PRIMAVERA 2008: fin de semana en Moraira

La crónica del fin de semana narrada por Mar, una de las mamás que disfrutaron del encuentro de Sina en Moraira.

Para cumplir con la salida “primavera 2008” de sina nos encontramos el fin de semana 17-18 de mayo en el albergue “La Marina” de Moraira, y vamos a ser ¡40 personas en el grupo!, todo un éxito de convocatoria.

El tiempo amenaza desde el principio con truenos y lluvia pero el buen humor no falta y sobre las 12:00h comienzan a llegar las primeras familias: Amparo-Manolo (con Carolina) y Mar-Enrique (con Enrique, Miguel y Santiago). Amparo luce con orgullo su embarazo de casi 9 meses, y lleva la canastilla en su equipaje por si Manuel se decide a salir y han de irse rápidamente a la clínica Acuario de Beniarbieg. Pronto sigue llegando el resto de la comitiva, algunos no nos hemos visto desde la salida de invierno a Mas de Noguera: Teresa-Rafa (con Vera ya de 4 meses y Joan), Sabrina-Javi (con Noa y Luna), Anna-Miguel Angel (con Mar y Noa), Isabel-Vicente (con Lluna y Llíber, Estela no ha venido), Tania (con Sofía y Elena), Inma (con Daniela), Mónica-Antonio (con Emma)…

Nos alojamos en las habitaciones y espontáneamente surgen los comentarios de cómo ha organizado cada uno la “cama familiar” ;-). Algunos bajan a la playa, otros se quedan conociendo el albergue y vamos al comedor a reponer fuerzas y seguir hablando.

Los grupos con los que coincidimos son variados: unos scouts de l’Olleria, un grupo de personas con minusvalías… que nos preguntan con curiosidad por nuestros portabebés y el motivo que reúne a tantos niños pequeños.

Después de comer hay quien echa una cabezadita, mientras un grupo de niños disfruta con un juego de memoria sobre animales que adaptamos a todas la edades. Tienen mucho éxito también las colchonetas de Isabel y Vicente, perfectas para hacer volteretas, tumbarse o ensayar gateos de bebés, como hicieron Noa y Santiago.

Por la tarde nos reunimos en el aulario para debatir el texto de Casilda Rodrigáñez: Poner límites o informar de los límites. Introducen el tema Miguel Angel y Anna, hablando desde la experiencia por llevar ya tiempo pensando en estos temas. Intervienen muy efusivamente Polly y Marisol, aportando opiniones y vivencias con sus hijos. Curiosamente no pertenecen a Sina pero está claro que compartimos la forma de educar y convivir con nuestros niños. Polly cuenta lo que representan para ella los límites, Marisol comenta lo poco que le gustan los cuentos tradicionales para su hijo así como la educación que le ofrecen la mayoría de sistemas educativos. Destacan por su espontaneidad Rafa y Manolo, que comparten con el grupo el fondo del texto y sus preocupaciones por la felicidad futura de sus hijos con las vivencias que les están transmitiendo. Tania añade comentarios desde lo familiar y lo profesional como maestra; las intervenciones breves resultan también muy interesantes. Tanto, que a algunos que no intervienen como a Inma, Mar, Dori, Teresa… se les pasa el debate muy rápido aprendiendo y escuchando con interés.

Isabel va con LLíber de un lado a otro, preciosa criatura con 4 meses ya. Desde su larga experiencia en Sina y su presencia discreta, participa aportándonos cosas interesantes.

Después es el turno de los niños: disfrutan decorando un papel continuo con pintura de dedos, de pies, de rodillas y de “vale todo”. Cada uno deja claras sus preferencias: desde Enrique o Marcos que sólo se manchan algunos deditos, Andrea que mete toda la mano en los botes de pintura… hasta Sofía, Elena o Mar que cuando se han manchado su ropa se la quitan, siguen pintando y alguna termina dentro del cubo de agua.

