Parirás de pie, sentada o en cuclillas, no tumbada

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Un interesante artículo que nos ofrece un repaso histórico a la antropología del parto:

partoensilbato-ecuadorEn algunos pueblos antiguos se aconsejaba a la mujer gritar para ayudar a la expulsión del bebé en el parto; hoy, la epidural lo hace casi todo. Hasta hace unas décadas, se paría de pie, sentada o en cuclillas; hoy, por norma, tumbada. Dar a luz no está en manos de la mujer, sino de la clase médica.

Joseba VIVANCO (publicado en Diario GARA)

La Biblia nos legó que cuando Yahvé descubrió el `pecado’ cometido por Adán y Eva en el Edén, como castigo, no sólo les condenó a ganarse el pan con el sudor de su frente, sino que, además, para las descendientes de aquella primogénita mujer tenía reservado un escarmiento adicional: parir con dolor. Hoy, los avances médicos han puesto al alcance de muchas mujeres la recurrida epidural, que les posilibita alumbrar sin estar sujetas al sentir de las contracciones. Anestesia, episiotomía, cesárea… El parto ha pasado de ser un acto natural a un proceso medicalizado, donde a la parturienta se la llega a tratar como si fuera una enferma.

Sin embargo, cada vez se reclama más que la mujer sea la verdadera protagonista del alumbramiento y que ese papel de siglos de historia no quede en manos del profesional médico. Hasta hace apenas doscientos años, en Europa se daba a luz de rodillas o de pie. Hoy, en los países occidentales, la postura institucionalizada es la tumbada sobre la espalda, y todo para mayor comodidad del médico.

Pero no siempre ha sido así a lo largo de la historia de la Humanidad, como lo demuestra que el 80% de las etnias de África, Sudamérica o Asia sigan trayendo a sus vástagos de pie, sentadas, en cuclillas o de rodillas. Es sabido que la posición más natural para dar a luz sigue siendo la postura vertical, dado que la gravedad favorece la dilatación del cuello del útero y permite un mejor posicionamiento de la cabeza del bebé.

En La especie elegida (Ed. Temas de Hoy, 1998), Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez aclaran que «la modificación de la arquitectura de la pelvis necesaria para hacer posible la locomoción erguida (…) es la causa principal de que existan complicaciones para dar a luz en nuestra especie». Eso, y el crecimiento progresivo de nuestro cerebro. Pero no el “pecado” de Adán y Eva. A partir de aquí, como explica José Manuel Reverte, fundador del Museo de Antropología Forense, Paleopatología y Criminalística de la Complutense de Madrid, «las ideas sobre el parto y todo lo que le rodea son tantas como grupos humanos han existido y existen».

Este veterano profesor ha recopilado algunas curiosas prácticas que distintos pueblos y civilizaciones aplicaron al parto, un acto que antropológicamente no ha sido solitario, sino que ha requerido de ayuda por parte de la parturienta. En las islas Sandwich, en Oceanía, aún sigue siendo un acontecimiento público, como en la India o en las islas Andamán, donde familiares y amigos llenan la habitación para animar a la nueva madre.

Pero si algo llama la atención en este análisis antropológico del parto son los distintos métodos que se utilizan para que el bebé salga del útero materno. Si hablamos de que hoy la postura médica es la de la mujer tumbada de espaldas, históricamente ha habido otras. De pie paren muchas mujeres en Filipinas o la India, en el África oriental, tribus indias como las hotentotes o iroquesas. En la conocida región de Darfur, las mujeres parían de pie con las piernas separadas y suspendidas de una cuerda, una postura utilizada también por otras culturas africanas.

Pero no hablamos del pasado. El parto vertical, por ejemplo, fue en 2005 admitido por el Ministerio de Sanidad de Perú, una modalidad antigua que sólo se practicaba en regiones rurales como Cusco o Ayacucho. En Ramala, una ONG imparte cursos a mujeres sobre cómo parir de pie, algo que les sucede muchas veces a la orilla de la carretera o en los propios puestos de control hebreos.

De rodillas parían en regiones de Mongolia, en Abisinia, los zulúes -facilitan una botella o caña a la mujer para que sople y haga fuerzas con el diafragma para la expulsión del feto o la placenta-, en Nueva Celedonia, tribus americanas como los kiowas. Pero también parían así las romanas, árabes… y en la Alemania medieval.

En el Antiguo Egipto utilizaban la postura de cuclillas, como las aztecas, algunos pueblos del este africano o indias norteamericanas. En las islas de Andamán la mujer pare sentada sobre las rodillas del esposo, una fórmula que ya se recoge en el libro del Génesis. También suelen hacerlo algunas tribus indias de América, en este caso sobre una partera. Hay culturas en que se pare sobre una piedra, o sobre un cojín o un taburete. Las mujeres persas lo hacían sobre dos filas de tres ladrillos, semiagachadas. En Holanda llegó a haber varones dedicados a hacer de `sillas’, un oficio extendido en todo el área anglosajona. Hay autores que opinan que estas últimas formas son las antecedentes de la silla obstétrica.

Pero si una cuestión llama la atención a José Manuel Reverte ésa es la de cómo se “anima” a la parturienta para expulsar al feto. Quizá la técnica comanche sea de las más radicales. Un guerrero armado lanzaba su caballo hacia la mujer y se detenía justo en el último instante. Es la isla de Jap introducían en el cuello del útero hojas enrolladas de una planta que ayudaba a dilatarlo. En México daban a la madre medio kilo de habas frescas, crudas, creyendo que hincharían el vientre. En Argelia, para provocar las contracciones, quemaban bajo la nariz de la parturienta pelo de la región occipital de un león, provocando un olor nauseabundo; también se echaba excremento de camello en la lumbre. Otras culturas disparan sus armas en cuanto el bebé comienza a salir, esperando que el estrépito asuste a la mujer y la ayude a parir.

Más bruscos son en lugares como el norte de Finlandia o algunas tribus indias mexicanas, que sacuden a la mujer para que el niño salga. En Birmania, hay un ritual consistente en que cuando a la mujer le llega la hora, la desnudan y obligan a correr alrededor de la habitación mientras un grupo de mujeres la golpean el abdomen con almohadas, e incluso una partera se llega a subir sobre ella para comprimirle aún más. En Astracán hacen algo parecido y sólo cuando el parto ya llega dejan acostarse a la mujer. En Siria, hay culturas que lo que hacen es mantear a la parturienta, maniobra que llevan a cabo cuatro hombres, hasta que el bebé empieza a asomar. En la India la sacudían colgada por los pies. Como se constata, de todo menos parir tumbadas.

Una respuesta

  1. Gabriela

    Es cierto así es la forma natural de las mujeres de antes para tener a sus hijos, pero gracias al machismo de un rey que por tener el gusto de ver salir a su hijo, dijo que la mujer iba a parir tumbada, cosa que es más difícil para nosotras.

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