nunca he estado malito, ¿será por la teta?, sólo voy al pediatra a vacunarme, es odioso, aunque no es tan molesto si tengo mi tetita. También es lo mejor cuando me caigo o al sentirme incómodo por cualquier motivo el pecho me alivia al momento. Algunos adultos no entienden que me guste tanto y que a mi mami aún le encante darme de mamar, ¿será porque no se acuerdan de la teta de sus mamás?, es una pena que no mamaran hasta el destete natural como lo llama mi mami.

Dicen que los bebés se malcrían de hacerles siempre caso, pues yo, que entiendo de estas cosas, sé que para ser feliz necesito el amor incondicional de mis padres y mi lechita. Que no me obliguen a comer cuando estoy hinchado o no me apetece – algunos papás lo hacen, aunque parezca increíble, por el bien de sus hijos.

Mis papis también intentan que no llore mucho y me explican las cosas muy bien. Los niños lloramos porque necesitamos a nuestras madres, no entendemos que mamá va a venir luego – sobre todo cuando somos muy pequeñitos – y nos sentimos mal porque pensamos que hemos hecho algo incorrecto y mamá ha desaparecido. ¡Ah, y me asusta la noche!, estoy indefenso y sólo, por eso le hice entender a mis papás que necesitaba dormir con ellos, al principio tenía que llorar mucho y mamá me dejaba en la cuna, no sé porqué, ya que eso me hacía llorar más y me estresaba. Mamá tampoco estaba contenta, lo hacía porque le habían dicho que era lo mejor, pero al final hicieron lo correcto. Me encanta dormir al lado de mami, la oigo respirar, siento su calorcito y tengo la tetita a mi lado – ¡es increíble lo bien que sabe la leche por las noches! Mamá se siente segura de tenerme cerca, le gusta observarme cuando duermo, aspirar mi aroma y abrazar mi cuerpecito. Lo mejor es que al despertar ella me sonríe y me besa y ¡tomo el desayuno en la cama!

marzo-2009-14Mami dice que el mejor método es no seguir ninguno, escuchar al bebé y guiarse por el instinto, yo no sé lo que es, pero funciona. No me separo de ella nada más que cuando no puedo ir a la oficina – algún día tengo que hablar con ese “jefe” para que me deje ir a ayudarla y acabe antes, aunque sólo va un rato durante mi siesta, cuando despierto se me hace eterno. Me quedo con mis abuelos, también voy con papá al parque y puedo soportar no tener a mami, aunque me haya costado separarme de ella – pero claro, ya soy más mayor y me voy acostumbrando. Estoy deseando verla, cuando llega se le ilumina el rostro al verme y abre sus brazos para que corra hacia ella, se nota que me echa tanto de menos como yo a ella. Y llega el momento del pecho, a los dos nos relaja y nos une cada día más.

Últimamente he oído decir a mis papis que cuando tenga un hermanito tendré que compartir la teta con él. ¡Uy!, pues me encanta la idea de tener a alguien con quien hablar de estas cosas, porque él sentirá lo mismo que yo, estoy seguro.

Únicamente me resta darle a mi madre las gracias por hacerme feliz y decir que lo más fabuloso es saber que mis padres son los más felices desde que llegué a sus vidas desbordándolas de amor e ilusión.

Mamá sé que me quieres más de lo que se puede amar a alguien. Te quiero”.

 

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