El pasado 21 de enero, nos hacíamos eco en esta entrada de una investigación llevada a cabo por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA-CSIC) y el Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP-GVA) sobre la diversidad de bacterias presentes en la leche materna y de cómo el tipo de parto podía influir en esta composición.
Desde Sina, interesadas por este tema, hemos contactado con la Dra. Maria Carmen Collado del Departamento de Biotecnología, del IATA-CSIC, que, muy amablemente, nos ha hecho llegar un resumen que ha redactado para nosotras sobre esta investigación. Desde Sina le agradecemos enormemente su colaboración y animamos a los investigadores españoles a que sigan trabajando en temas tan interesantes y de tanta proyección.
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ANTECEDENTES Y ESTADO ACTUAL
La microbiota del bebé incluye diversas especies bacterianas que llevan a cabo un amplio espectro de actividades relacionadas con la nutrición, metabolismo y estimulación del sistema inmune. Por tanto, las bacterias que van colonizando al recién nacido afectan a su desarrollo durante las distintas etapas el crecimiento y están influenciadas por diversos factores tales como la flora de la madre, alimentación durante el embarazo, tipo de parto, dieta del bebé (lactancia materna o fórmula) e higiene. En la actualidad, la práctica totalidad de entidades científicas reconocen la leche materna como el alimento de elección que debe suministrarse de forma exclusiva a los lactantes durante el primer semestre de vida.
La leche materna es un fluido biológico complejo y vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del bebé a lo largo de la lactancia, en función de sus necesidades energéticas y del desarrollo. La leche materna, además de los componentes nutritivos, contiene componentes inmunológicos, oligosacáridos y microorganismos que influyen decisivamente en el desarrollo de la flora intestinal.La leche humana es considerada uno de los factores clave en la iniciación y el desarrollo de la flora del recién nacido; sin embargo, su composición, así como el papel biológico de estas bacterias en el niño permanecen desconocidos. Uno de los grandes problemas para estudiar estas bacterias es que muchas de ellas no se pueden cultivar en el laboratorio, por lo que se han empezado a utilizar nuevas técnicas de estudio basadas en el ADN.
NOVEDAD
Este trabajo ha sido uno de los pioneros a nivel mundial en el empleo de técnicas genómicas basadas en la secuenciación masiva del ADN para caracterizar el conjunto de bacterias (o “microbioma”) presente en la leche materna y además, proporcionar información sobre la influencia de ciertas variables perinatales y postnatales en la diversidad microbiana presente en la leche materna y que afectarían a la colonización microbiana del niño.
HALLAZGOS
Este trabajo ha sido uno de los primeros en describir la diversidad microbiana mediante la técnica de pirosecuenciación en muestras de calostro y leche madura correspondientes a 1 y 6 meses de lactancia materna. Se observó una mayor diversidad bacteriana de la inicialmente pensada (aproximadamente más de 700 especies) y los géneros bacterianos predominantes se corresponden con Weisella, Leuconostoc, Staphylococcus, Streptococcus y Lactococcus, mientras que en las muestras leche madura de 1 a 6 meses se observó la aparición de bacterias típicas de la cavidad bucal como Veillonella, Leptotrichia y Prevotella. Estos resultados sugieren un contacto directo entre la microbiota de la madre y la microbiota oral en desarrollo del neonato.El índice de masa corporal (IMC) materno, así como la ganancia de peso durante el embarazo también influyeron en la composición de las bacterias de la leche materna. Las mujeres con sobrepeso y con ganancia excesiva de peso durante el embarazo presentaron una composición microbiana distinta y una menor diversidad bacteriana comparada con aquellas madres con normopeso y ganancia adecuada de peso. El tipo de parto fue otra variable con gran impacto en el microbioma de la leche materna. Observamos diferencias en la composición bacteriana en aquellas mujeres con parto vaginal comparadas con las mujeres con cesáreas, que mostraron una menor diversidad bacteriana así como menores niveles de las bacterias Leuconostocaceae y mayores niveles de Carnobacteriaceae. La leche materna de las mujeres con cesáreas no-electivas (no-programadas) presentaron una composición bacteriana muy similar a aquellas mujeres con partos vaginales en comparación con las mujeres con cesáreas electivas o programadas que presentaron una composición diferente así como una menor diversidad bacteriana.
IMPLICACIONES
Estos resultados sugieren que la falta de señales y/o estrés fisiológico así como de las señales hormonales propias del trabajo de parto podrían influenciar de manera significativa en la composición y diversidad microbiana de la leche materna, cuyas consecuencias en la salud del bebé deben estudiarse. Dado que las bacterias presentes en la leche materna representan una de los primeros contactos con los microorganismos que colonizan nuestro tracto gastrointestinal, nuestros datos remarcan la necesidad de entender el papel biológico que el microbioma de la leche materna podría ejercer en el ser humano.
APLICACIONES DE FUTURO
Trabajando en determinar si el papel de las bacterias presentes en la leche materna es metabólico (ayudar al lactante a digerir la leche) o inmunitario (ayudar al cuerpo a distinguir los organismos beneficiosos y las células de nuestro cuerpo de los organismos extraños), ambos o algunas más. Para abordar este gran objetivo, hay que tener en cuenta la gran variabilidad interindividual, y que la leche de cada mujer tiene una composición bacteriana única.
Trabajo realizado por la Dra. Maria Carmen Collado del Dept. Biotecnologia, del IATA-CSIC en colaboración con el Dr. Alex Mira del Dept. Genomica y Salud del CSISP-GVA.
Etiquetas: bacterias, composición leche materna, influencia parto, leche materna






Desde Sina no queremos dejar pasar este día sin felicitar a todas las madres que trabajan. Cuando la baja maternal y los días que podemos añadir de lactancia se agotan y tenemos que reincorporarnos al trabajo remunerado, el mundo se nos viene un poco encima.
comienza su declive en el siglo XVI. Según los datos aportados por los historiadores, en Francia, durante este siglo, se observa entre las clases altas un abandono de las prácticas de amamantamiento en pro de unos dictados de moda que promulgaban que no estaba bien visto que una aristócrata lactara a su hijo. Además, el estilismo de la ropa, que estaba en voga en aquel entonces, no fomentaba la lactancia materna, con unos corsés que apretaban el pecho y hacían casi imposible atender las necesidades de un bebé en el momento en que este lo necesitaba.