Aprovechamos ratos también para romper tópicos: Lluna juega al fútbol, Mar mamá y Mar de 2 años se hacen amigas, los padres se encargan de los bebés, papis y niños jugando juntos…

Por fin llega la merienda: bocadillos de queso para todos, con la broma de “a ver quién encuentra el de jamón”.

Las tertulias en pequeños grupos se suceden hasta la hora de la cena. Algunos siguen el debate distendidamente, otros descubren aficiones curiosas de los presentes… como el gusto por ser piloto aéreo de Vicente, o de veranear en caravana de Rafa. Los que no pertenecen propiamente a sina, a estas alturas ya están más que integrados en el grupo: Beatriz, Cristina, Polly, Marisol… y esperamos se unan a más actividades.

Por fin la hora de la cena, que recibimos con mucha gana y después más diversión. Pasamos un rato de juegos infantiles en el mismo comedor: canciones, corro de la patata…y hasta pequeño concierto de violín. Enrique (6 años) y Miguel (5 años) sacan sus mini instrumentos y nos obsequian con unas cuantas canciones. Su papá Enrique también les acompaña en algunos momentos. El público se entrega rápidamente con los pequeños artistas, que también disfrutan lo suyo. Sus papis se muestran agradecidos, pues forma parte del método Suzuki estas actuaciones, para motivar a los niños. En este método, es el padre/madre el que hace la actividad extraescolar, para involucrar y motivar poco a poco al niño. Al acabar la actuación, el resto de niños asistentes se acercan a curiosear los instrumentos y algunos padres se interesan por este método de sensibilización musical.

Llega la hora del descanso del guerrero y nos retiramos a las habitaciones. Estamos todos cansados y en seguida se hace el silencio. Descansamos plácidamente sin niños que lloren ni padres que no duerman, rompiendo otro tópico más.

Al día siguiente el tiempo nos permite acercarnos a la playa. Algunos pasamos primero por una zona cercana de marjal, donde vemos una culebrilla de agua, patos, fochas, ranitas…que hacen pasar un buen rato a los pequeños naturalistas.

Ya en la playa, los más calurosos se quitan ropa y hasta se bañan y los más frioleros seguimos bien tapados, que el Sol no acaba de calentar. Hay espacios para jugar con la arena, para trepar por las rocas, buscar cangrejos o darse un chapuzón. La actividad de sina no cesa y seguimos comentando cosas: proyectos como la formación, la salida de Zaragoza, voluntariado en hospitales, las ferias, la falta que hace gente más implicada…Vaya, si está aquí Polly con lo bien que habla y la cara que tiene de saber hacer muchas cosas bien…pues sí. Y en esas nos dice: “a mí el ordenador y los papeles no me dan ningún miedo”. Dicho y hecho, se busca hueco para que comience su tarea de secretaria, bien por Polly!

Volvemos a comer al albergue y regreso a casa. Nos despedimos planificando la próxima salida juntos, de tan bien que lo hemos pasado. Se oyen frases como: “¿cuándo volveremos a vernos?” (Adri, 10 años), “¿puedo ir a tu casa?” (Mar, 2 años), “a la próxima me quiero apuntar” (Miguel, 5 años)…

El fin de semana nos deja con las pilas cargadas, ilusiones renovadas y pensando en la próxima excursión juntos. GENIAL!!!!!!!!

Gracias a los que habéis organizado la excursión y a los que habéis participado, hasta la próxima.

Una respuesta

  1. Me encanta este artículo. Sobre todo cuando dice que por la noche no se oyó ningún bebé, lo cual rompe un mito.

    Casualidades de la vida… en un grupo en el que hay unos 10 bebés, que suelen dormir con sus padres, no llora NI UNO!! Si es que no hacen falta ni los estudios que lo demuestran.

    Si hubiera sabido que estábais en Moraira, me habría pasado a veros!!!

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